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Opinión

Todo improvisado


 Por Mario Ríos Santander    

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El Presidente de Colombia Pedro Petro, declaraba en la tarde del pasado domingo, muy informado del plebiscito de Chile que, “Ha ganado Pinochet y esto es muy negativo para América latina”. (¿?).  Qué sabe de Chile Petro. Guerrillero de las FARC, pudo haber tenido algún contacto con activistas chilenos que concurrieron a preparase en la lucha clandestina. Chile por su parte, concurrió masivamente las urnas votó y el día siguiente, lunes, todo normal. Como si no hubiese ocurrido nada. Esto, también es inconcebible para el mundo de la izquierda que no comprende la paz social.

Alguna información habíamos entregado por esta misma columna de opinión en aquel momento que conocíamos el texto final, despachado por la Convención Constitucional, hoy fenecida y pronto olvidada. La prensa destacaba la opinión de algunos convencionales alegres por esta constitución. Todos, señalaban que, “Hay algunos puntos que deben modificarse y ello ocurrirá en las leyes que obliga esta constitución dictar para su pleno funcionamiento”. Otro, Luis Barceló, expresando a viva voz el deber cumplido, estaba feliz porque, “…ahora la constitución proclama que Chile es un Estado social y democrático de derecho…”. Y cierra su entrevista con una máxima plena de felicidad, “también feliz porque se terminó ese olorcillo a Jaime Guzmán”.  Antes, días de inicio, fuera la bandera, indignación con la cruz cristiana y nunca más el himno nacional. Y por cierto fin a esta odiosa república. Había surgido la “cruz chacana”, emblema andino en su bandera, la misma creada por Aucan Huilcaman pero agregando el kultrún y sus símbolos de la naturaleza y reemplazando la “cruz chacana” por el “guimel”, símbolo mapuche.

Negativamente impresionado por esta suma de resoluciones, que marginaban derechamente a la Nación chilena, concluía que nuestro pueblo rechazaría sin más ni más el texto constitucional que se propusiera, adelantando que tal rechazo alcanzaría el 65% de los votos emitidos. Cerca estuvo. Lo que nunca imaginé fue que por el aumento de la participación electoral, hubiese en favor del rechazo más de tres millones de votos sobre el apruebo.

Ahora bien, en términos constitucionales, en la realidad se confrontaron dos constituciones, la actual firmada por Ricardo Lagos del 2006 y la propuesta por la Convención. El elector debió resolver y así lo hizo. La norma constitucional señalaba que de rechazarse se mantenía la actual constitución. Así de simple. Sin embargo, días antes, conocida la tendencia de derrota del apruebo, comenzó a decirse que, “debemos tener una nueva constitución, cumpliendo con el mandato del pueblo”. Luego, se proclamaría por parte del Presidente Boric, lo inimaginable, una nueva Convención, la cual, sin decirlo pero se presume, debía estar compuesta por gente más inteligente. No de otra forma se entiende este exabrupto presidencial. ¿Y los parlamentarios, que adquirieron el mismo Domingo en la noche, la totalidad de las potestades constituyentes? Se trata afanosamente de marginarlos. El Presidente, descubre que esta es la única oportunidad, no habrá otra, de ser un líder nacional. Cita a medio mundo para el lunes. Comienzan las carreras hasta que el Congreso advierte de que ellos existen. Se había terminado el capítulo más curiosos de nuestra historia moderna, iniciado el 18 de octubre del 2019 y culminado el 4 de Septiembre de 2022.

Mario Ríos Santander    


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