Opinión

¿Qué es I+D y por qué es importante para la empresa y para el país?

Cuando se habla de innovación y emprendimiento, siempre aparecen las siglas I+D. Pero ¿qué significan realmente? No es moda ni tecnicismo: es productividad, competitividad y futuro.

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Felipe Díaz Seguel / FUENTE: Cedida

Qué es I+D, en simple

I+D significa Investigación y Desarrollo. No es simplemente mejorar algo ni comprar tecnología. Tampoco es digitalizar un proceso existente. I+D implica crear conocimiento nuevo o aplicarlo de manera nueva para resolver un problema real, asumiendo incertidumbre técnica.

En términos prácticos:

●       Investigación básica: construir base de conocimiento con método.

●       Investigación aplicada: usar esa base para resolver un desafío concreto mediante pruebas, prototipos y validaciones técnicas.

●       Desarrollo: llevar esa solución a pilotaje, escalamiento e implementación en condiciones reales.

La diferencia clave es la incertidumbre tecnológica. Si ya sabes exactamente cómo hacerlo y solo debes ejecutar, probablemente no es I+D.

El dato incómodo de Chile

Chile invierte poco en I+D como porcentaje del PIB. Esa brecha impacta directamente en productividad, sofisticación tecnológica y valor agregado de nuestras exportaciones.

Cuando la I+D queda concentrada en academia y Estado, el conocimiento tarda más en convertirse en productos o procesos productivos. La conclusión es directa: si el sector privado no hace I+D, el país pierde competitividad.

Ley I+D: una herramienta concreta

Chile cuenta con un incentivo tributario relevante para proyectos certificados como I+D: un 35% de crédito tributario directo sobre gastos certificados, más la posibilidad de imputar el resto como gasto, reduciendo el costo efectivo del proyecto.

No es un beneficio simbólico. Es un mecanismo diseñado para disminuir el riesgo financiero de innovar, bajo estándares internacionales como el Manual de Frascati.

La mirada regional: cercanía como ventaja

Álvaro Ossa, Director de Innovación de la Universidad Católica y autor del libro "Del laboratorio al mercado", plantea que las regiones tienen una oportunidad estructural para escalar I+D: "Las regiones tienen un rol fundamental porque permiten un trabajo mucho más directo con los actores locales. Esa cercanía facilita la articulación, algo que en grandes capitales es más complejo".

Las universidades regionales cumplen un rol estratégico al estar insertas en el territorio: "Tienen cercanía real con los problemas productivos de la región, lo que permite abordarlos de manera más directa".

Si tuviera que elegir una sola palanca para acelerar la I+D regional en el corto plazo, su apuesta es clara: "Invertir en un fondo regional de prototipado y escalamiento".

Lo que la empresa aprende en la práctica

Desde el mundo empresarial, la experiencia muestra que el primer desafío es conceptual. Luciano Inzunza, Gerente General de Redfarma, lo resume: "No toda innovación es I+D".

En la práctica, muchas empresas confunden mejora operativa con desarrollo tecnológico: "Si no existe incertidumbre tecnológica real —si la solución ya está disponible en el mercado o es solo una mejora operativa— Corfo no lo considera I+D, porque no hay riesgo tecnológico que financiar. Eso cuesta entenderlo al principio".

Superada esa barrera, el segundo aprendizaje es metodológico. Para Inzunza, la diferencia no está solo en la idea, sino en la disciplina: "No se trata sólo de innovar, sino de diseñar hipótesis técnicas claras, definir métricas y documentar rigurosamente cada avance. La ejecución es tan importante como la idea".

Para quienes creen que la I+D es exclusiva de grandes empresas, su recomendación es concreta: "Lo perfecto es enemigo de lo bueno. No existe postulación perfecta porque la I+D implica navegar en la incertidumbre. Lo más importante no es pulir la solución, sino identificar con precisión el problema".

A eso se suma una condición clave: no hacerlo en solitario. "Vincúlate con universidades, centros tecnológicos y emprendedores que ya hayan recorrido el camino. La I+D requiere equipos multidisciplinarios y complementariedad real".

Y finalmente, una regla operativa que atraviesa todo el proceso: "Itera temprano. Valida premisas antes de enamorarte de una solución. La disciplina de validar hipótesis es más valiosa que cualquier PowerPoint bien diseñado".

La pregunta pendiente

La discusión no es sí Chile debería innovar. La discusión es si el sector privado asumirá la I+D como una práctica sistemática, con método y foco en resultados.

La Ley I+D existe. Los fondos están disponibles. Las regiones tienen ventajas reales.

La pregunta es estratégica: ¿vamos a desarrollar tecnología propia o seguiremos comparándola afuera?

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