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Opinión

¿Es que la democracia no basta?


 Por Mario Ríos Santander

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La democracia está por ingresar al banquillo de los acusados. Su presencia ha sido inútil. Y aunque no distorsiona las realidades electorales, no ha tenido la fuerza para sobreponerse de quienes la niegan. Así es. Y para ello observemos su actuar y la respuesta de quienes la convocaron, en plebiscitos de este Chile moderno desde la tan mentada Constitución del 80 hasta ahora.

La mayor participación electoral se manifestó en el pasado, “Plebiscito de salida”, 4/09/22, que concurrió a votar el 68,53% de la población.  El Servel, a eso de las 20 horas, cerraba las mesas de todo el país, daba cuenta que el Rechazo alcanzaba el 62% de los sufragios. Por tanto, tal como lo señala la constitución, reformada para esta ocasión por la unanimidad del Congreso, “Si la cuestión planteada al electorado en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente constitución”, se daba término al proceso iniciado el 15 de noviembre de 2019, semanas después de los disturbios del 18 de octubre. Habían transcurrido casi tres años en que la voz permanente, incluso con elecciones parlamentarias y presidenciales de por medio fue, “Eliminar la constitución de Pinochet”. Nadie en Chile conoció otro motivo y aunque el propio Ricardo Lagos, muy débilmente recordó que en la actual ley fundamental estaba su firma, no logró revocar lo principal, “fin a la dictadura”.

Esa misma noche de su derrota, el Presidente Boric, desconocía el mandato de su pueblo, surgidos de un acto democrático impecable y expresa,  “el pueblo dispuso hacer una nueva constitución y por tanto invito a los partidos políticos a iniciar el proceso de una nueva Convención que permita llegar con un texto ratificatorio nuevo”. ¿De qué había servido todo lo andado?  De partida, (al menos una verdad), con su actitud, reconocía públicamente la incapacidad de la mayoría convencional, autora del libelo rechazado, pero, desconocía la democracia y la propia institucionalidad de la cual el forma parte.  Luego, otros dirigentes políticos corrieron a la Moneda, afirmando lo mismo. 

El plebiscito “de entrada”, convocado para conocer del pueblo su determinación de “eliminar la constitución de Pinochet”, 25/10/20, tuvo una muy baja concurrencia, solo el 38,6% de la población. Luego los días 15 y 16 de Mayo del 2021, se eligieron los convencionales y la concurrencia fue aún  menor, solo el 32,19% de nuestro pueblo. En los hechos, la población estaba francamente dando aviso de que tal proceso no constituía mayoría, sin embargo, “estos actos democráticos avalaban la determinación de una nueva constitución” vociferaban sus partidarios.

Todo el proceso, ya lo dijimos, tiene un solo objetivó: “eliminar la constitución de Pinochet”. Definitivamente, no hay otro. ¿Y qué había ocurrido en el 1980, con el plebiscito que dio origen a esa constitución?  De partida el más importante líder político del siglo XX, Eduardo Frei Montalva, se ponía al frente del rechazo. Reunido decena de miles por el Rechazo, (en Santiago, teatro Caupolicán), entre ellos, Sebastián Piñera, daban cuenta del inicio de una campaña muy participativa, para rechazar el proyecto constitucional  de un grupo de profesionales, conocidos como “Comisión Ortuzar” La concurrencia del pueblo a participar del plebiscito, supera todas las expectativas, lo hace el 56,13% de la población, constituyéndose en el segundo porcentaje participativo más alto de nuestra historia plebiscitaria moderna, el primero, ya lo dijimos fue el del 4 de septiembre pasado en que participó el 68,53% de la población. Pero, todo acto democrático con resultados adversos a lo que quiere la izquierda, será desconocido. Los plebiscitos ganados por la izquierda marxista, participó el 38,60% y otro, el 32,19% de la población y los otros, en que la participación del pueblo fue de un 56,13% y un 68,53% quieren eliminarlos. 

Ya conocido el desprecio hacia la democracia por parte de Boric y sus aliados marxistas, queda otra cosa pendiente. ¿Habrá respuesta de la inconstitucionalidad manifiesta ocurrido con el discurso de Boric que desconoce la letra y el fondo del artículo 142 de nuestra Constitución?, ¿Alcanza también tal inconstitucionalidad a parlamentarios que con sus voces alientan a desconocer este mismo texto constitucional?  Lo veremos luego.

Mario Ríos Santander


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