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Opinión

Paz en la tormenta de un nuevo amanecer


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo.

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En esta ocasión, con mucha humildad y respeto, quiero escribirte unas palabras sinceras, de humano a humano, en torno al significado emocional que aparece, cuando tú o un ser querido, se enfrenten a una enfermedad catastrófica, para la cual nunca estaremos preparados.

En ese escenario, cuando recibes la noticia con palabras potentes como “desahuciado”, “cáncer terminal”, “alzheimer”, “infarto”, “diabetes” u otras, tu mundo se remece y es ahí donde existen dos opciones, derrumbarte, cayendo a un profundo pozo sin salida o bien asumirlo y a partir de ello buscar transformar la adversidad en oportunidad.

Ojalá nunca tengas que llegar a esa disyuntiva, pero si así ocurriera, te propongo la segunda opción planteada, también sé que al leer estas palabras, tal vez pienses que es fácil opinar desde afuera, que no es lo mismo vivirlo, o que es imposible… pero te cuento algo, esa es la primera muestra de tu resistencia y tienes en ti un poder que ni sabías, el poder de manejar tus palabras, tus pensamientos y con ello enfrentar este acontecimiento de mejor manera.

Es inevitable que aparezca el miedo a morir, a querer evitarle sufrimiento a otros, el querer hacerte cargo de todo o incluso el desfallecer, es totalmente entendible, no estamos preparados para eso… pero el camino va por otro lado, comienza a hablarte distinto usa frases como; “eres valiente”, “vamos, que tú puedes” o “eres un guerrero (a)”, esto sin duda alguna te dará una fortaleza que no conocías.

En esta etapa, tener una entorno enfocado y armónico hace una gran diferencia, ya que a pesar de toda la dificultad que encierra este proceso, aparecerá lo mejor de todos, mostrando valores tales como, la solidaridad, compasión, amistad, lealtad, amor o la siempre viva esperanza, por eso no te mires a ti mismo (a) o al enfermo (a), con lástima, cambia eso por optimismo y respeto.

A esta altura te preguntarás ¿cuál es la oportunidad? … te lo planteo así; todos, absolutamente todos nos vamos a morir, todos partiremos en algún momento de este mundo, el problema es que no sabemos cuándo y en tu caso, que has recibido palabras de enfermedad dura y pura, tienes la oportunidad para comenzar a hacer la maleta, prepararte y preparar a quienes tú quieres, para el momento en que debes abordar ese tren.

A pesar de que eres valiente, es natural que sientas miedo, inevitable diría yo, pero ¿miedo a qué?, si nuestro destino es el final, cada atardecer puede ser el último así que aprovecha el tiempo para cerrar ciclos, para tener esas conversaciones que tanto postergaste, para ser conciliador (a) y por sobre todo buscar construir la paz, cada día de supervivencia, es una victoria en tu corazón.

Deja que fluyan tus emociones, que vuelen con total libertad, no hay tiempo para deprimirse, aprende a disfrutar de los momentos, de lo simple, necesitarás equipaje liviano para abordar ese vagón, nunca te olvides que tu legado, se cocina en un tiempo ambivalente, en donde la puerta de salida, no es más que la puerta de entrada a algo increíble.  Es por eso que una vez que elijas la esperanza, todo, absolutamente todo será posible, pues al bajar el telón, te recordarán por tu último acto, tu último diálogo y la reverencia final de sincera gratitud que hiciste al final de la obra. Ilumina a otras almas con tu luz interior, porque esa no se apagará nunca y antes de cerrar la mirada te deseo de corazón, ¡que tengas un día maravilloso!

Luis Rozas Mardones, psicólogo.


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