Opinión

La fracturada oposición al nuevo gobierno

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La Moneda / FUENTE: contexto

La correlación de fuerzas, en ambas cámaras, es bastante pareja, cuestión que podría frenar o al menos ralentizar la agenda legislativa del Presidente Kast, ya que necesariamente habrá debate en la aprobación o rechazo de las iniciativas del Ejecutivo. La oposición que enfrentó la segunda vuelta presidencial ya no es la misma. A un mes de la instalación del gobierno no existe un solo bloque político que asuma el debate en el parlamento.

El socialismo democrático ya ha anunciado que no formará alianza con el Partido Comunista y el Frente Amplio. También la Democracia Cristiana, tempranamente, con su presidente de entonces, el senador Huenchumilla, anunciaba que la alianza electoral terminaba con el fin de la elección. Este cuadro muestra un escenario donde pueden aflorar diferencias y matices a la hora de resolver.

La pregunta que surge, entonces, es ¿a quién favorece esta fractura, que deja entrever dos frentes? Uno, representado por el Partido Comunista, y otro por el Frente Amplio, quienes sostienen una posición absolutamente dura y distante del diálogo y, por otro lado, el socialismo democrático que se queda a la espera de cómo se desplegará la agenda del gobierno para sostener un debate proactivo.

En un ambiente como este, el gobierno podría tener mejores posibilidades de materializar iniciativas de su programa, siempre y cuando la paz social lo acompañe y no se encuentre con movilizaciones y protestas permanentes. La arremetida de Kast en contra de los temas ideológicos, de los "ismos" que mencionaba en su gira por Europa, podría abonar el terreno para eventuales movilizaciones lideradas por la izquierda.

El oficialismo, después de haber conocido la confirmación del gabinete y luego de la nominación de subsecretarios y delegados regionales, empieza a mostrar algunas cisuras, especialmente por el predominio de independientes y por la fuerte convicción de Kast de otorgarle autonomía a sus ministros para elegir a sus propios subsecretarios. Esta decisión podría causar alguna dispersión en el conglomerado gobernante a la hora de resolver iniciativas en el parlamento.

Desde el mismo sector gobernante se plantea que el gabinete, en su conjunto, "es muy poco político", aunque altamente profesionalizado; sin embargo, en el transcurso del gobierno se requerirán muchas habilidades políticas para buscar respaldos que favorezcan la ejecución del programa.

En definitiva, la fractura de la oposición favorece al oficialismo entrante, siempre que estos sean capaces de mantenerse férreamente unidos y comprometidos con el programa de gobierno que los condujo a la Moneda.

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