sábado 21 de septiembre, 2019

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Los Ángeles

Una angelina y la labor de ser un preservador del patrimonio y los tesoros provinciales

Nivia Riquelme mantiene una colección personal de la historia angelina y provincial con la que convive de manera diaria.


 Por Marcela Vidal

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“Esta selección va a estar disponible en un tiempo más para todas las personas que se interesen por la cultura local”, así lo expresó está guardiana del patrimonio, Nivia Riquelme, quien lleva consiguiendo diferentes artículos históricos de variadas partes de la provincia.

Explicó a La Tribuna que mucho de esta actividad la debe a una pasión que ha desarrollado por varios años, ya que siempre ha sido una amante del entorno que la vio crecer y actualmente siente mucha angustia al ver como esto se ha ido perdiendo con el tiempo.

“He ido a bastantes partes para rescatar un poco de la cultura, no ha sido un camino fácil, pero de todas manera sigo realizando este trabajo con mucho entusiasmo”, explicó.

Por ello, esta angelina ha participado de muchos movimientos sociales para salvaguardar la poca historia local que queda en la ciudad.

Dice que esto lo hace porque no quiere esperar a que la identidad se encuentre sólo en memoriales fotográficos y libros, ya que en Los Ángeles se vivió mucha historia radicada en una arquitectura y escultura, propia de antiguas décadas donde prevalecían distintos estilos de vida que vieron crecer la ciudad.

RECOLECCIÓN ÚNICA

Por ello, hace un tiempo comenzó este trabajo independiente, de rescatar tesoros que pertenecieron a distintas generaciones locales que vivieron en la provincia del Biobío.

En su colección actualmente se pueden apreciar, piezas de loza, antiguos jarrones, maletas, sombreros, pinturas y hasta algunas piezas de vestir.

Pero entre los tesoros más preciados de esta mujer se encuentran cuatro pianos, uno de ellos pertenece a una familia de Mulchén, donde el jefe de hogar llegó a los 14 años desde Palestina. Ellos guardaban un piano Stennway de New York, el cuál junto con su familia se han preocupado por mantener intacto y en muy buenas condiciones igual que los otros tres.

“La idea de este trabajo es mantener el interés de los ciudadanos y todo lo que ello significa, ya que una comuna sin historia no tiene trascendencia” sentenció esta angelina.

PASIÓN POR LA CULTURA LOCAL

Mucho de este trabajo, Nivia expresó que nació por la inquietud que le entregó su madre por la música y por el arte en general, por ello hoy feliz vive a pocos minutos de la ciudad, en este hogar lleno de valor histórico, donde ha adquirido este particular estilo de vida, plagado de distintas culturas.

“Acá también tenemos réplicas de pedrería mapuche y algunas esculturas que estamos buscando potenciar mucho más con otros recuerdos” explicó.

“Esta es una imitación como la que existía en el Museo Alta Frontera, la que fue vendida por el doctor Raúl Morris al municipio, cuando éramos estudiantes visitábamos este lugar en el edificio O’Higgins, que hoy está en un juicio municipal para ser conservado”, agregó.

La mujer declaró que desde muy joven le impactó el paso del tiempo y como la tecnología invadió la ciudad y con ello llegó un cambio de cultura en general donde se fue perdiendo mucho del patrimonio físico que existía en las avenidas, comentó, por ello hace algún tiempo comenzó el trabajo de preservación del entorno, hecho que la hace muy reconocida dentro de la ciudad.

Actualmente es presidenta del Comité de defensa patrimonial de Los Ángeles y socia de la Corporación de Monumentos Nacionales de Los Ángeles, por lo que ha recorrido distintos lugares exteriorizando el valor histórico de la capital provincial.

EL VALOR DE LA HISTORIA

Este trabajo la ha llevado a luchar por iniciativas locales y de preservación de bastantes lugares, por ello lamenta que algunos sólo los puedan mantener en registros fotográficos. En los que Nivia presenta, se pueden apreciar bellos murales, que alguna vez pertenecieron a la fachada de la ciudad, entre ellas se puede apreciar la antigua portada de la avenida Ercilla y en Valdivia, donde el mármol brillaba entre el acabado de figuras que decoraban hogares de reconocidas familias.

“Estas son fotografías que se lograron antes del terremoto del 2010, luego de ello muchas propiedades fueron demolidas, un ejemplo de ellos es el paseo Alcalá, ahí toda la maravilla se fue por tierra por falta de interés” lamentó.

Así, entre otros tantos objetos agradece a queridos ciudadanos que le entregaron su apoyo fundamental para emprender este camino que no ha sido fácil, pero sí muy gratificante, puesto que cada día al llegar a casa, puede decir que ha trabajado para coleccionar un poco de la historia que se guarda y enseñarla como ella aprendió de otras personas que escuchaba hace un par de años cuando trabajó en el centro de diálisis. Allí conoció a grandes angelinos que le enseñaron a reafirmar el valor que todos deberían tener por su propia historia.

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