Opinión

Medios y catástrofes: entre la urgencia y la responsabilidad

Incendios forestales Bío Bío, Archivo La Tribuna
Incendios forestales Bío Bío / FUENTE: Archivo La Tribuna

Los días avanzan y la necesidad de más información crece, al igual que la angustia de la gente afectada por los incendios forestales. Algunos se me acercan preguntando de todo: un lugar donde abastecerse de agua, cómo llegarán las ayudas; me muestran el estado de sus casas. Aun así, y con enormes problemas, se preocupan por darme agua, quieren saber si he comido algo.

Son resilientes, héroes sin capa, pero sí con una pala. Han perdido sus viviendas, sus esfuerzos... seres queridos.

Es parte de lo que dejan las catástrofes, como la ocurrida en Lirquén (Penco) y Tomé. Somos los profesionales en comunicación los llamados a entender todo esto no como un programa, sino como la forma de canalizar soluciones y exhibir responsabilidades.

Las catástrofes naturales y sociales han dejado de ser hechos aislados para convertirse en fenómenos recurrentes que ponen a prueba la resiliencia de nuestras comunidades. Según la Unesco, solo en 2024 las pérdidas globales por desastres alcanzaron los US$320.000 millones, cifras que esconden dramas humanos y sociales de enorme alcance. En este escenario, los medios de comunicación no son meros narradores: son actores centrales en la preparación, respuesta y recuperación.

El desafío es doble. Por un lado, los medios deben garantizar información confiable y oportuna, capaz de salvar vidas mediante alertas tempranas y orientación clara. Por otro, deben enfrentar sus propias vulnerabilidades: infraestructuras dañadas, personal en riesgo y ausencia de planes institucionales sólidos. La responsabilidad de los medios no se limita a informar durante la crisis. En tiempos de calma, deben educar, sensibilizar y exigir responsabilidades. La prevención es también comunicación.

La columna vertebral de la resiliencia mediática está en la preparación. Se necesitan planes institucionales, políticas editoriales claras y recursos asignados. La integración de medios privados, públicos y comunitarios en los sistemas nacionales de emergencia es esencial, así como la capacitación continua en cobertura de desastres y verificación de información. En un mundo saturado de datos y expuesto a la desinformación, la credibilidad de los medios se convierte en un recurso tan vital como el agua o la energía. Porque en cada catástrofe, la información puede marcar la diferencia.

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