Opinión

Es necesario darle importancia a la vida

Administrador Público
Licenciado en Ciencias Políticas

Jorge Rivas Figueroa, Cedida
Jorge Rivas Figueroa / FUENTE: Cedida

Leo, escucho, veo y observo. Textos, diálogos, conversaciones y conductas que se reiteran una y otra vez, repitiendo que vivimos en un mundo violento.

Guerras, narcotráfico, delincuencia y otros comportamientos del ser humano han recibido distintos nombres a lo largo de la historia, para dar cuenta de un Estado Natural descrito por los pensadores clásicos y modernos y que, si bien es debatible en su forma de expresión, es parte de nosotros desde que existimos.

Mientras la discusión si el hombre es malo por naturaleza o es la sociedad la que lo corrompe sigue en pie, lo cierto es que para entenderlo debemos comprender que la sobrevivencia de nuestra especie solo fue posible a otro Estado Natural, o instinto si lo prefiere, el Gregario.

Todo hombre en estado de naturaleza buscó la sobrevivencia y, sus conductas para lograrla tenían que ver con el uso de la fuerza, terminando con la vida de toda amenaza, así fuera otro ser humano.

La unión de capacidades para seguir viviendo chocó con las ideas y los intelectos de cada ser y, cada uno, defendió lo suyo a su manera.  Para ello, el uso de la fuerza fue fundamental. Entonces, ya éramos violentos, pero no malos, porque lo bueno y lo malo tiene que ver con la moral y hoy, ese no es el tema.

Pues bien, en el surgimiento de las ciudades estado, que muy bien relata, Fustel de Coulanges, en su texto "La ciudad antigua", lo que fue transando cada ser fue su libertad para sobrevivir, buscando seguridad a cambio de un sometimiento abusivo que terminó cambiando el pensamiento con dos ejemplos claros y útiles para este texto, a saber: el surgimiento del protestantismo y la Revolución Francesa.

Hoy, las conductas humanas consideradas "malas" son reguladas por los estados de derecho, sin embargo, los egoísmos, los intereses personales y las ambiciones, siguen existiendo, tal como el ser humano.

Más allá de estas conductas naturales reguladas, lo cierto es que desde la Revolución Industrial un nuevo tipo de violencia cobró fuerza. La violencia económica creó un nuevo tipo de esclavitud, donde los obreros y obreras fueron vistos como una herramienta para producir riqueza, negándoles todo tipo de felicidad. Su tiempo y vida solo tenían como fin la producción y ganancias para los propietarios de los recursos, incluso, del recurso humano.

He tratado de sintetizar al máximo una idea que ahora les presento y que habla de esclavos autómatas que se mueven en la cadena productiva contemporánea, viviendo una felicidad falsa que se escuda en una riqueza que se mide en lo material, aunque eso implique las deudas que no se pueden pagar y que la vida, solo tenga como fin poder pagar eso.

Cuando un gobierno decide restringir políticas sociales que benefician a los más desprotegidos de una sociedad o bien, decide eliminar subsidios como el Mepco, lo que hace es someter a una masa no educada a una crisis mayor a la que ya viven, pues los sueldos ya no alcanzan, por lo que las personas buscan más trabajo, quitando con ello, el espacio que deben dejar para la felicidad que su Estado ha olvidado entregar.

Gobernar es pensar en los otros y los míos y no sirve mentir al pueblo porque este, tarde o temprano, decide comenzar otra vez y de eso, tenemos varios ejemplos que han terminado en matanzas.

Jorge Rivas Figueroa

Administrador Público

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