domingo 23 de febrero, 2020

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Alto Biobío: El contraste entre el emprendimiento y el olvido

Una de las comunas que más ha defendido su tradición ancestral hoy en día vive experiencias que mezclan la fuerza de sus emprendedores locales junto con la desidia de una sociedad que, paradójicamente, tiene a la comuna Pewenche sin agua a pesar de ser riquísima en recursos hídricos-


 Por Arturo Ledezma

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Alto Biobío es una de las comunas de la provincia que más ha tenido que luchar para mantener sus tradiciones. Semanas atrás conocimos las nuevas instalaciones de su centro cívico donde, por ejemplo, destaca una ruca que sirve de espacio de cobijo y de reunión para todas las personas que van durante el día a realizar trámites.

También vimos la Winkul Ruka Kinün (Casa del Alto Saber) que es un centro para el desarrollo de la cultura que, por cierto, en esta comuna se refiere precisamente a la cultura ancestral.

Dentro de ese contexto hoy tenemos polos opuestos para hablar de Alto Biobío. Ya que por una parte conocimos la noticia de un emprendimiento apícola que enorgullece a sus habitantes, pero al mismo tiempo, nos enteramos que nuevamente el agua es un tema que no debería ni siquiera pensarse en una localidad en la que los recursos hídricos son tremendos, pero que por la privatización de los ríos, a los habitantes cordilleranos apenas les alcanza para medir por gotas los recursos que utilizan.

En medio de estas dos noticias, que son del todo distantes, también conocimos de un programa de rehabilitación a domicilio que acerca prestaciones médicas para personas que, ya sea por alejamiento geográfico, o por dificultades de accesibilidad, no pueden desplazarse con facilidad hasta los centros urbanos en busca de ayuda. 

MIEL PEHUENCHE: UN ALIMENTO QUE SE APROXIMA A LO SAGRADO

Un estudio realizado por el Departamento de Ciencias y Tecnología Vegetal de la Universidad de Concepción, en coordinación con Indap y con la Municipalidad de Alto Biobío, cuyos resultados fueron difundidos en mayo de 2019, concluyó que la miel producida en la zona cordillerana “es única en su tipo, de alta calidad, endémica y cumple con los más altos estándares chilenos y extranjeros”.

En el estudio se analizaron colmenas distribuidas en Butalelbún, Pitril y Malla Malla, entre los años 2017 a 2018 y, gracias a la labor científica, se logró determinar que la cosecha de miel es muy especial, ya que corresponde a un componente monofloral, el que provoca que el alimento tenga una coloración, consistencia, aroma y sabor distinto y único que no se encuentra en ninguna otra miel del mundo. De hecho hasta la fecha no habían sido descritas en la literatura científica.

La diferencia de este tipo de miel con sus antecesoras en el mercado, sería a consecuencia de las condiciones ambientales únicas de agua, suelo y aire limpio, lo que se suma a la vegetación nativa y endémica del lugar. Todas estas características convierten a Alto Biobío en una experiencia única donde peñis y lamngenes se han hecho cargo de esta maravilla natural para mostrarla al mundo desde una perspectiva cultural tan auténtica como distinta, gracias a la orientación y al trabajo conjunto con el Programa de Desarrollo Territorial Indígena INDAP-CONADI, PDTI, cuyo trabajo está orientado a fortalecer las distintas estrategias de la economía de los pueblos originarios, involucrando a sus familias, a las comunidades, o cualquier otra forma de organización, en base a las actividades silvoagropecuarias y conexas, de acuerdo a su propia visión de desarrollo. Es así como el grupo de apicultores y apicultoras de Butalelbún dibujaron la etiqueta de su producto en concordancia con su cosmogonía y cultura, en armonía y respeto con y por el medio ambiente.
La búsqueda de la miel de Alto Biobío es la excusa perfecta para recorrer los parajes responsables de un alimento que está más cercano a lo sagrado que a lo mundano y, en esa aventura se logra descubrir las bondades de la naturaleza que es tan generosa en nuestra provincia.

REHABILITACIÓN A DOMICILIO

En el marco del programa Estrategia de Desarrollo Local Inclusivo (EDLI) que el Municipio de Alto Biobío, a través de su departamento de Desarrollo Comunitario, se adjudicó con el Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis), se pudo realizar la contratación de un Kinesiólogo cuya misión es la atención en terreno. Nicolás Robles, profesional contratado para cumplir con esta misión debió realizar visitas a pacientes con discapacidad- temporal o permanente- directamente en sus domicilios en Butalelbún, Ralco, Callaqui, Las Kinwas, El Barco, Malla Malla y Cauñicú, directamente en sus casas, evitando de esta forma un traslado  lleno de dificultades al Cesfam y asegurando su atención continua ya que muchos son los pacientes que, ante la imposibilidad de trasladarse, perdieron sus fechas y horas de atención y debieron interrumpir su proceso de recuperación.

Dentro de los tratamientos aplicados se encuentran los servicios de electroterapia y masoterapia, para disminuir dolores y recuperar movilidad. Además, a los pacientes se les está educando sobre sus respectivas patologías para que aprendan a superarla o a vivir con ella dignamente, con el menor impacto posible y evitando factores de riesgo que puedan empeorar dichas afecciones corporales.
Cabe mencionar también que fueron tratados pacientes con enfermedades crónicas, o de gran gravedad, entre las que se encuentra la enfermedad de Párkinson con rigidez articular, donde se realizaron ejercicios que le permitirán a la paciente mejorar su autonomía; así como también una fractura de cadera donde el paciente estaba completamente inmovilizado y hoy ya se encuentra caminando con bastones.

Al respecto, el alcalde Nivaldo Piñaleo señaló que “Este tipo programa que atiende a adultos de 18 a 59 años, se suma a Teletón en tu Comuna, programa que gestionamos y que atiende a menores de edad para evitarles el traslado al centro de rehabilitación Teletón en Concepción” puntualizó.

LA PARADOJA DEL AGUA EN ALTO BIOBÍO: LA ESCASEZ EN MEDIO DE LA ABUNDANCIA

Una absurda y violenta paradoja se produce en Alto Biobío. Siendo una de las comunas cordilleranas con gran cantidad de ríos y esteros limpios debe abastecer de agua, a cerca del 15% de su población, mediante  camiones aljibe, como consecuencia de la privatización del sagrado elemento.

“Esto ocurre porque el 99,997% de las aguas están privatizadas e inscritas por empresas o particulares fuera del territorio, lo que dificulta la creación de comités de agua potable o proyectos de riego, por ejemplo. Por eso el Estado debe reconocer el derecho preferente de las comunidades sobre las aguas del territorio “, señaló el alcalde Nivaldo Piñaleo.
En total, son 195 familias, 8 postas, 4 escuelas y un jardín infantil los que deben recibir agua potable, semana a semana, en uno de los dos camiones aljibe o en una de las dos camionetas que realizan esa función. Claramente, si uno de los vehículos falla, tanto las postas como las instituciones educacionales no pueden funcionar.
Son cerca de 200 mil litros los que, mensualmente y de manera impostergable, deben ser entregados. Esto es posible gracias a los fondos del Programa Déficit Hídrico, coordinado por el Municipio y la Gobernación.

“El gobierno de Chile no ha sido capaz de resolver las demandas de los derechos de agua. Agua que nos pertenece como pueblo ancestral, tierras que nos pertenecen como pueblo ancestral, recursos mineros que nos pertenecen. Y no hemos tenido respuestas políticas del gobierno de turno. Tampoco hemos tenido respuestas de las administraciones anteriores. ¿Cómo no cansarse?” es lo que afirma con pesar el alcalde Piñaleo.
Es importante destacar que lo anterior se debe a que, en Alto Biobío, el 99,997% del total de los recursos hídricos fueron inscritos por Enel (trasnacional de capitales italianos que está encargada hoy de administrar la polémica central hidroeléctrica que conocimos como el megaproyecto de Ralco, la última hidroeléctrica de embalse de gran escala que Endesa, en ese entonces en manos españolas, construyó en el país) y por otras decenas de particulares y empresas que no pertenecen a la comuna. Esto es una gran piedra de tope que no sólo dificulta, sino que impide, que las comunidades puedan realizar proyectos de riego, comités de agua potable o emprendimientos turísticos.

Al respecto, el INDH (Instituto Nacional de Derechos Humanos) ejecutó un informe detallado donde alerta sobre esta situación, indicando claramente que se está vulnerando gravemente los derechos humanos y ancestrales de las comunidades originarias de Alto Biobío.

Una de las situaciones más complejas que se han presentado debido a esta situación, es el remate de derechos de aguas en el río Queuco, uno de los afluentes más importantes y más vinculado a las tradiciones de los pewenche de Alto Biobío.

Piñaleo conversó respecto a este tema hace un tiempo con la Tribuna, en un reportaje que daba cuenta de las nuevas instalaciones y mejoras de la comuna, señalando que “Fuimos a Concepción con lonkos y dirigentes a oponernos a este remate y a todos los que vendrán porque el agua debe ser de las comunidades quienes la quieren para usarla con respeto y compartirla”.

Nivaldo Piñaleo: ” “El agua debe ser de las comunidades quienes la quieren para usarla con respeto y compartirla”

Como último dato para tomar en cuenta, en esta seguidilla de problemas acuíferos, es importante recordar que en al año 2004 el Estado de Chile firmó una serie de compromisos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre los que estaba la creación de la comuna de Alto Biobío, en se indicó la que no se volverían a construir represas en tierras indígenas; sin embargo nada se dijo sobre garantizar el derecho al agua, y hoy estamos apreciando las terribles consecuencias para esta comuna que, a pesar de tener al lado a la represa que abastece de energía a gran parte de las familias chilenas gracias a la gran potencia del agua – con una capacidad de 1222 millones de metros cúbicos- no tiene la posibilidad de abastecer de agua a sus familias, centros de atención de salud, así como tampoco a los establecimientos educacionales, los que dependen de que el clima sea clemente y la suerte dadivosa con esos conductores que deben distribuir el agua, para que la vida de estas personas pueda, a pesar de la adversidad geográfica, política, social, poder seguir con su curso.


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