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63 años juntos: la historia de amor de una pareja de 92 años en Los Ángeles

Se conocieron siendo adolescentes y con el tiempo construyeron una vida marcada por la familia, la música, la iglesia y el trabajo comunitario en Los Ángeles.

63 años juntos: la historia de amor de una pareja de 92 años en Los Ángeles, La Tribuna
63 años juntos: la historia de amor de una pareja de 92 años en Los Ángeles / FUENTE: La Tribuna

Juana Alarcón Montero y Miguel Álvarez Sanzana cumplirán 63 años de matrimonio durante septiembre, pero su historia comenzó mucho antes, cuando ambos tenían alrededor de 14 años y coincidieron junto a sus familias en el campamento bautista Arcadia, en Angol.

Eran jornadas de vacaciones que se extendían por unos diez días y que mezclaban actividades recreativas con espacios religiosos. Ambos pertenecían a comunidades bautistas y ese encuentro terminó siendo el comienzo de una amistad que se mantuvo durante varios años.

"Por ahí nos picó el bichito e hicimos un buen encuentro. Eran campamentos familiares, íbamos a disfrutar las vacaciones y ahí, dentro de la familia, fue donde todos nos conocimos", recuerda Miguel.

Después de ese primer encuentro, la distancia hizo que no pudieran verse con frecuencia. Juana era de Tomé y Miguel tenía su vida principalmente ligada a Concepción. Durante aquellos primeros años se encontraban principalmente en verano o en actividades de las iglesias de la región, una o dos veces al año.

Fue recién cerca de los 25 años cuando ambos decidieron que esa relación podía transformarse en algo más. Para entonces ya habían pasado cerca de nueve años desde aquel primer encuentro y la vida los había llevado por caminos distintos, pero mantuvieron una linda amistad a la distancia.

"Muy poco nos veíamos, una vez al año, dos veces al año y eso. Pero en un momento decidimos formalizar lo que sentíamos. Sabíamos que esto ya iba para más. Así que en el año 63 nos casamos, cuando teníamos 26 años", cuentan.

DE CONCEPCIÓN A LOS ÁNGELES

Los primeros años de matrimonio los vivieron en Concepción. Allí permanecieron cerca de 16 años, hasta que el trabajo de Miguel comenzó a marcar nuevos destinos para la familia.

La familia se instaló definitivamente en Los Ángeles alrededor de 1980, tras pasar unos buenos años en Chillán. Sin embargo, en su llegada a la comuna, encontraron un vacío cultural que los motivó a promover espacios que estuvieran dedicados a la música y al encuentro comunitario, como el que tenían en Concepción.

83 AÑOS CANTANDO

Para Juana y Miguel, la música no era simplemente un pasatiempo. Ambos comenzaron a cantar desde niños y durante décadas participaron en coros vinculados a sus comunidades religiosas y a distintas actividades culturales.

En Concepción fueron parte de un coro polifónico y participaron en presentaciones acompañadas por orquesta. Cuando llegaron a Los Ángeles, esa misma afición los llevó a formar un coro en la iglesia bautista, agrupación que se ha mantenido hasta la actualidad y que mantiene presentaciones periódicas a lo largo de la comuna.

Han participado en actividades religiosas, encuentros y presentaciones públicas, incluso en celebraciones navideñas en la ciudad.

"Empezamos desde niños cantando en el coro, es parte de lo que nos heredaron de nuestros papás, como el ADN de la música. Entonces eso nos mueve acá, y junto con el canto está la parte espiritual, que siempre hemos buscado. Hasta este momento aquí estamos unidos en torno a la música", explica.

Esa vida compartida en torno a la iglesia y la música también les permitió viajar, conocer personas y mantener vínculos con comunidades de distintas ciudades, incluso fuera de Chile.

EL SECRETO: AMOR, COMPRENSIÓN Y COMUNICACIÓN

A sus 92 años, ambos aseguran que no existe una fórmula complicada para explicar cómo han logrado mantenerse juntos durante 63 años de matrimonio.

Para ellos, la respuesta está en algo mucho más sencillo: amor, comprensión, conversación y la capacidad de reconocer cuando alguno se equivoca.

"En gran medida se debe a que hemos tenido una vida de iglesia. Eso nos ha mantenido unidos porque hemos pensado lo mismo, hemos participado en lo mismo y hemos ido cultivando esa parte. Entonces cualquier diferencia, cualquier cosa, ligerito la solucionamos, porque lo nuestro es más importante que cualquier otra cosa", señala Miguel.

Juana complementa que también es importante hablar los problemas y no quedarse con ellos. En su caso, dice, siempre ha existido la disposición a reconocer los errores y continuar adelante.

"Uno tiene que conversar las cosas. Si uno se equivoca, tiene que reconocer que se equivocó. Así avanza la cosa. Yo puedo estar equivocada y él me puede decir que no, pero conversando se van solucionando las cosas cotidianas de siempre. Yo creo que ese es un consejo que sirve para que siga la relación", comenta.

EL CARIÑO DE PIEL CONTINÚA A PESAR DE LOS AÑOS

El amor de piel tampoco se ha perdido con el paso de los años. Al contrario, ambos cuentan que siempre han caminado juntos y que tomarse de la mano, los besos, los abrazos y las muestras de cariño son una costumbre que mantienen hasta hoy.

"El cariño de piel siempre ha estado. Porque uno no sabe lo que puede pasar. Si uno sale solo, no sabe si va a volver o qué puede pasar en el trayecto, entonces siempre hay que demostrar", relata Juana.

UNA HISTORIA QUE CONTINÚA

Después de más de seis décadas de matrimonio, Juana y Miguel no hablan de una vida perfecta, sino de una relación que se ha sostenido a partir de la compañía y de la voluntad de seguir adelante juntos.

Su historia comenzó cuando eran adolescentes, siguió con un matrimonio a los 26 años, pasó por distintas ciudades, dos hijos, la música, la iglesia, los amigos y el trabajo comunitario, hasta llegar a una etapa en que el tiempo los obliga a bajar el ritmo, pero no a dejar de acompañarse.




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