Opinión

Mujeres y la ciber-resiliencia

Gerente de Ciberseguridad y Resiliencia de Cybertrust Latam

Pamela Ortiz, Cedida
Pamela Ortiz / FUENTE: Cedida

A pesar de que en la última década se ha incrementado la presencia de mujeres en ciber-resiliencia, ésta sigue siendo baja. Hemos avanzado, sí, pero aún queda un largo camino por recorrer. Sin embargo, ya vemos mujeres ocupando puestos estratégicos, liderando equipos y participando en decisiones críticas para las organizaciones. Esa visibilidad no es menor: se convierte en un referente para las mujeres actuales y, sobre todo, para las futuras generaciones.

La pregunta entonces es evidente: ¿cómo avanzar en un mundo técnico que históricamente ha estado más vinculado a lo masculino? En mi experiencia, la respuesta comienza con algo muy concreto: atreverse a pedir más. Más responsabilidades, más desafíos, más participación en proyectos complejos.

Pero no basta con asumir nuevos retos. Es fundamental prepararse de manera continua. La ciberseguridad evoluciona a una velocidad vertiginosa: nuevas amenazas, regulaciones y tecnologías. Estudiar y actualizarse no es opcional, es parte del rol. Y hacerlo en comunidad marca una diferencia significativa. Participar en programas, certificaciones o grupos de estudio permite intercambiar experiencias con profesionales de distintas industrias, ampliar la mirada y fortalecer la confianza técnica. La colaboración no solo enriquece el conocimiento, también construye redes de apoyo clave para el desarrollo profesional.

Existe, además, un factor cultural que debemos abordar. Muchas profesionales de ciberseguridad tienden a orientarse hacia roles de gestión porque dudan de sus capacidades técnicas. Las mujeres solemos ser autoexigentes y críticas con nosotras mismas. Es importante confiar en nuestras habilidades.

Hoy la ciberseguridad representa una enorme oportunidad para las mujeres. El campo es amplio y diverso: desde análisis técnico, arquitectura de seguridad y respuesta a incidentes, hasta gobernanza, gestión de riesgos y estrategia corporativa. Esta amplitud permite que cada profesional encuentre su especialización y construya una carrera alineada con sus intereses y fortalezas.

Además, en un mundo cada vez más digitalizado, la ciberseguridad dejó de ser un área aislada. Es parte del ADN de las nuevas tecnologías que adoptan las empresas: inteligencia artificial, nube, automatización, datos. Sin seguridad no hay transformación digital sostenible. Y sin diversidad en quienes diseñan esa seguridad, el riesgo aumenta.

La ciberseguridad no es solo el rol del presente; es una de las profesiones con mayor proyección hacia el futuro. Por eso es una gran oportunidad para que las mujeres crezcan en el mundo laboral.

Pamela Ortiz

Gerente de Ciberseguridad y Resiliencia de Cybertrust Latam

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