domingo 16 de junio, 2019

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Mandela: 25 años de la presidencia del recluso 46664

El 10 de mayo de hace 25 años, Nelson Mandela se convirtió oficialmente en el primer presidente negro de Sudáfrica. Antes de ese simbólico e histórico momento, Madiba luchó durante décadas contra el apartheid y pasó 27 años en la cárcel por su activismo.


 Por La Tribuna

Centenario del nacimiento de Nelson Mandela
EPA12. JOHANNESBURGO (SUDÁFRICA), 17/07/2018.- Fotografía de archivo que muestra a Nelson Mandela, el primer presidente de la democracia multirracial de Sudáfrica y premio Nobel de la Paz, mientras saluda a sus seguidores en Johannesburgo, Sudáfrica, el 23 de julio de 2004. En la víspera del que hubiera sido su 100 cumpleaños, Sudáfrica rinde hoy tributo a Nelson Mandela con una multitudinaria conferencia liderada por uno de sus grandes admiradores, el expresidente estadounidense Barack Obama. EFE/Kim Ludbrook

Por Manuel Noriega.

EFE/REPORTAJES

“Hoy, todos nosotros, por nuestra presencia aquí y por nuestras celebraciones en otras partes de nuestro país y del mundo, conferimos gloria y esperanza a la recién nacida libertad. De la experiencia de un desastre humano extraordinario que duró demasiado tiempo, debe nacer una sociedad de la que toda la humanidad esté orgullosa”.

Con estas palabras tomaba posesión del cargo el recién elegido presidente de Sudáfrica. Nelson Rolihlahla Mandela juraba el cargo y se dirigía a su pueblo como máximo mandatario. Ante diferentes personalidades, una multitud de gente que agitaba banderitas y vitoreaba ¡viva Madiba! y el resto del país y parte del mundo siguiéndolo por televisión, Mandela se convirtió en la primera persona negra en estar al frente de ese país africano.

Sudáfrica abogaba por dejar atrás un reguero de violencia y segregación racial impulsada por la minoría blanca. Una realidad contra la que Mandela luchó desde joven y que le costó 27 años de libertad.

SUDÁFRICA MANDELA ONU:MIA02. NUEVA YORK (NY, EEUU), 18/07/2012.- Fotografía cedida hoy, miércoles 18 de julio de 2012, muestra a Nelson Mandela dirigiéndose a sus compatriotas durante el discurso de toma de posesión de la presidencia tras las primeras elecciones abiertas a todas las razas celebradas en Sudáfrica, el 10 de mayo de 1994. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, rindió tributo al líder sudafricano como
Nelson Mandela dirigiéndose a sus compatriotas durante el discurso de toma de posesión de la presidencia tras las primeras elecciones abiertas a todas las razas celebradas en Sudáfrica, el 10 de mayo de 1994. EFE/Chris Sattlberger

EL HIJO DE UN REY

Mandela era el hijo de un rey Xhosa y fue educado en la cultura “real”, encaminado a dirigir a su tribu.

Madiba era “aristocrático” y sus seguidores no solo lo apoyaban por militar en el Congreso Nacional Africano (CAN), sino por ser hijo de un jefe tribal, por conocer las raíces del país y por su búsqueda de consenso, propio de un cabeza de tribu.

Recién entrada en la adultez, Mandela se inscribe en la única universidad que admite a negros en la carrera de Derecho. Y, en ese momento, despierta su consciencia racial.

Es un líder nato y ese carácter en pro de la justicia le cuesta su primer encontronazo con el sistema. En este caso, con el universitario. Es representante de los alumnos y un enfrentamiento con el engranaje burocrático le cuesta la expulsión. Su familia quiere que vuelva a la aldea, pero él se niega y pone rumbo a Johannesburgo. Un viaje que cambió la historia.

En la ciudad encuentra trabajo como vigilante de una mina de oro. Allí es testigo de primera mano de la injusticia y la discriminación que sufrían los negros. En 1942 vuelve a la universidad para continuar con sus estudios y pronto acepta un puesto de becario en un bufete de abogados. 

Durante esta época entra en contacto con Walter Sisulu un activista contra el apartheid y dirigente del Congreso Nacional Africano (CNA). En 1948 fundan, junto con Oliver Tambo, las juventudes del partido. Ese mismo año, el Partido Nacionalista Unificado (PNU), que presenta una propuesta para ampliar y extremar las medidas raciales, gana las elecciones generales en las que los negros tenían prohibido votar.

Las políticas del PNU limitan todavía más los derechos civiles de los sudafricanos negros. Las llamadas “Pass Laws” regulaban los espacios en los que podían vivir y trabajar los sudafricanos de color. En 1960, El Congreso Nacional Africano y el Congreso Panafricano (PAC) llamaron a manifestarse contra estas imposiciones.

Estas protestas acabaron en un baño de sangre en la localidad de Shaperville. La policía abrió fuego contra los manifestantes y mató a 69 personas. Poco después, el Gobierno ilegalizó el ANC y el PAC. Ese mismo año, Mandela fue detenido por primera vez.

Un año más tarde es absuelto del cargo de alta traición tras ejercer su propia defensa. Pasa a la clandestinidad y abandona la idea de resistencia pacífica por la lucha armada. En 1962, a su vuelta de diferentes viajes, es detenido por abandonar ilegalmente el país y lo condenan a cinco años de prisión.

Durante los dos años siguientes tiene lugar el Juicio de Rivonia, en el que Mandela, junto con otros compañeros, fueron juzgados por un intento de acabar con el Gobierno y las leyes del apartheid. En 1964 lo condenan a cadena perpetua. Las protestas y la presión internacional lo libran de la pena de muerte.

EL PRESO 46664, PRESIDENTE DE SUDÁFRICA

En la puerta que sellaba una celda de 2,4 X 2,1 metros se podía ver el número 46664. El número hacía referencia al número de recluso, 466, en el año en el que fue encarcelado, el 64. Siguiendo las leyes discriminatorias, los sudafricanos negros se llevaban peor parte que el resto de los prisioneros. Estaban sometidos a torturas y trabajos forzados en una cantera.

En la cárcel, Madiba continuaba con su lucha. Ante las críticas internacionales, el Gobierno organizaba viajes de prensa para visitar al preso 46664 en los que se falseaban sus condiciones de reclusión. Poco a poco, las voces internacionales contra el apartheid tomaron cada vez más fuerza.

En 1982 es trasladado a otra cárcel en la que mejoran sus condiciones de vida. El gobierno blanco, sintiendo el aliento de la comunidad internacional en la nuca, propone liberar a Mandela si renuncia a la lucha armada para alcanzar sus objetivos políticos.

La hija del activista, delante de una muchedumbre, lee en nombre de su padre la carta de rechazo. “Solo pueden negociar los hombres libres. No me voy a comprometer a nada hasta que yo y vosotros, el pueblo, seamos libres”.

A partir de 1986 comienzan las negociaciones para liberar a Madiba. El 11 de febrero de 1990 se anunció al mundo que Nelson Mandela, tras 27 años encarcelado, iba a recobrar la libertad, a pesar de las protestas de la extrema derecha y racista.

Mandela salió con el puño en alto y de la mano de su mujer, Winnie. Tenía 71 años. Dejó en la celda cualquier sentimiento de venganza, si algún día lo tuvo, y rencor. Su propósito era seguir luchando, ahora desde la libertad, por una Sudáfrica de todos sus ciudadanos.

Apenas un mes después de ser liberado es elegido vicepresidente del CNA. A mediados del mismo año, el parlamento derogaba la ley de segregación racial. En 1991, Mandela asume el cargo de presidente del CNA por aclamación. El preso 46664 caminaba hacia la presidencia de su país.

En 1993 recibe el Premio Nobel de la Paz lo que supone un importante respaldo a sus propuestas políticas y un reconocimiento a los años que pasó recluido por su activismo.

El 26 de abril de 1994 se celebran las primeras lecciones libre del país. Sin restricciones por color, clase o género. Más de 20 millones de personas votaron por primera vez. Después de más de tres siglos, la opresión blanca caía bajo el peso de la democracia: Mandela había sido elegido presidente con casi el 63% de los votos.

“Esto es, para todos los sudafricanos, una ocasión inolvidable. Es la realización de las esperanzas y sueños que hemos abrigado durante décadas. Los sueños de una Sudáfrica que representa a todos los sudafricanos, el comienzo de una nueva era”, dijo Madiba tras votar por primera vez.

“¡Por fin somos libres!” Exclamó durante un discurso posterior a la confirmación de los resultados electorales, el 2 de mayo de 1990. Aquellas elecciones las había ganado él, pero, sobre todo, como él mismo defendió, las había ganado el pueblo.

Una semana después, Mandela juró el cargo en el que permaneció hasta 1999, cuando decidió retirarse de la política. El expresidente falleció en 2013, con 95 años de edad. El mundo lo lloró en aquel momento y lo honra desde entonces.

Un cuarto de siglo después del nombramiento de Mandela, la “nación arcoíris” acaba de volver a las urnas sin haber conseguido superar algunos de los males que la asolaban entonces. El país sigue siendo uno de los más desiguales del mundo, con altas tasas de pobreza y de paro y carcomido por la corrupción. El espíritu de Mandela sigue vivo, pero su ejemplo parece no haber terminado de calar en la clase política del país.

XJH02. JOHANNESBURGO (SUDÁFRICA), 09/10/2006.- Fotografía de archivo tomada el 09 de octubre de 2006 que muestra al expresidente sudafricano y premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela, en la Fundación Mandela en Johannesburgo (Sudáfrica). La segunda parte de la biografía de Mandela,
Fotografía de archivo tomada el 09 de octubre de 2006 que muestra al expresidente sudafricano y premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela, en la Fundación Mandela en Johannesburgo (Sudáfrica). EFE/ Jon Hrusa


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