Opinión

Recuperando patrimonio emblemático del Biobío

Jefa Subdere Biobío

Ana María Abello, Jefa Subdere Biobío, Cedida
Ana María Abello, Jefa Subdere Biobío / FUENTE: Cedida

El Día del Patrimonio nos recuerda que la historia no vive solo en los libros o en los museos, sino también en las calles, los barrios y los espacios que las personas habitan todos los días. Por eso, el Programa de Revitalización de Barrios e Infraestructura Patrimonial Emblemática (PRBIPE), impulsado por el Gobierno de Chile a través de la Subdere, cobra especial relevancia: busca que el patrimonio deje de ser un recuerdo estático y se transforme en un motor de vida comunitaria.

El objetivo es simple y potente: revitalizar barrios emblemáticos para salvaguardar el patrimonio nacional y mejorar el entorno cotidiano de quienes viven allí. No se trata solo de "restaurar fachadas". Se trata de poner en valor la identidad local y reactivar socialmente a las comunidades, devolviéndoles a los vecinos el protagonismo en la recuperación de su propio barrio. Hacerlos partícipes de algo simple, pero profundo: que sean actores principales de la historia que habitaron sus padres, habitan ellos y habitarán sus hijos.

En la Región del Biobío, el programa se ejecuta en dos comunas con historia: San Rosendo y Lota. Ambas poseen sectores urbanos de alto valor patrimonial que durante años estuvieron al margen. Este sábado, en San Rosendo, inauguraremos el Paseo Ferroviario, un avance concreto en la recuperación del patrimonio cultural de la comuna.

El objetivo del PRBIPE es claro: el patrimonio no se conserva guardándolo bajo llave. Se conserva cuando genera actividad, cuando las personas se apropian de él, cuando la economía local se beneficia y cuando existe participación ciudadana.

Que el programa esté operando en San Rosendo y Lota es una señal de que el valor patrimonial no está solo en Santiago o en las grandes capitales regionales. También está en las estaciones, en los barrios y en los espacios que cuentan la historia real de Chile. Esa misma historia que Violeta Parra retrató en sus letras como un testimonio vivo de sus viajes al sur.

Queremos devolverles sentido a los barrios y que los niños crezcan reconociendo su historia como algo propio. Cuando un espacio patrimonial vuelve a ser usado y cuidado por su propia comunidad, deja de ser un recuerdo del pasado y se convierte en un proyecto vivo.




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