lee nuestro papel digital

Opinión

La democracia... ¿bendito sueño o inútil prédica?


 Por Mario Ríos Santander 

MARIO-RIOS-10-1-499x576 (2)

“Hay que doblarle la mano como sea, es lo único que nos queda”. Expresaba casi sin aliento aquel izquierdista que se desesperaba cada minuto, conforme transcurría la información de resultados de ese acto democrático, llamado “Plebiscito de salida”, del pasado 4 de septiembre. 

“Nos robaron, sí nos robaron la mente de los chilenos. Las mentiras superaron la realidad. La plata, empresarios carajos, la usaron para mentir y mentir….y estos mapuches que votaron al revés”, seguía lamentándose en medio de una desesperación creciente. Luego, las emprendió contra los convencionales “hocicones”, así, tal como lo digo, porque “no supieron callarse cuando correspondía”. Lo calmaron. Tenía rabia y desilusión al mismo tiempo. Tratábamos de explicarle que debía aceptar el “pronunciamiento del pueblo”, lo que significó otro arrebato, “¡¡Quita esa palabra que te gusta tanto, pronunciamiento… esto al menos no es dictadura..!!”, concluyó mientras se engullía una cerveza que encontró por ahí.

La cerveza permitió un breve silencio que aproveché para inquirir mayor información sobre esto de “…doblarle la mano como sea…”. Me respondió. “Boric tiene razón, hay que enderezar la cosa y para ello un solo camino: Otra convención, con menos “hocicones” pero igual, elegida democráticamente”. Le manifesté que la anterior convención también fue elegida democráticamente y el plebiscito fue muy democrático. Guardó silencio un instante y arremetió: “Al menos el plebiscito de salida no fue democrático, fue mentiroso y una nueva convención culminará con un plebiscito sin mentiras”. En estos días se discute una norma que castiga severamente las mentiras difundidas por la prensa y redes sociales.  ¿Quién será el “Juez de las verdades”?  En Venezuela asistí a ese “Tribunal de la Verdad”. Una sala con decenas de pantallas de tv encendidas. Frente a ellas, “funcionarios del régimen” oyendo y definiendo si es verdad o mentira cada discurso de candidatos (todos de oposición a Maduro). Y si el funcionario estima que dijo una mentira, se le corta a ese candidato toda autorización para hablar en la campaña. Pregunté cuantos “callados” había hasta ese momento y me sorprendió la respuesta, “En todos los segmentos, uno 3000 aproximadamente”. Insistí, “Y si alguien en su discurso dice que el comunismo nunca ha triunfado en nada y es todo mentira lo que profetiza”. La respuesta fue evidente: “Se corta inmediatamente a ese candidato. No puede suponer. Eso a él se lo han dicho los enemigos de la revolución y no vamos aceptar que una mentira tan grave se divulgue”(¿?).

No existe en el vocabulario público una mayor “advocación” a la democracia. A pesar de que en los 2500 años anteriores, solo 180 años, se ha practicado con más o menos eficiencia, el sistema debe ser “apuntalado” siempre. Hoy se resuelve sobre una nueva convención, “debe ser elegida para que se respete la democracia”, dicen su mentores. No aceptan que lo haga el Congreso. Razón, si bien es cierto fue conformado democráticamente, sus miembros, han demostrado incapacidad para una tarea constitucional.  ¿Por qué entonces hay democracias ciertas y otras no?  Misterio. O peor aún, solo se aceptan aquellas en que yo gané. El resto, son mentiras. ¿Es también demócrata esto último?  Pareciera que sí.

Mario Ríos Santander  


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes