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IC+Medical obtiene autorizaciones para tomar test PCR desde muestras de saliva

La perseverancia de los hermanos Roxana y Jorge Arriagada fue fundamental -pese a las trabas burocráticas- para echar a andar un laboratorio en Los Ángeles que testea el Covid-19 desde la saliva, gracias a la información de moderna tecnología.


 Por Prensa La Tribuna

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Perseverancia es la palabra que mejor define el empuje y convicción de la bioquímica Roxana Arriagada para echar a andar un laboratorio de detección del Covid-19, cuya gran particularidad es que la muestra se toma de la saliva, evitando el molesto examen por la nariz.

Se trata del procedimiento desarrollado por la Universidad de Yale, fue aprobado por la FDA para su uso en Estados Unidos y desarrollado en Chile por IC+Medical (www.icmasmedical.cl), creado por Roxana Arriagada a partir de su experticia en biología molecular de más de 20 años.

A poco de haberse desatado la pandemia ocasionada por el coronavirus, ella y su hermano Jorge (ingeniero civil) aunaron sus capacidades para dar viabilidad a esta alternativa, cuya gran particularidad es que evita el tradicional procedimiento del “cotonito” que se inserta por la nariz hasta llegar a la garganta para tomar una muestra.

La muestra de saliva, por el contrario, no es molesta ni invasiva, además que sus resultados están al cabo de cuatro horas. Y, lo más importante de todo, es que entre el “cotonito” y la saliva, los niveles de efectividad son idénticos.

Sin embargo, en esta historia de innovación y tecnología hay varios peros. Porque lo que para Roxana y su hermano era un aporte en la detección oportuna de la enfermedad con datos verificados, se enfrentó a la burocracia del sistema público que dilató su implementación.

Largos meses debieron pasar para que, finalmente, les entregaran la autorización para trabajar con un laboratorio móvil en la región de Los Lagos que solo debía tener conexión a energía eléctrica y agua potable.

A cambio, ofrecía la opción de tomar muestras en cualquier lugar y con resultados dentro de cuatro horas. Al día, se podrían realizar 700 exámenes, incluso más si fuera necesario. ¿Su costo? Cerca de la mitad de un examen PCR tradicional.

El detalle es que el laboratorio móvil solo podía operar en esa región. Debido a lo mismo, los hermanos Arriagada volvieron a perseverar, esta vez para llevar toda esa tecnología a un laboratorio en la ciudad de Los Ángeles.

También fue un proceso burocrático para conseguir las autorizaciones – que se iniciaron en abril y culminaron en junio – pero el empeño consiguió sus frutos: ahora están funcionando en el centro médico Galenos de la calle Balmaceda Nº 122 de esta capital provincial, a metros de la avenida Gabriela Mistral.

En el primer piso opera la sección de muestras mientras que en el segundo funciona el laboratorio propiamente tal.

“Dadas las dificultades de no poder movernos a Los Ángeles, que era nuestro objetivo, decidimos abrir un laboratorio en la ciudad. Por lo tanto, ahora tenemos dos laboratorios, uno móvil y otro fijo. Tuvimos que hacer la nueva acreditación del recinto en los Ángeles con la certificación de la Seremi del Biobío y la validación del Instituto de Salud Pública (ISP)”, explicó.

A su juicio, “creíamos en nuestra idea y que era un gran aporte por ser una solución a propósito de la problemática a nivel nacional y mundial, dada la expertise que teníamos en el diagnóstico molecular. Lo bueno es que desde aquel no rotundo de un principio, debimos tocar muchas puertas para mostrar los beneficios y convencerlos que sí servía y así ha sido”.

EXPERIENCIA

A juicio de la profesional, la coyuntura que dejó al descubierto la pandemia en materia de biología molecular y tecnología es que “tenemos que estar preparados para los nuevos desafíos. Tenemos que ser dinámicos para reaccionar para evitar posibles pandemias de lo que sea, en temas clínicos o alimentarios”.

Para Roxana Arriagada, “un laboratorio de biología molecular es muy importante porque puede hacer una transferencia tecnológica rápida para aterrizarla y aplicarla en las personas. Se pueden aplicar técnicas para el cáncer o enfermedades raras que seguramente serán más asequibles”.

Respecto de la tramitación y burocracia, planteó que “todos tienen que tener su aprendizaje. Los estamentos públicos deben ser más ágiles para generar las respuestas, hacer la conversión y dar más apertura a las nuevas tecnologías”.

“Ante todos los obstáculos al proyecto que busca ser un aporte a la comunidad con soluciones concretas, reales y fáciles de aplicar, lo hemos logrado. De que somos porfiados, somos porfiados pero para bien. Cuando crees firmemente en que lo que estás haciendo está bien y lo haces de forma correcta, efectivamente se puede. Nos costó mucho. Nos apegamos a lo que nos dijo la autoridad que debíamos hacer y así lo hicimos. Ahora tenemos un laboratorio funcionando, con todas las normativas exigidas por la autoridad y con un gran equipo de trabajo profesional que se ha puesto la camiseta porque tenemos con la convicción que estamos haciendo algo bueno”.

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