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Resumen noticioso

¿Qué son y para qué existen los gremios?


 Por La Tribuna

Si nos hacemos cargo de la pregunta que en sí misma representa el título de la presente columna, bueno es señalar – y esto en calidad de imperativo insoslayable, por cierto – que “se entiende por gremio, sindicato o asociación en general, toda organización conformada, en calidad de persona jurídica – o legalmente constituida -, por un grupo de personas que comparten igualdad de oficio o profesión y, por lo tanto, una idéntica condición social; siendo su finalidad, entre otras estimaciones de la mayor relevancia, la promoción, ejercicio y protección de los derechos laborales y fundamentales de aquéllas”; y ello – suponemos bien -, al margen de todo interesado ideologismo político partidista, orientación confesional o corriente filosófica que por afanes de poder y control social quisieran permearla, en desmedro de su sentido estricto y las razones que han permitido su conformación.

En nuestro caso, esto es, hablando de la AFDEM Los Ángeles – en concordancia con lo establecido en el Artículo 2° de su estatuto institucional -, además de la defensa de los derechos laborales y fundamentales de sus asociadas/os, oportuno es hacer notar que sus propósitos, objetivos y metas van, entre otros aspectos de crucial importancia, por: a) el mejoramiento económico para éstas/os, en el contexto de lo que la normativa vigente permite; b) el perfeccionamiento de las/os mismas/os y sus familias por medio del esparcimiento y la recreación; c) mantener permanentemente informadas/os a sus miembros en todo lo que dice relación con su quehacer profesional; d) representar a las autoridades, cuando sea menester, cualquier incumplimiento que altere la relación laboral entre las/as docentes y el sostenedor; e) informar a quienes corresponda sus criterios institucionales sobre políticas y resoluciones vinculadas con el personal, su carrera profesional, la capacitación y otras materias de interés para la asociación; f) representar a sus socias/os ante los establecimientos educacionales, el DAEM, el Concejo Municipal, la Contraloría General de la República, la Superintendencia de la Educación, la Agencia de Calidad y los respectivos Tribunales Laborales; g) dar asistencia técnica, jurídica y psicológica a los incumbentes si las situaciones que eventualmente les afecten así lo ameriten; y h) formalizar convenios con instituciones comerciales o de ayuda que vayan en directo beneficio de sus miembros.

Así de claro, prístino, coherente y consistente, tal y como se deduce de lo establecido en el Artículo 11°, letra “(d)” de su estatuto, donde se indica que a los dirigentes que la representan les está expresamente prohibida toda acción político partidista, religiosa o filosófica en nombre de ésta que comprometa tanto los fines, objetivos, metas y sentido propios, como la autonomía que le es afín; medida que se corresponde, a su vez, con la declaración jurada simple de prescindencia en tal sentido que cada candidata/o firma al inicio de su período de campaña para ser elegido dirigente gremial de la organización. Mirada que es congruente, pero a todas luces, con la definición inicial de gremio, sindicato o asociación que diéramos.

Entonces, así las cosas, queda perfectamente claro que ni nuestra organización en cuanto ese todo que constituye (donde se cruzan las/os que sí, las/os que no, las/os que no saben, las/os indiferentes, las/os que nada quieren, las/os que todo quieren, cada una/o digna/ de nuestra mayor consideración y respeto), por un lado, ni por su parte las/os componentes de su directorio, por otro – no obstante el especial y crucial momento que vivimos, donde cada ciudadano desde su fuero interno habrá de definir y plasmar en consciencia mediante el sufragio su posición política personal (porque de eso se trata) en la cámara secreta cuando llegue el momento del plebiscito de salida para la tenencia o no de una nueva constitución -, podrían permitirse alinear posiciones por un camino u otro con el pretexto de la democracia, toda vez que un suceso de esa naturaleza no sería otra cosa que un atropello gratuito a quienes en su momento decidieron que la AFDEM habría de ser la entidad que bregase por sus derechos en general.


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