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Opinión

Todo es ronda


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo.

Luis Rozas Mardones

Este domingo 7 de agosto, se celebra en nuestro país “el día del niño” y más allá de diferencias en fechas o precisiones entre documentos nacionales e internacionales, corresponde al momento preciso para centrarnos en quienes son nuestro propio reflejo y que nos sucederán al partir.

¡Detengamos todo!, detengámonos nosotros mismos… regalemos los colores del arcoiris a los más pequeños de la casa. No es fácil ser niño en un mundo de adultos y tampoco es fácil ser niño en un mundo de niños, dibujemos una sonrisa en su rostro y entendamos que siempre, habitará un pequeño niño en nuestros corazones.

Ante tanta felicidad rebozada el día de hoy, es válido plantearse la pregunta ¿Cuál es la primera alegría de un niño?, ante ello, mi respuesta es muy simple, pero demandantemente profunda, haciendo eco a las palabras de Juan Bosco, quien ya adulto, pero con pensar de niño explicitó que la primera alegría de un niño, es “sentirse amado” y esa es misión de los más grandes de la casa.

Un niño, con su inocencia pero claridad en cosas de la vida, siempre puede darnos lecciones y enseñarnos a ponernos contentos sin motivo, a estar siempre ocupados en algo o desde su mirar, a saber exigir con todas nuestras fuerzas aquello que desea. Es simple su perspectiva, pero si nos detenemos por un instante, nos puede ayudar mucho a ser adultos.

Por eso hoy, a ti que también eres un niño con armadura de adulto, te regalo un mensaje de esperanza y  alegría, a pesar de que el tiempo haya arrugado tu cara, tus pasos sean más lentos, andes a menudo preocupado o distante, no pierdas nunca la visión del mundo, desde los ojos del hijo y cada vez que puedas, juega, ríe, corre, imagina, crea y nunca dejes de hacer amigos, porque ese niño de antaño vive y vivirá siempre en tu interior.

No olvidemos, que ellos, los niños, nos necesitan.  Además que tienen y tendrán siempre el derecho a tener familia, por eso, no importa si eres un padre o madre biológico (a) o del corazón, el amor que puedes entregar a un niño, no conoce de límites ni definiciones, sino que se debe entregar de manera abierta y sincera, porque enseñarles a amar, es enseñarles a vivir.

Ya que hemos llegado hasta aquí, no quiero dejar pasar esta instancia, sin citar una ronda, que fue parte de mi niñez y que al leerla, me hace escuchar una música imaginaria y es obra de nuestra Nobel Gabriela Mistral, que en su poesía “Todo es Ronda”, nos dejó un bello legado:

 “Los astros son rondas de niños

Jugando la tierra a espiar…

Los trigos son talles de niñas

Jugando a ondular…, a ondular…

Los ríos son rondas de niños

Jugando a encontrarse en el mar…

Las olas son rondas de niñas

Jugando la Tierra a abrazar…”

Al finalizar, solo te dejo mi última reflexión… ”los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a los adultos, por eso si quieres ser feliz, piensa como adulto, vive como joven, aconseja como anciano y nunca dejes de soñar como niño”, ¡Que tengas un día maravilloso!

Luis Rozas Mardones, psicólogo.


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