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Opinión

Que la politiquería guarde silencio ¡Por favor!


 Por Jorge Rivas Figueroa Administrador Público Licenciado en Ciencias Políticas

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La semana posterior al Plebiscito de Salida parece no haber dado tregua entre quienes intentan practicar “El arte de gobernar” v/s aquellos que han seguido haciendo política como antes del Estallido Social, ese punto de inflexión de la historia política social de Chile, que partió por el alza de 30 pesos en el pasaje del transporte público en Santiago y que, se mantendrá abierto, mientras  no tengamos una nueva Constitución Política.

Para quienes estamos en el mundo de “La Política” el primer cambio de gabinete del Presidente de la república, Gabriel Boric no fue consecuencia directa del abrumador triunfo del “Rechazo” sobre el “Apruebo”, sino más bien un acto esperado ante las continuas imprecisiones de la ex Ministra del Interior y de la débil relación que el ex ministro de la Secretaría General de la Presidencia tenía con el parlamento. Independiente del resultado del 4 de septiembre, era conocido que habría un cambio al interior del Ejecutivo.

Pero otra vez asistimos a errores “no forzados”, “fuego amigo” y hasta “balazos en los pies” con los nombramientos que debieron cambiar sobre la marcha.

Pero ese es solo un ejemplo de los errores que se comenten en Política por actuar bajo presiones partidistas, porque mientras los presidentes de los partidos se reúnen para asegurar que habrá una nueva elección de constituyentes que trabajaría bajo el apoyo y no la supervisión de un grupo de expertos, lo cierto es que “dimes y diretes” siguen a la luz del día en los medios de comunicación, cuestión que sigue dañando a una criticada “Clase Política”.

Los chilenos y chilenas, estoy seguro, vamos a presionar para tener una nueva Constitución Política, pero mientras eso ocurre me voy a detener en el excelente trabajo del SERVEL, una institución que entendió la necesidad de acercar las urnas a los domicilios como una de las tantas medidas para mejorar la participación del electorado y en otra, que a mi juicio debería permanecer, el voto obligatorio.

Ya lo había hablado la diputada Joanna Pérez, la necesidad de una inscripción automática  y un voto obligatorio se vuelve transcendental en un Chile que necesita retomar las confianza en sus gobernantes y de ahí que el concepto de “legitimidad” se vuelva cada vez más necesario.

Por lo mismo y conscientes de que los legisladores son responsables de buscar una fórmula que permita el regreso concreto de los ciudadanos a las urnas, quiero destacar el trabajo de la Comisión de Gobierno de la Cámara de Diputados, que ahora se ha dado a la tarea de lograr que los empleadores den medio día a sus trabajadores para cumplir con su deber cívico, es decir, todo se encamina a fortalecer aún más la democracia. Todo indica que será una ley.

Así las cosas, tener la urna cerca de la casa, un voto obligatorio y permiso del empleador para votar solo nos lleva por el camino del fortalecimiento de las instituciones y por cierto al robustecimiento de nuestro país.

Vamos en el camino correcto, los chilenos y chilenas, poco a poco comienzan a confiar otra vez en sus autoridades, pero para que eso se concrete deben terminar con la politiquería y repensar la definición de Abraham Lincoln sobre democracia en 1863 quien dijo que esta es “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Jorge Rivas Figueroa

Administrador Público

Licenciado en Ciencias Políticas


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