martes 15 de octubre, 2019

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En Yumbel rescatan árboles sagrados de las culturas rapanui y mapuche

Hace unos 50 años se extinguió el último toromiro de Isla de Pascua. Solo unos pocos ejemplares sobrevivieron fuera de su hábitat natural. A mediados de diciembre del año pasado, a través de un Decreto de Ley publicado en el Diario Oficial, la araucaria fue declarada en peligro de extinción y, según las investigaciones, a partir del año 2003, la especie ha reducido su distribución en aproximadamente 30 mil hectáreas.


 Por Claudia Robles

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En una superficie de 164 hectáreas, en Yumbel, se emplaza el vivero “Carlos Douglas”, que cuenta dentro de sus 72 invernaderos con instalaciones dedicadas al rescate de especies extintas y otras en peligro de desaparecer. Entre las más emblemáticas está el toromiro, de la flora nativa de Isla de Pascua, de gran importancia para la cultura rapanui. Su madera fue usada históricamente para tallar figuras simbólicas.

Al toromiro, el cual se espera que al paso de los años vuelva a florecer con sus pétalos de amarillo intenso dispuestos en forma triangular, se suma la recuperación de araucarias, que recordemos, desde diciembre de 2018, y por medio de un decreto de ley publicado en el Diario Oficial, fue declarada en   peligro de extinción.

Ello, porque este árbol tiene un crecimiento bastante lento debido a que es una especie dioica, o sea, que tiene machos y hembras. Por esta razón, para llegar a un estado adulto, se demoran entre 25 y 40 años, y existe una tasa de apenas 15% a 20% de germinación en ambientes naturales.

Desde los primeros años de la década del 2000, la araucaria ha reducido su distribución en aproximadamente 30 mil hectáreas, condición que es materia de estudio y análisis por parte de organismos especializados. Además, se debe tomar en cuenta el impacto que provocan los incendios forestales y talas, así como los problemas de abastecimiento hídrico, como detonantes respecto de nuestros bosques.

En la zona, la empresa CMPC definió un plan estratégico que buscar restaurar y conservar plantas de araucarias en el vivero, ubicado en las cercanías de Yumbel.

En tal sentido, la iniciativa surgió a partir del año 2016, cuando una situación inusual comenzó a afectar el follaje de las araucarias, emplazadas en localidades de la cordillera de Nahuelbuta; se trataba de necrosis en hojas y ramas, diagnóstico que ocasionó que algunas de estas especies murieran. Dicho escenario también se manifestó en plantaciones ubicadas en algunos sectores de la cordillera de Los Andes. 

ALIANZA ESTRATÉGICA

En el desafío de recuperar y rescatar especies extintas o en peligro de desaparecer, se consolidó un trabajo colaborativo a largo plazo, asumiendo una alianza estratégica entre el Instituto Forestal (Infor), la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y CMPC.

Al respecto, el ingeniero forestal Juan Andrés Celhay, subgerente de producción de la planta CMPC, puntualizó que “en los viveros no solo se producen las plantas requeridas por CMPC para sus procesos de reforestación”, sino que también cerca de 40 millones de plantas, entre ellas, 20 millones de eucaliptus y otros 20 millones de pino, “y del orden de 600 mil a 800 mil  plantas nativas para los usos de CMPC, pero también de venta de planta para terceros, ya que existe bastante interés”.

Agregó que desde hace bastantes años se está trabajando con especies nativas, y que las producidas en el vivero son plantas nativas de 85 distintas especies, algunas amenazadas y otras en peligro de extinción.

SELLO ECOLÓGICO 

Semillas extraídas de más de 410 madres son las que permanecen al interior del vivero, esperando alcanzar el tamaño necesario para ser trasplantadas en lugares donde crecen las araucarias y en sitios que, a futuro, contarán con las condiciones climáticas idóneas para el desarrollo de esta especie.

En razón de ello, Infor y CMPC firmaron un convenio de colaboración que permite mantener las plantas durante 18 meses en las instalaciones, esperando que crezcan para llevarlas a un lugar que cumpla las condiciones ecológicas para su desarrollo.

Respecto de las araucarias, árbol sagrado de la cultura mapuche, los profesionales de Infor se encargan de recolectar la semilla de la especie tras recorrer la zona de distribución natural, escogiendo 418 árboles con los cuales CMPC está trabajando actualmente.

Con anterioridad se desarrolló una iniciativa similar, que incorporó especies de roble y raulí, existiendo antecedentes de que sí era factible que Forestal Mininco produjera las plantas de araucaria necesarias.

En tal sentido, CMPC destacó que la importancia de este proyecto radica en poder colaborar con una iniciativa importante para el país, traduciéndose en el cultivo de semillas que provienen de 418 árboles, donde ya se han producido cerca de 65 mil al interior del vivero Carlos Douglas.

Cabe destacar que el proyecto forma parte de un plan nacional que busca recuperar esta especie; además, su compromiso también apunta a restaurar el bosque nativo hasta llegar una cifra que bordea las ocho mil hectáreas, de las cuales ya registra un avance significativo de más de mil que se están desarrollando en distintos puntos de la cordillera de Nahuelbuta y donde CMPC tiene patrimonio.

DEL MAULE A BIOBÍO

Otra de las especies en peligro por acción directa de los incendios forestales ocurridos en la región del Maule en 2017 es el ruil, “especie en peligro de extinción y que resultó muy dañada producto de los incendios de enero de 2017. Aquí se ha estado propagando esta especie para plantarla en ciertos lugares de la empresa, pero también en lugares donde la gente manifieste interés”, comentó Celhay.

El ruil, al igual que los demás ejemplares, se produce en invernaderos techados al interior del recinto de CMPC, donde se realiza una labor de control y protección.

En las instalaciones se utilizan bandejas plásticas. Dentro de ellas se coloca un sustrato, que es corteza de pino compostada que, finalmente, se transforma en materia orgánica; ahí es donde se tratan las semillas, que se colocan en remojo y se espera a que germinen, aunque el proceso para ser plantada en otro lugar puede tardar cerca de un año.

ESPECIES EMBLEMÁTICAS 

Con el toromiro se está haciendo una labor de rescate y multiplicación de esta especie que está extinta. “Entonces hay un equipo de gente trabajando en el país y en el extranjero en el rescate de esta especie. Nosotros simplemente estamos aportando las plantas. No estamos trabajando en forma directa, pero sí apoyamos estas actividades”, explicó Juan Andrés Celhay. 

Acotó que en forma paralela se trabaja en un gran proyecto liderado por el Instituto Forestal, “que nos confió el desarrollo de un proyecto bien importante: el rescate de la araucaria”. 

Comentó que se han evidenciado algunas mortalidades relevantes en la distribución natural; “el Instituto Forestal ha estado recolectando material genético a lo largo de todos los bosques de distribución natural, tanto por la cordillera de Los Andes como por la Cordillera de la Costa, porque es ahí donde está la distribución natural de araucaria, y en este caso liderado por Infor a través del investigador Roberto Ipinza”.

Celhay destacó el trabajo de investigación, conservación y preservación, que sin duda contribuirá a enfrentar el cambio climático. “Uno de los objetivos es prepararse para el cambio climático y plantar bloques de estas especies en lugares tan apartados como en Aysén, por ejemplo, donde no hay distribución natural de araucarias, sin embargo, quizás en 50 años más sí podría ser el clima favorable para el desarrollo de esta especie por el cambio climático”.

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