sábado 21 de septiembre, 2019

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We Rayin o Brote Nuevo: las mujeres tejedoras de Ralco Lepoy

Las artesanas relataron que el agruparse y apoyarse entre ellas surge de la hermandad que se tienen como pehuenches, pero además por la necesidad económica de sacar adelante a sus familias.


 Por Marisel Venegas

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Marisel Venegas Díaz

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La alta cordillera de Biobío es conocida por sus hermosos paisajes. Montañas, ríos, vegetación y un sinfín de atractivos hacen que cada visitante que llegue al territorio se maraville con sus bondades. Distante a un poco más de una hora de Ralco, se encuentra la comunidad de Ralco Lepoy, por la ribera del río Biobío, en la que viven familias pehuenches de esfuerzo, las que día a día luchan por vencer las adversidades y sacar adelante a sus seres queridos. La distancia del territorio con los centros urbanos, la escasez de oportunidades laborales y la vulnerabilidad son algunos de los obstáculos a los que deben hacer frente estas familias. Las mujeres de la comunidad debido a los obstáculos decidieron agruparse y dar vida a un emprendimiento denominado “We Rayin”, que en Chedungun significa “Brote Nuevo”.

Claudia Manquel Huenchucán es una mujer pehuenche que representa a la agrupación “We Rayin”, formada en el año 2017 y que reúne a mujeres de la comunidad, quienes se organizan para tejer y, posteriormente, comercializar sus productos. “Nosotras queremos hacer un rescate de los diseños ancestrales, somos jurídicamente 12 mujeres las que componemos esta agrupación pero estamos trabajando activamente 11 señoras. Con nuestros tejidos nosotras queremos darnos a conocer, que la gente que compre algo sepa que somos mujeres de esfuerzo, que valoramos nuestros antepasados y nuestra historia y que con nuestros tejidos rescatamos parte de la cultura pehuenche”, indicó Claudia.

El recorrido hasta la comunidad no es fácil, el camino se torna peligroso debido a la alta cantidad de curvas propias del territorio, pero así como acceder a estas mujeres emprendedoras no es fácil, la recompensa es grande porque el visitante puede disfrutar de la belleza de los paisajes y de la calidez de estas tejedoras. El taller donde se reúnen las integrantes de “We Rayin” está en la casa de Claudia, a un costado de su patio. Es un taller artesanal, con piso de tierra, un tanto frío, pero las adversidades del clima o del territorio no afectan la alegría y la calidez de estas esforzadas mujeres. “Tenemos el privilegio de trabajar en esto y poder mostrar afuera también lo que realizamos, queremos que las personas sepan que pertenecemos a una etnia, que hablamos Chedungun y a través del diseño tratamos de traspasar nuestra cultura”, sostuvo la representante de la agrupación de mujeres de Ralco Lepoy.

Consultada sobre cómo ha sido el proceso de emprender, tomando en cuenta las distancias, la adversidad del terreno, el clima y las necesidades económicas, Claudia comentó que no ha sido fácil, que como agrupación han tenido momentos complicados pero que han logrado sortear las dificultades. “Este camino de emprender es complicado, pero hemos podido contar con el apoyo de instituciones como el FOSIS, la Municipalidad, una Fundación que se llama Pehuén y otros organismos con los que nos hemos contactado. Lo que sí nos dificulta todo es que las instituciones están afuera de nuestro territorio, no llegan acá, y lo que queremos es que nos puedan conocer, y no solo a nosotras, sino que a todas las personas que realizan trabajos en las comunidades”, explicó.

LA EXPERIENCIA DE OTRAS INTEGRANTES DE WE RAYIN

Guillermina Huenteao es otra de las mujeres que da vida a la agrupación de tejedoras de Ralco Lepoy. La joven relató que pertenecer a este grupo de mujeres le ha permitido desarrollar parte de su cultura y también hacer dinero, lo que para ellas al estar lejos de las zonas urbanas resulta complejo. “Queremos, aparte de vender los productos que hacemos a mano, que se nos valore, que se le dé importancia a lo que artesanalmente hacemos, los calcetines, los peleros que son para el piso y a veces los usan para los caballos también, los gorros, y todos nuestros productos que llevan el sello ancestral de los pehuenches y del esfuerzo de las mujeres que componemos la agrupación”, dijo a diario La Tribuna.

Con respecto a las capacitaciones, Guillermina explicó que han asistido a varias, por ejemplo, el año 2018 recibieron instrucciones de cómo realizar murales y trabajos en fieltro.

“Después de estas capacitaciones hemos podido trabajar en estas técnicas, hemos hecho murales, figuras de hadas de fieltro, estuches, protectores para los computadores portables, y así hemos ido probando cosas nuevas”, explicó la emprendedora.

Guillermina agradeció la oportunidad de pertenecer a este grupo de mujeres, porque indicó que el apoyarse es parte fundamental de cómo son ellas como Pehuenches y cómo se relacionan con las demás integrantes de la comunidad y de otras comunidades que componen el territorio del Alto Biobío. La joven indicó que es fundamental para ellas poder mostrarse y que se conozca su trabajo, no sólo a través de las ferias a las que van sino que también por medio de las instituciones pertinentes.

María Rosales Gallina, quien es madre de 9 hijos, relató muy emocionada cómo es pertenecer a esta agrupación que representa Claudia Manquel, ya que este oficio de tejer y trabajar la lana viene desde hace muchos años atrás, desde sus bisabuelos y que aparte de trabajar la lana, ellas utilizan colorantes naturales extraídos de vegetales y de la misma naturaleza. “A mí me gusta pertenecer a este grupo de mujeres, me ha sido de mucha ayuda sobre todo para mis hijos, porque los recursos que poseemos son pocos. Mi familia desarrollaba este oficio también y acá estamos todas apoyándonos, rescatando lo que nuestras familias hacían”, explicó.

La zona de alta cordillera de la provincia de Biobío si bien tiene diversas bondades, las mujeres relataron que no es fácil vivir en el territorio, ya que en el invierno las nevazones y las intensas lluvias muchas veces las dejan inhabilitadas de bajar a Ralco o a Los Ángeles y que cuando lo hacen les significa quedarse donde algún familiar o conocido por la escasa locomoción con la cuentan y el largo viaje en horas que les significa llegar a Los Ángeles. Por esta situación, cuando ellas reciben la invitación para participar en alguna feria, se deben programar con anticipación, seleccionar los productos y coordinarse para la venta, situación que esperan con el tiempo se pueda revertir y puedan tener más accesos cercanos a su territorio para vender sus tejidos.

LOS PRODUCTOS

Los tejidos de las emprendedoras de “We Rayin” se caracterizan por ser 100% naturales, con lana de oveja y teñidos de vegetales, manteniendo los colores que la naturaleza les provee.

Estas emprendedoras de la cordillera realizan principalmente calcetines, gorros, guantes, bajadas de cama y de baño, peleros, y también se han capacitado en la confección de productos a base de fieltro, los que es una técnica nueva para ellas pero que, según comentaron,  les ha dado buenos resultados.

Claudia Manquel explicó que debido a la lejanía de las comunidades con las zonas urbanas se torna complejo que puedan conocer sus trabajos, por lo que un sueño que ellas tienen es la accesibilidad a los distintos servicios. ”Por ahora nuestra forma de darnos a conocer es a través de la venta de los productos en ferias, tratamos de asistir siempre que tenemos la oportunidad, para darnos a conocer y que las personas sepan que todo lo que hacemos acá es con cariño y esfuerzo. También hemos tratado de comercializar en pedidos, pero es muy complicado porque no hay forma de hacer las entregas, los envíos son complejos y esa parte ha sido la más dura de resolver”.

COMO ACCEDER A LAS COMUNIDADES

Un punto importante en que Claudia Manquel hizo hincapié es que si bien ellas por la agrupación reciben invitaciones para participar en ferias y mostrar lo que trabajan, hay otras mujeres que no tienen esta oportunidad, por lo que realizó una invitación a todos los visitantes que llegan a Ralco que suban un poco más hacia las comunidades aledañas a la ribera del río Queuco como a las del Biobío. “En este territorio hay mujeres y familias que realizan artesanías, igual que nosotras, son personas esforzadas que rescatan la cultura de sus antepasados y es bueno que también tengan acceso a vender sus trabajos y que se les conozca”, manifestó la emprendedora.

Para conocer de manera profunda esta zona se recomienda tomar los dos caminos principales, que comienzan desde el poblado de Ralco, capital de la Municipalidad de Alto Biobío. El primer camino corre junto al río Queuco, que lleva a las comunidades de Pitril, Cauñicú, Malla Malla, Trapa Trapa y Butalelbún, donde predomina la oferta de cabalgatas con los pueblos originarios, conociendo en la cordillera sectores de veranadas, que son los lugares ancestrales donde se trasladan cada verano las comunidades con sus familias, para llevar a pastorear los animales. Acá encontrarán cabañas y camping básicos.

El segundo camino corre junto al río Biobío, que lleva a las comunidades de El Avellano, Quepuca Ralco, Ralco Lepoy, El Barco y Guayalí. 

DESTACADOS

“Con nuestros tejidos nosotras queremos darnos a conocer, que la gente que compre algo sepa que somos mujeres de esfuerzo, que valoramos nuestros antepasados y nuestra historia y que con nuestros tejidos rescatamos parte de la cultura pehuenche”

Claudia Manquel Huenchucán, emprendedora de “We Rayin”

Los colores y los materiales con los que trabajan las emprendedoras van al rescate de su cultura la que se ha traspasado de generación en generación.
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