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Opinión

Ideas para una negociación constitucional


 Por René Luis Núñez Ávila. Profesor de Derecho Procesal Universidad de Chile

Rene Nuñez

La Convención Constitucional fracasó y no resolvió la cuestión constitucional. Se perdió una oportunidad democrática histórica. Abusaron de su posición dominante, hubo exceso de ideologización, partisanismo, soberbia y narcisismo constitucional, y, terminaron haciendo lo mismo que criticaba (cerrojos, trampas, resquicios, venganza, etc.). No nos perdamos: ellos provocaron la situación actual.

Son 8 de 10 chilenos quienes desean una nueva Constitución. “Aprobar para reformar”, y, “rechazar para reformar” contienen un común denominador: reformar.  El único camino jurídico y político es una negociación constitucional o gran acuerdo político (si queremos evitar un nuevo estallido). Ideal que sea antes del 4 de septiembre de 2022 ya que las suspicacias recíprocas desaparecen y la gente votará sabiendo que se traza un nuevo camino constitucional.

La propuesta constitucional contiene elementos novedosos, interesantes. Son entre 10 a 20 los puntos críticos y estructurales que deben ser modificados conforme a criterios razonables, nuestra tradición republicana y capacidades.

Algunos insumos. Deben permanecer todas aquellas normas que el Pleno aprobó con altos quórums porque significa alto consenso. Se debe rever aquellas iniciativas populares de alta convocatoria dejadas de lado por el Pleno.  Se debe mantener la estructura de 11 capítulos y normas transitorias de la propuesta constitucional.

Los derechos sociales son un ansiado anhelo de cambio, y, mediante un buen trabajo, se puede lograr un texto que compatibilice dichas aspiraciones con las capacidades estatales reales para lograrlo sin anularlas (analizar la progresividad y la responsabilidad fiscal). Que sea la función legislativa y ejecutiva y no la judicial la que planifique y ejecute las políticas públicas y se compatibilice bien la provisión pública y privada porque los chilenos valoran un buen servicio, pero sin abusos ni discriminaciones arbitrarias (en educación, vivienda y salud). Que los derechos no impidan un desarrollo sustentable del país, evitando así los extremos indeseados.

Una comisión de expertos es la fórmula más eficiente, tomando como insumo el texto de propuesta constitucional y cuya misión sea -en tres meses – acordar un texto consensuado que resuelva dichos puntos críticos (pluralismo jurídico y plurinacionalidad, sistema político, bicameralismo, evitar la reelección presidencial, Estado Regional, Pueblos Originarios, la función jurisdiccional, estados de excepción, organismos autónomos, etc.) y, luego, someterlo a un nuevo plebiscito de salida. Estas ideas son una mixtura de la propuesta de Ricardo Lagos ya que: “Chile necesita y merece una Constitución que suscite consenso”.

René Luis Núñez Ávila

Profesor de Derecho Procesal

Universidad de Chile


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