Opinión

199 años de la refundación de Los Ángeles

Tulio González, Cedida
Tulio González / FUENTE: Cedida

Hace un año hicimos hincapié en diario La Tribuna de un hecho de relevancia para nuestra comuna y para la consolidación del Estado de Chile. Se trata de la refundación de Los Ángeles, después de casi siete años de abandono producto de la larga y fratricida guerra. Recordábamos que en 1820, el pueblo es abandonado y destruido, al igual que Santa Bárbara, Nacimiento, San Carlos de Purén y Antuco. Y que el naciente Estado chileno no había sido capaz de organizar y asentarse en este territorio llamado por entonces "Isla de la Laja", considerado "el paraíso de Chile". Las dificultades económicas derivadas de la guerra de independencia, la inestabilidad política y los conflictos con los pueblos originarios, eran una traba a las intenciones de autoridades y de alrededor de 30.000 habitantes desplazados hacia el norte del río Laja o hacia el sur, quienes voluntaria o forzadamente se habían introducido en las comunidades indígenas de ultra Bío-Bío.

El Parlamento de Tapihue, realizado el 7 de enero de 1825, entre autoridades del Estado de Chile y los máximos líderes de los butamapus, encabezados por Francisco Mariluán, permitió varios acuerdos, entre los cuales estaba la anhelada reedificación de las poblaciones a la Isla de La Laja. La cláusula 21 del Tratado decía: "Habiendo instado el Diputado Mariluan sobre la población de Los Ángeles, Nacimiento, San Carlos, y Santa Bárbara ya para la seguridad, ya para su tráfico continuo, el Gobierno queda con la obligación de la más pronta redificación de todas ellas".

En julio de 1826 se dicta una ley para repoblar campos y centros urbanos del sur estableciendo un presupuesto económico para la construcción de una casa consistorial y cuarteles de tropa de línea, con el fin que los vecinos retornen y tomen posesión de sus terrenos y principien a repoblar. A fines de aquel año se nombra a José Manuel Borgoño general en jefe del ejército del Sur, con la misión de acabar con la banda de los Pincheira. Varios oficiales europeos componían la expedición, entre ellos, su ayudante de campo, el británico Thomas Sutcliffe, quien había formado parte de la Royal Navy y tomado parte activa en las guerras napoleónicas. Sutcliffe llevaba una bitácora que luego transformó en una publicación llamada "Sixteen Years in Chile and Peru, From 1822 to 1839", publicado en Londres en 1841. Otro de los integrantes de estas fuerzas era su compatriota, el coronel William de Vic Tupper, quien también llevaba un Diario de Campaña. Gracias a ellos hemos podido saber con precisión cuándo y cómo se produce la refundación y reedificación de Los Ángeles.

Sutcliffe, apunta en su bitácora que a las 4 de la tarde del 25 de marzo de 1827 entran a Los Ángeles, lugar que previamente había sido preparado por el hacendado de Lorenzo de la Maza, antiguo realista, dando comienzo a una nueva etapa en la historia de nuestra ciudad. Dice el británico que Los Ángeles, "alguna vez la ciudad principal de la frontera, es ahora un montón de ruinas", que la lluvia lo obligó a buscar un refugio y en compañía del teniente coronel Tupper, y que pasó la noche en un horno, que había quedado intacto, entre las ruinas de una casa perteneciente al general Bernardo O’Higgins. Tupper, por su parte, señala la misma fecha y que Los Ángeles contaba antes con 5.000 habitantes; que no vivía ahora "un alma y presenta un estado horroroso. Los terrenos son los más hermosos de la provincia de Concepción".

Agrega Sutcliffe que "colocamos un cuerpo de caballería para protegerla y repoblarla, llamando a los emigrantes de las otras provincias para que regresen", además de un sacerdote de apellido Ruiz. Se marchan al día siguiente rumbo a Antuco, comenzando así la reedificación de Los Ángeles.

En febrero del año 1828 Sutcliffe regresa a la zona y apunta en su bitácora que ha encontrado muchos colonos y que "fue espectacular ver los nuevos edificios emergiendo de las ruinas". Le llama la atención la buena factura de los edificios de ladrillo del nuevo pueblo.

El próximo año se debieran conmemorar los 200 años de este hecho trascendental para nuestra historia que, además, permitió reedificar Nacimiento, San Carlos de Purén, Santa Bárbara y Antuco. Contribuiríamos así a la memoria de aquellos pioneros que construyeron las bases de las pujantes ciudades y comunas de hoy.

Tulio González Abuter

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