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Opinión

Resistencia al cambio


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo.

Luis Rozas Mardones

La resistencia al cambio está muy ligada a la historia de la humanidad, teniendo en cuenta que lo que hace que nuestra especie esté hoy a la cabeza, se debe a que ante un mundo en constante modificación, evolucionamos, adaptamos y nos abrimos a cambiar.

Hilando más fino, considera que “la resistencia al cambio”, es en verdad un mecanismo de defensa de nuestra mente, que utiliza el miedo o temor infundado a perder lo que se tiene, a retraerse, aislarse, para pasar desapercibido y no arriesgar a perder lo ya ganado.

Sin duda alguna, esa es una postura negativa u oposicionista, que entre otras causas, se alimenta por la posibilidad de salir de donde se está cómodo (léase zona de confort) y adentrarse en un terreno desconocido, donde reina la incertidumbre, falta información y por sobre todo, se carece del control acostumbrado.

Visto de otra forma, no querer cambiar, es una manera de evadir responsabilidad, evitar frustración, mantener estabilidad y huir de potenciales problemas. Así lo ve por lo menos nuestra mente en primera instancia, transformándose en nuestro peor enemigo, ya que creemos que nuestra vida se ve limitada por las circunstancias, pero es nuestra resistencia al cambio, la que en verdad crea esas circunstancias.

En la práctica clínica es habitual encontrar esta resistencia e inmovilidad, entre los pacientes, por lo cual siempre les hago reflexionar en torno a lo que hace unos 2.400 años atrás dijo Hipócrates, “antes de curar a alguien, pregúntale si está dispuesto a renunciar a las cosas que le enfermaron”, es precisamente ésa la base del cambio en nosotros mismos, ya que queremos que todo cambie, pero sin cambiar nada propio.

Ante la realidad de los hechos, debemos siempre estar dispuestos a perder un poco para ganar, ya que en la vida siempre ocurrirán situaciones en las cuales tendremos modificar ciertas rutinas o hábitos, a cambio de realizar algo diferente o nuevo y esa es precisamente una ley universal, a la que hay que adaptarse para sobrevivir.

Por eso, para vencernos a nosotros mismos, en verdad debemos vencer a nuestras ideas y si bien es cierto, no existe una fórmula mágica, te recomiendo que analices lo positivo de cambiar, valores lo que pierdes en el cambio, crea una buena planificación, pero cúmplela, visualiza las metas atractivas que vienen, realiza acciones concretas, imponte pequeños objetivos y sé consecuente, con el propósito, que te lleva a asumir un cambio.

La resistencia al cambio puede terminar siendo más dolorosa que el propio cambio, posiblemente se genere un gran caos y todo se verá cuesta arriba, recuerda que la oruga antes de ser mariposa, pasa por un periodo de incertidumbre, de metamorfosis total y finalmente un cambio positivo para siempre. Observa la naturaleza y vive de sus diarios ejemplos de cambio, que no es una dificultad, es una oportunidad…hazlo y ya; nada tarda tanto en llegar como lo que nunca se empieza. ¡Que tengas un día maravilloso!

Luis Rozas Mardones, psicólogo.


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