Agroforestal

Productores chilenos exigen medidas urgentes ante brote de enfermedad sin cura en Argentina

La detección de animales infectados con "Scrapie" en el país trasandino ha encendido las alarmas en un sector donde el 90% de los productores son de pequeña escala, para quienes un brote significaría la ruina económica total.

La vulnerabilidad de los pequeños productores ante el Scrapie y los ataques de perros es la principal preocupación de la Federación.
La vulnerabilidad de los pequeños productores ante el Scrapie y los ataques de perros es la principal preocupación de la Federación. / FUENTE: Infobae

El sector ovino nacional se encuentra en estado de máxima alerta tras confirmarse la detección de al menos tres animales contaminados con la enfermedad de Scrapie en Argentina. Esta patología, también conocida como la "tembladera", representa una de las amenazas más graves para la industria, dado que no posee cura ni métodos de prevención efectivos, además de ser altamente contagiosa entre los rebaños. Félix Cancino López, presidente de la Federación de Cooperativas y Asociaciones Ovinas de Chile, ha manifestado su profunda preocupación por la vulnerabilidad de la frontera sanitaria chilena y el impacto devastador que esto podría tener en la agricultura familiar campesina.

A pesar de que los productores locales llevan tres años advirtiendo sobre los riesgos de la importación de animales en pie desde Argentina, la reciente confirmación de casos a través del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina) ha transformado una preocupación en una crisis sanitaria inminente que requiere la intervención directa y decidida del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile.

La detección de tres casos de Scrapie en Argentina ha puesto en evidencia la fragilidad de los protocolos de intercambio ganadero. El Scrapie es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso de ovejas y cabras. Su peligrosidad radica en que es mortal y posee un largo periodo de incubación, lo que facilita que animales aparentemente sanos propaguen el agente infeccioso antes de presentar síntomas.

Félix Cancino enfatiza que, a diferencia de otras afecciones, esta "lamentablemente no tiene prevención ni cura". La posibilidad de que el patógeno cruce la frontera no es solo una preocupación teórica; es una realidad que los productores chilenos vienen monitoreando desde que el SAG autorizó la importación de ovinos en pie destinados principalmente a faena. "Argentina está expuesta a muchas enfermedades que no tienen controladas y nosotros no tenemos esos problemas", señaló el dirigente.

TRES AÑOS DE ALERTAS DESOÍDAS Y EL RIESGO COMERCIAL

La preocupación de la Federación no es nueva. Hace tres años, tras una resolución de Senasa Argentina que facilitaba la exportación de animales, los gremios ovinos en Chile se pusieron en alerta. La inquietud, pasa, en el aspecto económico, a que la industria de faena en Chile es limitada. El ingreso masivo de animales argentinos —en lotes que Cancino estima entre los 1.000 y 5.000 ejemplares para que el negocio sea rentable para los importadores— colapsaría las capacidades locales de procesamiento.

Esta saturación del mercado no solo afectaría los precios, sino que aumentaría exponencialmente las probabilidades de un error en los controles sanitarios. Para los productores nacionales, permitir el ingreso de ganado desde un país con brotes activos de una enfermedad incurable es una decisión que pone en jaque décadas de trabajo en bioseguridad. La falta de un diálogo fluido y constante con el SAG ha sido un punto de fricción, ya que los productores sienten que sus advertencias técnicas no han sido ponderadas con la urgencia correspondiente.

A diferencia de otros sectores agroindustriales, el 90% de la producción ovina está en manos de pequeños productores. Los rebaños oscilan entre los 30, 40 y, a lo más, 100 animales por familia. "La cantidad de familias que se verían afectadas es tremenda", advirtió el dirigente, destacando que para estos ganaderos, sus ovejas representan el sustento principal y el patrimonio de toda una vida.

Un brote de Scrapie en territorio nacional obligaría al sacrificio de rebaños completos y a la imposición de cuarentenas severas que podrían durar años, debido a la persistencia del agente infeccioso en el medio ambiente. Por ello, la Federación exige que el SAG no solo actúe como fiscalizador, sino como un protector activo de la producción nacional frente a amenazas externas.

EL CONFLICTO DE LOS DEPREDADORES Y LA CRISIS LEGISLATIVA

Cancino abordó otra problemática: el ataque de perros con dueño en zonas rurales. El dirigente fue enfático al señalar que "no existen perros asilvestrados, sino perros con dueños irresponsables". Esta situación ha generado un conflicto de bienestar animal cruzado, donde se protege la vida del perro bajo leyes como la "Ley Cholito", pero se deja indefensas a las ovejas en los campos.

La Federación se encuentra gestionando reuniones con la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados para retomar la discusión sobre la modificación de la Ley de Caza, que fue rechazada en 2024. El objetivo es que los legisladores entiendan que el bienestar animal debe ser integral. "Nadie está protegiendo a nuestras ovejas", lamentó Cancino, anunciando que la próxima semana se reunirán con parlamentarios para insistir en una solución legal que responsabilice a los dueños de los perros y permita a los ganaderos defender su sustento.

EL ROL DEL SAG

Félix Cancino reconoció el trabajo de fiscalización que realiza el Servicio Agrícola y Ganadero, pero insistió en que el diálogo debe ser preventivo y no reactivo.




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