Opinión

La oración en el espacio público de EEUU

Abogado

Mario Hidalgo, Mario Hidalgo
Mario Hidalgo / FUENTE: Mario Hidalgo

Por ley, desde 1952, todos los presidentes de EEUU, han emitido proclamaciones que designan el Día Nacional de Oración cada año y desde 1988, el Día Nacional de Oración se celebra el primer jueves de mayo. En 2008, la Fundación Libertad de Religión cuestionó ante los tribunales la constitucionalidad de esta legislación. La jueza de Distrito estadounidense Bárbara Crabb, dictaminó que esta ley era inconstitucional por ser contraria a la Cláusula de Establecimiento de la Primera Enmienda, que prohíbe al Congreso dictar una ley "que adopte una religión como oficial del Estado". Prestemos atención a sus argumentos. Señaló que, el único propósito de la ley cuestionada era "alentar a todos los ciudadanos a participar en la oración, un ejercicio eminentemente religioso que no cumple ninguna función secular. En este caso el gobierno ha tomado partido en un asunto que debe dejarse a la conciencia individual. Cuando el gobierno se identifica con un conjunto de creencias religiosas da el mensaje a los no adherentes que son forasteros e invade la decisión del individuo acerca de cómo adorar". Agregó la sentencia que "Nadie puede dudar del importante papel que la oración juega en la vida espiritual de un creyente.

Sin embargo, reconocer la importancia que la oración tiene para muchas personas, no significa que el Gobierno pueda promulgar una ley en su favor, del mismo modo que no puede alentar a los ciudadanos a ayunar durante el mes de Ramadán, asistir a una sinagoga, purificarse en una cabaña de sudación o practicar magia rúnica. De hecho, debido a la naturaleza tan personal de la oración y al poderoso efecto que puede tener en una comunidad, el gobierno no puede usar su autoridad para intentar influir en la decisión individual de orar o no, ni cuándo hacerlo».

Traigo a colación estos argumentos, por dos razones. En su discurso en el 74º Desayuno Nacional de Oración, del 5 de febrero de 2026, el Presidente Trump promovió un evento religioso que se celebrará este próximo domingo 17 de mayo de 2026 en Washington D.C.: "El 17 de mayo de 2026, invitamos a los estadounidenses de todo el país a reunirse en nuestro National Mall para orar, dar gracias y reafirmar la fe de Estados Unidos como una nación bajo Dios" y, el pasado 7 de mayo de este año se celebró en EEUU el Día Nacional de Oración.

No estamos de acuerdo con que la oración sea promovida por el Estado, sea a través de una ley que la haga obligatoria, sea que el Presidente de la República la promueva públicamente, porque dicha actuación estatal quebranta el derecho fundamental de libertad religiosa en su faz interna y debilita el muro de separación de la Iglesia con el Estado. Aclaro que, no estoy en contra de la oración en cuanto acto de devoción privada, pero no debe ser un objetivo estatal permisible. El Gobierno no debe favorecer una religión (incluida una práctica religiosa particular como es la oración) sobre otra ni la religión sobre la irreligión, siendo la elección religiosa una cuestión reservada a la conciencia de cada persona. En eso consiste, precisamente, la libertad religiosa, el

derecho que tiene cada persona de adorar a Dios conforme a los dictados de su propia conciencia sin coacción externa. La sentencia de la jueza Crabb nos recuerda que, la oración, en cuanto acto religioso por antonomasia que es, siempre debe dejarse a la conciencia individual de cada persona.

Los partidarios de la oración no necesitan la maquinaria del Estado para afirmar sus prácticas religiosas. De cara a derecho fundamental de libertad religiosa la conducta religiosa de cualquier gobierno no puede sobrevivir.

Mario Hidalgo Acuña

Abogado

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