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Cartas a la directora

Chilezuela 2.0


 Por La Tribuna

Señora directora:

Durante la última elección presidencial, la derecha fuerte, aquella predominante y nostálgica de la dictadura, instaló en el debate que solo había dos caminos posibles a seguir en la segunda vuelta presidencial. Girando a la derecha encontrábamos “los tiempos mejores” representados por Sebastián Piñera, y si girábamos a la izquierda llegaríamos a “Chilezuela”, representado por Alejandro Guillier, una especie de infierno comunista. El universo votante se inclinó por los tiempos mejores. Hoy, a más de un año de las elecciones, el temor infundado de un infierno comunista reaparece con otro nombre: en vez de Alejandro Guillier, ahora es Asamblea Constituyente.

Es importante recordar que en abril del presente año nos someteremos a un plebiscito para determinar si la ciudadanía quiere una nueva Constitución; de ser positiva la respuesta, determinar el mecanismo para su redacción. Dentro de los mecanismos se encuentra la Asamblea Constituyente o Convención Constituyente, mecanismo que parece ser, hasta ahora, el más popular.

La campaña por la aprobación y el rechazo ya comenzó, no de forma legal, pero sí espontánea en redes sociales y medios de comunicación masiva, como José Antonio Kast por medio de la radio.

En las redes sociales se ha hecho bastante alusión a la asamblea constitucional venezolana, y de paso, se le ha culpado de la crisis social política de aquel país, generando una clara advertencia sobre lo que podría suceder en Chile si este mecanismo es aprobado.

Se hace una relación directa entre este mecanismo y la implementación de un régimen comunista que disminuye los derechos de las personas, las libertades, etc… Es por ello importante aclarar mitos sobre la Asamblea Constituyente.

La A.C. de Venezuela no es el único ejemplo que podemos encontrar, ya que se han realizado más de 20 procesos constituyentes a través de este método en el mundo, entre ellos Islandia, país que acogemos como modelo a seguir en muchos aspectos.

Contrario a la propaganda del terror, el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) señala en su informe “Mecanismos de cambio constitucional en el mundo. Análisis desde la experiencia comparada”, que “a medida que se consolidan regímenes efectivamente democráticos, aumenta la probabilidad de que el cambio constitucional se produzca a través de la Asamblea Constituyente”.

La derecha genera miedos infundados netamente por temor a la democracia, por temor a lo que ellos mismos dicen perseguir, temen perder sus privilegios, y por sobre todo, temen perder el control que siempre han tenido en el país, amparados en una Constitución que fue aprobada a punta de fusil.

Anticipando que mis palabras pudiesen parecer sesgadas, me permito hacer referencia al padre de nuestra Constitución, Jaime Guzmán, quien manifestó qué “la Constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque –valga la metáfora– el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella, sea lo suficientemente reducido para ser extremadamente difícil lo contrario”.

El poder siempre lo han tenido, ahora le toca al pueblo.

Ignacio Sanhueza Villalobos

Especial Coronavirus

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