Opinión

Agosto, mes del corazón: el momento de escuchar sus latidos

Académica Escuela de Enfermería Universidad de Las Américas

Tania Bocaz, Cedida
Tania Bocaz / FUENTE: Cedida

Cada año, agosto se tiñe de rojo para recordarnos la importancia de cuidar nuestro corazón. En Chile, esta efeméride reúne a profesionales de la salud, organizaciones y comunidades, con el propósito de promover la prevención de las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el mundo y responsables de cerca de una de cada tres defunciones anuales en nuestro país.

Esta conmemoración, impulsada por el Ministerio de Salud y la Sociedad Chilena de Cardiología, busca fomentar hábitos saludables y fortalecer la prevención como la mejor herramienta para reducir el impacto de estas enfermedades.

Factores como el sedentarismo, tabaquismo, la alimentación rica en sal y azúcares refinados, el sobrepeso y el estrés, favorecen el desarrollo de hipertensión arterial, diabetes y dislipidemia, condiciones que suelen avanzar durante años sin presentar síntomas. Sin embargo, la evidencia demuestra que hasta el 80% de los eventos cardiovasculares prematuros podrían prevenirse mediante cambios sostenidos en el estilo de vida.

En este contexto, herramientas disponibles como el Examen de Medicina Preventiva (EMP), permiten detectar oportunamente alteraciones en la presión arterial, la glicemia y el perfil lipídico, antes que aparezcan complicaciones mayores. La detección precoz facilita implementar medidas oportunas y reducir el riesgo de infarto agudo al miocardio, accidente cerebrovascular y otras patologías cardiovasculares.

Para proteger la salud del corazón se recomienda realizar controles periódicos de presión arterial, colesterol y glucosa; practicar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, privilegiar una alimentación equilibrada, con alimentos bajos en sodio, azúcares refinados y ultraprocesados, y evitar el consumo de tabaco, uno de los principales factores de riesgo.

Más allá de estas recomendaciones, el verdadero desafío es transformar el conocimiento en acciones cotidianas. Muchas veces el ritmo acelerado de vida y el estrés hacen que los controles preventivos y el autocuidado queden en segundo plano.

El Mes del Corazón es una invitación a detenerse y reflexionar. Cuidar la salud cardiovascular no depende únicamente de la atención médica, sino de las decisiones que tomamos cada día. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden marcar una gran diferencia y permitir que nuestro corazón siga latiendo con fuerza durante muchos años.

Tania Bocaz

Académica Escuela de Enfermería Universidad de Las Américas

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