Crónica Ciudadana

Pareja angelina cumplió 70 años de matrimonio: la historia de Hernán y Edith, unidos por toda una vida

Desde un romance adolescente en Osorno hasta un emprendimiento familiar que sigue vigente en Los Ángeles, la pareja de 91 años celebró sus bodas de platino destacando el respeto, la comunicación y la vida en familia como claves de una relación que ha perdurado por más de siete décadas.

Pareja angelina cumplió 70 años de matrimonio: la historia de Hernán y Edith, unidos por toda una vida, Diario La Tribuna
Pareja angelina cumplió 70 años de matrimonio: la historia de Hernán y Edith, unidos por toda una vida / FUENTE: Diario La Tribuna

A comienzos de marzo, Hernán Vásquez Santibáñez y Edith Silva Hidalgo —ambos de 91 años— celebraron sus "bodas de tinanio", un hito que pocas parejas alcanzan y que ellos han construido sobre la base del amor, el respeto y un propósito compartido que los ha mantenido unidos durante siete décadas de vida.

Rodeados de hijos, nietos y bisnietos, ambos conservan una rutina diaria que los mantiene activos y profundamente conectados.

¿CÓMO NACIÓ EL AMOR?

Su historia comenzó en el sur del país, en Osorno, cuando ambos tenían apenas 16 años. Corría el año 1952 y los dos asistían a clases en jornada nocturna en el Liceo Roberto Ochoa Rios mientras, en paralelo, participaban en actividades juveniles de la parroquia San Mateo.

Entre clases y encuentros pastorales se fueron conociendo, primero como amigos, compartiendo espacios comunes propios de una época en que la vida social giraba en torno al estudio, la iglesia y la vida de barrio.

La cercanía creció de manera natural. Hernán comenzó a acompañar a Edith de regreso a casa después de clases y, entre conversaciones cotidianas y encuentros frecuentes, el vínculo se transformó en ‘pololeo’.

"Como estudiábamos juntos, él siempre me iba a dejar a la casa. Así empezó todo", recuerda Edith.

El amor fluyó rápidamente hasta cuando Hernán le propuso a Edith que fuera el amor de su vida. Se comprometieron a los 19 años y decidieron casarse alrededor de un año después, en la misma parroquia que fue testigo de sus primeros encuentros. "Nos casamos muy enamorados", resume ella.

Desde entonces, la vida los obligó a vivir transitoriamente por varias ciudades del país, pero siempre juntos. Formaron una familia de cinco hijos —cuatro nacidos en Osorno y uno en Castro— mientras enfrentaban constantes traslados por motivos laborales.

Hernán desarrolló su carrera en el ámbito de las comunicaciones radiales, labor que llevó a la familia a cambiar de domicilio en varias ocasiones.

Vivieron durante varios años en su natal Osorno, para luego radicarse en Chiloé, donde Hernán incluso llegó a desempeñarse como alcalde de la comuna de Quemchi. Posteriormente residieron por largos períodos en Castro y más tarde en Ancud.

"Trabajé mucho tiempo en radio, pero tuvimos que empezar de nuevo. Salimos adelante trabajando en familia", comenta Hernán.

Fue así como ambos se hicieron cargo de una librería, emprendimiento que lograron consolidar gracias al esfuerzo compartido. Mientras Hernán administraba el negocio, Edith dividía su tiempo entre la crianza de sus hijos y la atención del local.

A comienzos de la década de 1980 la familia se trasladó a Concepción por motivos de estudio, y años más tarde, en 1992, se radicaron definitivamente en Los Ángeles, ciudad donde echaron raíces.

UN NEGOCIO FAMILIAR QUE PERSISTE

A sus 60 años y asentados en la capital provincial de Biobío, lejos de pensar en el descanso, el matrimonio inició un nuevo proyecto que hasta hoy los mantiene activos. En 1995 nació "Tortas Doña Edith", una pastelería a pedido que surgió desde la cocina del hogar y el propio prestigio de la cocina de Edtih.

"Siempre me gustó hacer cosas dulces para la familia. En la casa nunca faltaba algo rico para el domingo", cuenta Edith.

"Para nosotros era normal que los fines de semana mi mamá cocinara algo dulce para la familia, era algo típico", confirma Gloria, hija del matrimonio.

El emprendimiento comenzó gracias a recomendaciones de cercanos que probaron sus preparaciones y comenzaron a encargar tortas para actividades escolares y celebraciones familiares. Con el tiempo, el negocio se consolidó gracias al boca a boca.

"Nos empezaron a pedir tortas y seguimos hasta el día de hoy", señala.

Actualmente, ambos continúan participando activamente en el negocio familiar. Edith se dedica a la decoración y armado de tortas; Hernán supervisa hornos y cocciones; mientras sus hijos colaboran en distintas etapas de la preparación. Elaboran tortas, empanadas y pasteles a pedido, manteniendo clientes que los acompañan desde hace décadas.

La rutina diaria la comparten prácticamente en todo momento. Cocinan juntos, trabajan juntos y comparten todo el día. "Siempre hemos estado unidos. No ha habido grandes problemas", afirma Edith.

La familia es el eje de su historia. Hoy son padres de cinco hijos, abuelos de nueve nietos y bisabuelos de tres bisnietos. Las reuniones familiares son frecuentes y el contacto permanente, tanto presencial como telefónico. "Nunca hemos dejado de comunicarnos con nuestros hijos. Siempre están pendientes", comenta Hernán.

LA EXPERIENCIA DE LA PAREJA

Al hablar de las claves para mantener un matrimonio tan extenso, Hernán enfatiza la importancia del compromiso mutuo. "Hay que estar verdaderamente enamorados. Siempre aparecen problemas, pero uno debe tener disposición para conversarlos y buscar soluciones".

Edith coincide y añade un elemento esencial: "El respeto es fundamental. Nunca tratarse mal ni perder la paciencia".

Ambos subrayan que la comunicación constante, la tolerancia y la dedicación a la familia han sido pilares que sostuvieron su relación durante décadas.

Tras 70 años de matrimonio —y 73 desde que se conocieron— observan con emoción el paso del tiempo reflejado en hijos y nietos que formaron sus propias familias, pero que mantienen intacto el vínculo.

"Es bonito ver que la familia sigue unida. Eso es lo que más valoramos", dice Hernán con la voz emocionada.

En paralelo, Edith, resume en pocas palabras el significado del hito de cumplir 70 años como pareja: "Le doy gracias a Dios por la vida, por mis hijos y por el hombre que he amado siempre".

A sus 91 años, continúan compartiendo la vida con la misma sencillez de sus inicios: trabajando juntos, conversando cada día y valorando la compañía mutua.

Siete décadas después, su historia se transforma en testimonio de que el amor duradero no se construye con grandes gestos, sino en la constancia de lo cotidiano, el respeto mutuo y el compromiso de caminar siempre uno al lado del otro.




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