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Opinión

Los Ángeles rural, excepción y oportunidad


 Por Luis Enrique Garretón Ingeniero, investigador histórico.

Luis Garreton historiador

Por diversos motivos, el proceso de urbanización de Los Ángeles fue complejo desde su misma época fundacional en el siglo XVIII, situación que se mantuvo poco variable con el pasar del siglo XIX, donde solo el 30% de la población se concentraba en el pueblo, unos 4 mil habitantes, el resto dispersa en los campos. Lo anterior comenzó a cambiar con la llegada del nuevo siglo, en 1910 Los Ángeles tenía el doble de la población de fines del siglo XIX, 23 mil habitantes en la comuna y poco más de 11 mil en la ciudad, es decir casi el 50% urbano. En aquella época hubo un cierto auge de desarrollo urbano en Los Ángeles, un impulso que trajo nuevas actividades económicas, servicios, comercio, infraestructura, entre otras, en parte, gracias a la consolidación de colonos o migrantes europeos, el ferrocarril, la electricidad, la anexión de la Araucanía, situación país en general, porque también, desde principios del siglo XX en las grandes ciudades principalmente del centro, ocurrió el fenómeno migratorio campo-ciudad, que tuvo su expresión en Los Ángeles a partir de la década del 60 y el terremoto, que se tradujo en la instalación de poblaciones periféricas de la aún pueblerina ciudad, con presencia en el sector nororiente y norponiente, como también el surgimiento de tomas o las llamadas poblaciones callampa, ubicadas en el sector poniente y sur.

En la actualidad Los Ángeles tiene una población de 202.331 habitantes, según Censo 2017 (aunque la cifra ocupada por el Deis del Minsal desde 2020, es de 218.000 habitantes), y posee una superficie comunal de 1.748 km2. Si revisamos la superficie de comunas del centro sur del país con similar población a la de Los Ángeles, y que son capitales de región tenemos a: Rancagua (225 mil hab/260 km2), Talca (238 mil hab/232km2), Concepción (220 mil hab/221 km2), Chillán (184 mil hab/511 km2), Temuco (282 mil hab/464 km2), curiosamente todas tienen bastante menos superficie que Los Ángeles (y mayor densidad poblacional), en otras palabras, hay una cierta correlación inversa entre el área urbana y el área rural, tienen mayor superficie urbana y menor superficie rural, aquí es donde Los Ángeles es la excepción, posee el triple y más de superficie rural que las comunas mencionadas, lo que trae como resultado – siendo consecuencia de su historia – que el 25% de la población angelina resida en el sector rural, aunque eso no quiera decir que sea el campo propiamente tal.

La caracterización urbana de Los Ángeles tiene una particularidad, considera “zonas urbanas”, poblados rurales que han tenido un mayor desarrollo las últimas tres décadas, hablamos de villas como San Carlos Purén, El Peral, Santa Fe (comuna autónoma hasta principios del siglo XX) Millantú, Virquenco, Chacayal, Salto del Laja, sin considerar otras pequeñas poblaciones, loteos o condominios rurales de carácter urbano, estos poblados satélites junto a la demás población ubicada en los campos con mayor dispersión de viviendas, suman alrededor de 50 mil habitantes, más que la mayoría de las comunas del país.

La planificación urbana de largo plazo en estos asuntos es fundamental, estas zonas urbanas del sector rural carecen de aquello, y se han ido transformando poco a poco en el patio trasero de la ciudad, con realidades completamente distintas entre sí en su estado de desarrollo, con evidente falta de infraestructura y equipamiento, con terrenos incluso susceptibles de ser ocupados ilegalmente, entre otras múltiples necesidades en diversos ámbitos que exigen una política pública diferenciada real, que no baste solo con fiestas costumbristas o ferias de apoyo social un par de veces al año, ni compromisos puntuales de contingencia. El diagnóstico rural es incompleto y no hay lineamientos claros, la demanda existe pero no el incentivo para la inversión social, estos poblados ofrecen la oportunidad de mejorar la calidad de vida de las personas, pudiendo convertirse eventualmente en una vía de escape al futuro colapso urbano de la ciudad, la ruralidad de Los Ángeles es una ventaja comparativa sobre otras comunas con el mismo potencial.

Luis Enrique Garretón

Ingeniero, investigador histórico.


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