Opinión

Alternancia: cuando aprender significa salir del aula

Director Académico IPCFTSanto Tomás Los Ángeles

Luis Ancamil, Cedida
Luis Ancamil / FUENTE: Cedida

La Educación Técnico-Profesional prepara a los jóvenes para desenvolverse en un mundo que cambia rápidamente, desarrollando competencias —conocimientos, habilidades y actitudes— que les permitan responder a las demandas del país. Para ello, se requiere un ecosistema en el que participen instituciones educativas, organismos públicos y sector productivo, entendiendo la formación como una trayectoria que comienza en la Educación Media Técnico-Profesional (EMTP), puede continuar en un CFT o IP y proyectarse hacia la inserción laboral y la capacitación permanente.

En este contexto surge la Alternancia EMTP, una estrategia que integra la formación del liceo con otros espacios de aprendizaje. Desde 2020, la normativa del Ministerio de Educación amplió los espacios posibles, incorporando a los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. El cambio reconoce algo fundamental: existen conocimientos y competencias que se comprenden mejor cuando se experimentan y se aplican en situaciones reales.

En Santo Tomás Los Ángeles hemos podido comprobarlo a través de distintas experiencias con establecimientos de Educación Media Técnico-Profesional. Una de ellas se desarrolló junto al Liceo Crisol de Mulchén, en el marco del Proyecto CAUSE, donde 61 estudiantes de Atención de Enfermería y Atención de Párvulos participaron en actividades vinculadas con sus futuras áreas de formación. La experiencia permitió acercarlos a la educación superior, pero también algo quizás más importante: imaginarse en ella.

Recientemente, esta experiencia volvió a concretarse con el Liceo Comercial Camilo Henríquez. Estudiantes de Administración, mención Recursos Humanos, desarrollaron módulos en Santo Tomás y participaron en una jornada sobre marca personal, comunicación efectiva, emprendimiento e innovación. Al finalizar, 72 jóvenes recibieron sus diplomas de acreditación.

¿Qué tienen en común estas experiencias? Que ponen al estudiante en el centro y amplían sus posibilidades de aprendizaje. Permiten conocer otros ambientes, interactuar con profesionales, descubrir nuevas capacidades y comprender que la formación técnica puede proyectarse hacia la educación superior y el mundo laboral.

Pero para que esto ocurra se necesita colaboración. La formación de los futuros técnicos es una tarea que debemos asumir como territorio. Los liceos aportan el conocimiento de sus estudiantes y trayectorias; las instituciones de educación superior, sus espacios y capacidades; y el sector productivo y las organizaciones, una mirada concreta sobre los desafíos que enfrentarán quienes hoy se están formando.

En una provincia como Biobío, fortalecer estos vínculos es también una manera de contribuir al desarrollo local, formando jóvenes con herramientas para continuar estudios, incorporarse al mundo laboral y responder a las necesidades de su entorno.

Aprender haciendo, aprender con otros y aprender en distintos espacios es, finalmente, una manera de preparar mejor a quienes serán protagonistas del futuro. Ese es el verdadero sentido de la alternancia.

Luis Ancamil Abarzúa

Director Académico IPCFT

Santo Tomás Los Ángeles.

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