lee nuestro papel digital

Opinión

El camino de las bajadas alternativas


 Por Bryan Smith, cientista político.

bryan smith (6)

La carta del ex Presidente Ricardo Lagos, representa el sentir conciliador de millones de chilenos y chilenas que, mediante el dialogo democrático y el consenso, desean una mejor constitución para Chile – un cambio de verdad – superior a las opciones resultantes del plebiscito de salida del 5 de septiembre próximo.

El ex mandatario hace hincapié en la importancia de consagrar un texto que realmente “suscite consenso” de las grandes mayorías y deja claro que, bajo su mirada, las salidas del plebiscito – aprobar o rechazar – no están a la altura: por un lado, aprobar un texto que no logró amplitud de respaldo y por otro, rechazar y continuar con la constitución vigente, la cual no goza de la legitimidad necesaria para seguir siendo la hoja de ruta del país. Al respecto, plantea que – lo que de aquí en más llamaremos “bajadas alternativas” – tanto el “Aprobar para reformar” como el “Rechazar para reformar” son caminos mucho más sensatos, ya que, de todos modos, nos conducirían a una mejor carta magna. En este sentido, cabe reforzar con un dato que nos han entregado las encuestas durante todo este proceso, y es que los anhelos de una nueva constitución son mayoritarios, representado aproximadamente dos tercios de la población, ya sea aprobando, aprobando para reformar o rechazando para reformar.

Ambas bajadas alternativas – aprobar para reformar y rechazar para reformar – se acusan mutuamente de no ser tan factibles, lo cual analizaremos a continuación:

Aprobar para reformar: esta opción levantada por personeros de la centro izquierda e independientes, radica sus complicaciones en los quórums de reforma establecidos por la Convención Constituyente, ya que, – y por más que Atria intente justificar en explicaciones floriturias – los quórums que se fijaron en la comisión de normas transitorias y en el documento como tal, si bien son cuantitativamente inferiores a los dos tercios de la constitución vigentes, también son indiscutiblemente más complejos desde una perspectiva cualitativa, pues requieren de un ejercicio del musculo estatal y de la sociedad misma superiores en requerimientos – supra mayorías reducidas, pero en temas limitados y con plebiscitos y consulta directa a los pueblos ancestrales – creando candados que van más allá de los acuerdos políticos. En esa la lógica de consulta a los pueblos ancestrales, cabe preguntarnos, por ejemplo, si la plurinacionalidad – bastión de las criticas más profundas al documento –¿es realmente reformable?, pues por más que se logre el quorum y sea mayoritaria la opción en un plebiscito, aún así queda el paso de la consulta.

Por otra parte, la bajada alternativa de rechazar para reformar: opción levantada por personeros de centro derecha, centro izquierda e independientes, tiene la complicación de la confianza política, porque por más que los partidos del bloque de derecha expresen su disposición a las reformas como bajar quórums o incluso tomar la propuesta de la convención y perfeccionarla, ¿qué nos asegura que el mismo bloque que no ha sido favorable a los grandes cambios durante los últimos 30 años, lo será de ganar su opción?

Como ha queda planteado, el camino de las bajadas alternativas implica en ambos casos complejidades, con la diferencia que el aprobar para reformar ya tiene sus caminos establecidos en la propuesta misma – quórums y mecanismos explicitados en la constitución, si es que se aprueba – en cambio la opción rechazar para reformar continua en la penumbra del slogan. Los promotores del rechazar para reformar deben, no solo votar favorable a la rebaja de los quórums de la actual Constitución, sino también transparentar qué aspectos y en qué medida se abrirán a la reforma y ello requiere de un compromiso de cara a la ciudadanía, con un documento firmado y comprometido por todos los partidos y actores relevantes de la centro derecha, para dar continuidad a un proceso constituyente que nos permita tener la mejor de las constituciones posibles en un escenario nacional tensado y complicado. Una declaración pública que permita enmendar la confianza de quienes desconfían. Todo esto, considerando que las encuestas hoy favorecen ampliamente a la opción rechazo, pero que también muestran, indiscutiblemente, el anhelo de chilenos y chilenas de tener una constitución que nos conduzca por buen camino hacia el futuro.

Bryan Smith, cientista político.


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes