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Opinión

Una pasadita por nunca jamás


 Por Prof. Juan Manuel Bustamante Michel, Pedagogo. Socio Fundador, director y Secretario de la AFDEM Los Ángeles

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Allí, en “Nunca Jamás” – país, ciudad, pueblo, villa, villorrio, caserío; un mundo de paradojas, al cabo, o lo que cada quien desee imaginar desde su fuero interno -, en realidad pasa de todo y para todos los gustos. De lo que tiene que ser y lo que no. De lo que puede ser útil y lo que no. De lo que es conveniente y lo que no. Es que así es “Nunca Jamás”; como “jamás nunca” se lo pudiera haber representado desde el más simple al más conspicuo de los extraños que somos los de este otro lado de sus límites.

En “Nunca Jamás”, como acá entre nosotros, también existen organizaciones sociales de base – y agrupaciones también – de los más diversos órdenes: de las que sirven y las que no, de las utilitarias y las que no, de las que buscan poder y las que no, de las que se aprovechan de las circunstancias y las que no, de las que confunden sus roles y las que no, de las que les hacen la vida imposible a instituciones hermanas y las que no, de las que se creen superiores a otras y las que no; pero también de las que desbordan deslealtades y las que no. De todos los tipos conocidos de este lado de su frontera, también coexisten (no sabemos si con mejores o peores relaciones) allí en “Nunca Jamás”; es decir, de empresarios, profesionales, técnicos; de trabajadores en general; pero también – y cómo no – políticas, vecinales, religiosas, deportivas; en fin, de las que suponga o las que desee encontrar en este “Nunca Jamás” que hoy nos convoca para su reconocimiento por parte de sus naturales y de nosotros, sus homólogos.

En este orden de cosas, bueno es destacar que una de las organizaciones de base de “Nunca Jamás” – ¡qué bonito que suena esto! – es la denominada “Asociación Nacional de Agentes Sociales Modeladores de Sentidos” (ANSMSNJ), caracterizada por auto erigirse, auto definirse y auto presentarse como la única y más auténtica representante (o interlocutora válida, si se lo prefiere) de estos agentes sociales asentados en este llamativo – qué duda cabe – “Nunca Jamás”; más allá, desde luego, de la presencia de otras de parecida naturaleza que con toda propiedad, y legítimamente, luchan, sin perderse en el camino, por lo que son los intereses y necesidades de quienes les dan forma en los espacios donde sus servicios son requeridos.

Ahora bien – y esto, atendido lo que se entiende por real representatividad estadística y de acuerdo con los antecedentes que sobre el particular hemos encontrado en los archivos del “Instituto de Investigaciones, Estudios y Planificación Estratégica (IIEPE) de Nunca Jamás”, existe allí un universo de unos 250.000 (o quizá más) “agentes sociales modeladores de sentidos” (entre estatales, medio estatales o medio privados y privados propiamente dicho), de los cuales – para una mayor precisión respecto del concepto de representatividad – sólo unos 40.000 de ellos formarían parte de la aludida “Asociación Nacional de Agentes Modeladores de Sentidos de Nunca Jamás”; en otras palabras, algo así como el 16% del del conjunto de agentes mencionados o, lo que es igual (para ser más claros y objetivos todavía), 1½ de cada 10 de todos éstos; hecho estadístico que se vuelve significativamente más dramático para la ANAMSNJ, si se tiene en cuenta que del total aproximado de integrantes con los que cuenta, sólo un 50% de ellos serían activos, es decir, un disminuido 8% del conjunto de tales agentes de “Nunca Jamás”, si se trata, desde luego, del resguardo y defensa de los derechos de las personas a quienes dicen representar con toda razón.

La diferencia con nosotros – o con este mundo factual del que formamos parte – radica en que, existiendo libertad de asociación y libertad de afiliación en cuanto garantías constitucionales vigentes, por respeto a las personas, claro está, nadie podría arrogarse potestades de representación sobre universos que no sean los propios – y menos favorecer su invisibilización -, con excepción de aquéllos que consten en sus registros institucionales y nada más, porque pretender lo contrario no sería otra cosa que un acto de la mayor arrogancia y prepotencia, sobre todo si con ello se vulneran las libertades de quienes han decidido no incorporarse a organización de base alguna.

Prof. Juan Manuel Bustamante Michel, Pedagogo

Socio Fundador, director y Secretario de la AFDEM Los Ángeles


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