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Opinión

La voz del soberano se respeta y jamás se olvida


 Por Jorge Rivas Figueroa. Administrador Público - Licenciado en Ciencias Políticas

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El momento histórico que vivió y vive Chile ha estado y sigue estando en la retina de todo el mundo. Los chilenos y chilenas mostramos una vez más al “planeta político” que podemos respetar la democracia y que eso implica aceptar, derrotas y triunfos en las urnas, como parte de un proceso que robustece a las instituciones y que presenta a un país maduro en cuanto a sus decisiones.

Conocidas las cifras, el Presidente Gabriel Boric hizo un llamado nacional, el que tuvo inmediato eco en los partidos oficialistas y opositores, porque algo está claro, sin importar la ideología, todos han votado con una convicción admirable y las palabras posteriores de los líderes del Rechazo han estado más cerca al trabajo conjunto que de la polarización de sus pensamientos.

El resultado, para efectos de estas palabras puede tener dos interpretaciones en dos mundos que si bien son distintos se necesitan el uno al otro, todo en el marco de una globalización que lleva de la mano, por malo que eso sea, a la economía y la política.

Este lunes, conocido el resultado del Plebiscito de Salida, el dólar abrió con una fuerte baja para llegar al cierre estabilizado y el principal indicador de la Bolsa de Comercio de Santiago (la de Chile) registró un alza de dos puntos. La razón, el empresariado moderó su discurso, los partidos de oposición ya usaron los medios de comunicación para mostrarse abiertos al diálogo con La Moneda, los partidarios del Apruebo aceptaron la derrota y los grupos más extremos (al menos hasta hoy) redujeron toda opción de manifestación  violenta poniendo fin a un ambiente radicalizado, tema que claramente favorecerá la inversión, pues a decir verdad, la incertidumbre de la que tanto se habló desde el Estallido Social comienza a disiparse y con ello, el alza de la confianza comienza a tomar más y más fuerzas.

Desde el punto de vista del ejercicio de la democracia, en Chile la voz del Soberano tiene peso y lo que dicen las urnas es lo que se hace.

La afirmación anterior no es gratuita pues el 25 de octubre de 2020, los ciudadanos y ciudadanos mandatamos a nuestros representantes a crear, vía una Asamblea Constituyente, una nueva Constitución Política. El 78.28% de los electores lo exigieron y eso se debe respetar. Ahora debemos volver a comenzar.

Que nos quede en la retina de los que buscamos el cambio y no la reforma, que entre las principales razones del triunfo del Rechazo están los errores de aquellos convencionales para los que fue más importante la televisión, dejando así que las explicaciones de fondo (que era lo que necesitábamos) se diluyeran en trajes corpóreos, en engaños y manipulaciones y lo que es peor, en la defensa de los intereses personales sobre los que representa una Constitución Política del Estado, a mi juicio, llegaron para pensar en ellos y no en el Bien Común que se necesitaba.

Es cierto, el 63 por ciento que votó Rechazo también quiere un Estado más social, todos estamos de acuerdo en tener educación de calidad y gratis; de mejorar las pensiones de nuestra tercera edad, de tener una constitución ambientalista y con el fin del lucro en temas tan importantes como la salud, pero no supimos plasmarlo en una Carta Magna que diera cuenta de esos deseos, más bien nos desvanecimos, tratando de explicar ideas cuyos objetivos nunca fueron claros.

Es tiempo de repensarnos, el fin de la Constitución del 80 es importante, los chilenos y chilenas así lo manifestaron y tal como lo comienzan a hacer, ahora políticos y empresarios, es tiempo de calmar las aguas y comenzar desde cero, respetando eso sí, que en octubre de 2020 el país pidió un cambio, no una reforma.

Jorge Rivas Figueroa

Administrador Público – Licenciado en Ciencias Políticas


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