Opinión

La seguridad vial: una responsabilidad que nos involucra a todos

Coordinadora Centro de SimulaciónFacultad de Salud Universidad Santo Tomás Los Ángeles

Solange Cabezas Figueroa, UST
Solange Cabezas Figueroa / FUENTE: UST

Cada día, miles de personas transitan por calles y carreteras confiando en que llegarán seguras a su destino. Sin embargo, las estadísticas nos recuerdan una realidad que no podemos ignorar: durante 2025, en Chile se registraron 73.081 siniestros de tránsito y 1.507 personas perdieron la vida. En promedio, cuatro personas fallecieron cada día como consecuencia de un hecho vial.

No obstante, detrás de estas cifras existen rostros, familias, amistades y proyectos de vida interrumpidos. Cada accidente representa una historia que cambió para siempre en cuestión de segundos. Por ello, hablar de seguridad vial no es únicamente hablar de normas de tránsito, sino también de responsabilidad, empatía y compromiso con la vida.

En el marco de la Semana Mundial de la Simulación y la Semana de la Seguridad Vial, la Universidad Santo Tomás, en conjunto con la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Los Ángeles, desarrolló un simulacro de colisión vehicular con el propósito de generar conciencia en la comunidad y reforzar la importancia de la prevención, especialmente de cara a las celebraciones de Fiestas Patrias, período en que aumenta considerablemente el desplazamiento de personas por las distintas rutas del país.

La actividad recreó un escenario de alta complejidad: la colisión entre un vehículo menor y un camión, con un total de siete víctimas involucradas, de las cuales dos fallecieron producto de la gravedad del impacto. Aunque se trató de una simulación, el ejercicio permitió visibilizar una realidad que lamentablemente ocurre con demasiada frecuencia en nuestras carreteras.

La simulación constituye una poderosa herramienta educativa. Permite entrenar procedimientos, fortalecer la coordinación entre distintas instituciones y desarrollar competencias técnicas en un entorno seguro. Sin embargo, su valor va mucho más allá de la formación profesional. También tiene la capacidad de sensibilizar a la comunidad, transformando datos estadísticos en experiencias que invitan a la reflexión y al cambio de conducta.

Las causas de muchos de estos siniestros son evitables. En Chile, uno de cada diez accidentes fatales está relacionado con la conducción bajo los efectos del alcohol. Asimismo, cerca del 30% de las víctimas fatales se vincula con la velocidad imprudente o la pérdida de control del vehículo. En la Región del Biobío, durante 2025, los siniestros asociados al consumo de alcohol dejaron siete personas fallecidas y 238 lesionadas. Estas cifras nos muestran que no se trata de una problemática lejana; es una realidad que afecta a nuestras comunidades, vecinos y familias.

La seguridad vial es una tarea compartida. Comienza con decisiones tan simples como usar siempre el cinturón de seguridad, respetar los límites de velocidad, evitar distracciones al volante y, especialmente, no conducir después de consumir alcohol. Cada decisión cuenta. Cada conducta responsable puede evitar una tragedia.

Como institución formadora de futuros profesionales de la salud, la Universidad Santo Tomás tiene el deber de promover una cultura de prevención y cuidado de la vida. Actividades como este simulacro buscan precisamente eso: crear conciencia, fomentar la educación y recordar que la mejor emergencia es aquella que nunca ocurre.

Ad portas de las celebraciones del 18 de septiembre, el llamado es claro. Disfrutemos con responsabilidad, cuidemos nuestra vida y la de quienes nos rodean. Porque detrás de cada cifra existe una persona, y ninguna estadística vale más que la oportunidad de volver a casa junto a quienes nos esperan.

La prevención salva vidas. La conciencia también.

Solange Cabezas Figueroa

Coordinadora Centro de Simulación

Facultad de Salud Universidad Santo Tomás Los Ángeles

Etiquetas:




matomo