martes 22 de octubre, 2019

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Carlos Heller versus Juan Claro: El pasado, presente y futuro de la disputa en la provincia de Biobío

El conflicto nace por dejar ver, por parte de Ancali, que el estudio de impacto ambiental de Central Frontera, presenta relevantes impactos no evaluados.


 Por ALEJANDRA SANCHEZ OCAMPO

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En febrero del 2016, La Tribuna informaba sobre la aprobación, por una unanimidad, del Estudio de Impacto Ambiental de la Central Frontera, un proyecto de pasada de bajo desnivel del tipo Run of River, ubicado en el río Biobío, en el límite de las comunas de Los Ángeles y Mulchén. La iniciativa controlada por Energía Llaima, contemplaría una inversión de US$300 millones, destacándose en aquella publicación, lo novedoso del proyecto, y la participación, además de inversionistas locales.

Hasta ese momento, era un proyecto que se veía bien encaminado, y que durante estos más de 2 años se ha transformado en un conflicto entre dos grandes empresarios: Juan Claro y Carlos Heller.

Todo comienza cuando en febrero del 2017 la lechería Ancali, agrícola de propiedad de Carlos Heller, reacciona ante el proyecto Frontera, interponiendo acciones judiciales en su contra.

El conflicto nace por impactos no evaluados en el estudio, como por ejemplo la inundación del biodigestor, además de no considerar un factor relevante para esta zona, que es la estacionalidad. Puntos que se pueden deducir fácilmente en el estudio presentado por Frontera.

ACCIONES JURÍDICAS Y ADMINISTRATIVAS

Ante el proyecto de Frontera, Ancali interpuso acciones judiciales y oposiciones en sede administrativa al proyecto hidroeléctrico, que fue aprobado mediante una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) por el órgano competente (SEA) con fecha 8 de febrero de 2017. Según Ancali esa evaluación es incompleta e incorrecta

Desde la empresa agrícola, explicaron que dada la manera en que se presentó el Proyecto Frontera, como una central de pasada en que el titular del proyecto sólo hizo referencia a una “laguna” o “espejo de agua”, Ancali no participó en el proceso de evaluación ambiental respectivo.

Sin embargo, a fines del año 2016, y en virtud de estudios hidrológicos e hidrogeológicos que encargó la lechería a destacados ingenieros, advirtió que el Proyecto Frontera provocará una inundación aparente y subterránea que causará graves perjuicios en sus instalaciones, y asimismo en el medio ambiente, con efectos absolutamente irreversibles.

Frente a esto, con fecha 8 de febrero de 2017, la empresa de Heller ingresó ante la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Biobío, una solicitud de invalidación de la RCA N° 71/2016, siendo rechazada por dicho organismo con fecha 7 de junio de 2017 por discrepancia en el plazo para interponer el recurso de invalidación, debiendo recurrir ante el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia con el objeto de someter a revisión el actuar de la administración, rechazando la acción con fecha 8 de noviembre de 2017, debiendo recurrir posteriormente ante la Corte Suprema, quien acaba de fallar el recurso.

EL FALLO DE LA CORTE SUPREMA

En reciente fallo la Corte Suprema estimó que el plazo para interponer el recurso de invalidación de una RCA ya no era de 2 años, como lo había sostenido en dos fallos de 2017, interpretando ahora que dicho plazo es de 30 días contados desde la notificación de la  Resolución de Calificación Ambiental.

Desde Ancali se sostiene que inauditamente algunos miembros de la Tercera Sala de dicho Tribunal, a la cual correspondió conocer del recurso, cambiaron su interpretación de la norma. Incluso dos ministros de la sala, mediante una prevención señalan que ahora “habían realizado un mejor estudio de los antecedentes”.

 

FRONTERA VERSUS ANCALI

Luego de esta conflictiva etapa entre el mega proyecto y la mega empresa, Central Frontera sostiene que “nuestra convicción, y así lo demuestran todos los fallos, es que la evaluación ambiental del proyecto Frontera es impecable y alcanza los mejores estándares disponibles”. 

A lo anterior, agregaron que ingresaron tempranamente a la zona, presentado el proyecto a las comunidades y autoridades locales, incluido Agrícola Ancali. Los estudios realizados para el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), consideraron todos los parámetros que potencialmente tuviesen impacto. “Expertos nacionales y regionales, de diversas disciplinas, trabajaron determinando, con consistencia técnica, las variables ambientales, asociándolo en algunos casos, a medidas de mitigación o compensación. Los estudios y la respuesta de la comunidad muestran que este es un proyecto sustentable”.

El estudio, acompañado de un proceso diligente y robusto por parte de la autoridad, dio origen a una sólida Resolución de Impacto Ambiental favorable, tanto en su forma y fondo. “Lo anterior ha sido refrendado por los rechazos unánimes y consecutivos del recurso presentado por Agrícola Ancali, ante el Servicio de Evaluación Ambiental, el Tercer Tribunal Ambiental y finalmente por la Corte Suprema”, subrayaron desde Fontera.

En tanto, el principal fundamento de Ancali, ante todas las presentaciones que ha debido realizar ante Tribunales y órganos administrativos, se basa, en primer lugar, en la proximidad del Proyecto Frontera con el plantel lechero, en que se formará un embalse sin regulación de aguas (llamado “laguna” o “espejo de aguas” por el titular del proyecto), podría llegar a provocar una inundación superficial y subterránea en los predios e instalaciones de Ancali, en las que se encuentra un biodigestor que produce energía eléctrica y fertilizantes para abono de terrenos agrícolas, a través de biomasa a que son sometidos los purines de sus vacas, donde precisamente llegará el agua que será embalsada, pudiendo provocar en consecuencia que 35 millones de litros de purines sean vertidos al río Biobío, teniendo efectos perjudiciales en el medio ambiente y daños invaluables en la lechería.

Del mismo modo, se señala desde fuentes de Ancali, que esto es lo que la autoridad del Servicio de Evaluación Ambiental de la Región del Biobío y la propia Corte Suprema, mediante un argumento formal (un supuesto plazo que habría vencido para realizar la revisión) se han negado a revisar, ya que no sólo se dañarán las instalaciones y bienes de Ancali, sino que producto del daño al biodigestor y piscinas purineras por la acción del embalse se podría llegar a ocasionar además la muerte de 4.500 vacas, lo que implicaría un daño ambiental de envergadura, afectando a las comunidades aledañas y contaminando las aguas del río Biobío.

 

PRÓXIMOS PASOS

A raíz de esta sentencia de la Corte Suprema, desde Ancali se evalúan nuevas acciones en contra del proyecto. Pues la decisión de la Corte Suprema cierra un camino directo para revisar la evaluación ambiental. “Es una decisión formal, y los aspectos de fondo siguen vigentes como motivo de controversia”.

Las acciones que se han intentado hasta ahora son varias, y dicen relación con la tramitación de los diversos permisos sectoriales.

Esto incluye la oposición a la aprobación de construcción de obras hidráulicas mayores, a la solicitud de derechos y traslado de aprovechamiento de aguas, todo lo anterior ante la Dirección General de Aguas –DGA-.

En todos esos casos, Ancali intervino como parte interesada en los procedimientos administrativos, solicitando que se denegaran en base a los perjuicios que dan cuenta los informes que encargó a los expertos, encontrándose actualmente en conocimiento de la Corte de Apelaciones de Santiago una acción judicial en contra del acto administrativo dictado por la DGA, que denegó la calidad de tercero interesado de Ancali en el procedimiento de aprobación de obras hidráulicas mayores, y que autorizó finalmente el inicio de la construcción de la Central Hidroeléctrica.

En tanto, Frontera recalcó que estas acciones han tenido el mismo destino que el fallo de la Corte Suprema. “Igual destino han tenido todas la reclamaciones presentadas por la misma empresa ante la Dirección General de Aguas, pues han sido rechazadas básicamente por carecer de fundamentos esenciales en los temas aludidos”.

Por ahora, desde Frontera siguen avanzando en el proyecto, trabajando en los últimos detalles, que se requieren para iniciar la construcción, pero por el momento, parece ser que el conflicto parece está lejos de terminar.

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