Agroforestal

Ganadería llega a Fiestas Patrias con precios más firmes, pero una masa bovina reducida tras 20 años de caída

La producción para faena se mantiene estable y los precios muestran una tendencia favorable. Sin embargo, el sector advierte que la reducción sostenida del stock bovino limita la oferta nacional, mientras el mayor valor del ternero abre oportunidades para los crianceros y eleva los costos de los engorderos.

El modelo bovino chileno se sustenta principalmente en el pastoreo, lo que reduce estacionalmente la disponibilidad de ganado gordo durante los meses de invierno.
El modelo bovino chileno se sustenta principalmente en el pastoreo, lo que reduce estacionalmente la disponibilidad de ganado gordo durante los meses de invierno. / FUENTE: septimapaginanoticias.cl

A pocos días de Fiestas Patrias, una de las fechas de mayor consumo de carne en Chile, la ganadería bovina llega a septiembre con señales de estabilidad, pero también con un problema que trasciende la coyuntura: la reducción sostenida de la masa ganadera nacional durante las últimas dos décadas.

Así lo planteó Ignacio Besoain, presidente de la Federación de Productores de Ganado Bovino de Chile (Fedecarne F.G.), quien explicó que actualmente se observa una producción estable para faena y precios con tendencia al alza, aunque persisten desafíos para los distintos eslabones de la cadena.

Entre ellos aparecen la menor oferta estacional de ganado gordo durante el invierno, el aumento en el valor del ternero para engorda y una demanda interna que durante los últimos meses se ha movido con menor dinamismo.

PRODUCCIÓN ESTABLE Y MENOR OFERTA EN INVIERNO

En el balance previo a las festividades de septiembre, Besoain señaló que el panorama productivo nacional se ha mantenido estable en cuanto a los volúmenes destinados a faena. Sin embargo, la actividad también ha debido enfrentar el incremento en el precio de algunos insumos agrícolas, entre ellos los fertilizantes.

En materia climática, las zonas centro y centro-sur registraron complicaciones durante el invierno, principalmente por anegamientos en determinados sectores, aunque estos episodios no generaron un impacto negativo directo sobre la producción general.

La menor disponibilidad de ganado gordo durante esta época, explicó el dirigente, responde principalmente a las características del modelo productivo chileno, sustentado mayoritariamente en el pastoreo.

Los animales se alimentan a pasto durante al menos tres cuartas partes de su vida y, debido a la menor disponibilidad de praderas durante los meses fríos, disminuye también la oferta de ganado gordo. Se trata, por tanto, de una condición estacional propia del invierno.

20 AÑOS DE REDUCCIÓN DE LA MASA GANADERA

Más allá de esta situación estacional, el presidente de Fedecarne advirtió sobre un problema de carácter estructural: la disminución sostenida de la masa ganadera bovina del país durante las últimas dos décadas.

La menor cantidad de animales disponibles ha incidido directamente en los niveles de faena nacional y ha generado una brecha entre la capacidad instalada de las plantas faenadoras y la oferta efectiva de ganado.

Esta situación preocupa tanto a los productores primarios como a las plantas de faena, cuya operación depende precisamente de la disponibilidad de animales. De esta manera, la contracción acumulada del stock bovino durante los últimos 20 años se ha traducido también en una menor faena a nivel nacional.

EL TERNERO SUBE DE VALOR

Otro de los factores que actualmente marca al sector es el aumento en el precio del ternero destinado a engorda.

Besoain explicó que, si bien la producción bovina nacional se desarrolla principalmente a pasto, algunos productores incorporan concentrados o granos durante la etapa final de engorda. No obstante, actualmente el principal impacto sobre los costos no estaría en la alimentación, sino en la reposición de animales.

El alza del ternero tiene efectos distintos dentro de la cadena. Para los crianceros representa una señal favorable, porque mejora el valor de su producción y puede incentivar la retención de vientres, además de favorecer la incorporación de nuevos actores a la crianza.

Para los engorderos, en cambio, implica un mayor costo de reposición y obliga a resguardar los márgenes del negocio, especialmente considerando que el valor por kilo del ternero ha llegado a superar al del ganado gordo.

PRECIOS MÁS ESTABLES Y UN CONSUMO INTERNO MÁS LENTO

En materia comercial, Besoain contrastó el escenario actual con el observado hace aproximadamente un año y medio, cuando los precios mostraban mayor inestabilidad y una tendencia a la baja.

Actualmente, señaló, los valores se encuentran más estables y muestran una tendencia al alza, aunque durante este invierno no se produjo el peak de precios registrado habitualmente en años anteriores.

El comportamiento del mercado interno resulta especialmente relevante para el sector, considerando que la ganadería bovina chilena no cuenta con un mercado exportador ampliamente desarrollado, salvo negocios puntuales con destinos como China.

En ese contexto, el menor dinamismo de la economía ha ralentizado el consumo interno durante los últimos meses. Según explicó el dirigente, esta menor velocidad de la demanda ha impedido que la valorización del ganado gordo alcance los niveles esperados por los engorderos, manteniendo precios estables, pero todavía acotados.

"Como sector primario vemos que es muy bueno que el ternero tenga una revalorización importante, porque eso ayuda a que los crianceros puedan tener un incentivo para retener sus vientres o que nuevos actores se incorporen a la crianza",

Ignacio Besoain, presidente de Fedecarne F.G.

Los crianceros se han visto favorecidos por la revalorización del ternero de reposición, en un escenario marcado por la reducción sostenida de la masa ganadera nacional. / Faenacar
Los crianceros se han visto favorecidos por la revalorización del ternero de reposición, en un escenario marcado por la reducción sostenida de la masa ganadera nacional. Faenacar




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