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Opinión

Reforzar aprendizajes durante las vacaciones de invierno


 Por Lilian Poveda Fonseca, directora de carreras área Educación, CFT Santo Tomás Concepción

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La temporada de vacaciones siempre es un momento de encuentro familiar, donde tienden a bajar las exigencias y responsabilidades derivadas del contexto educativo. Sin embargo, no debemos pensar que por eso se debe dejar de estimular las habilidades cognitivas de nuestros niños y niñas, al contrario, debemos buscar formas alternativas de seguir trabajando estas habilidades fuera del contexto educativo formal.

Para ello siempre es muy recomendable utilizar el juego como estrategia de aprendizaje, pues en éste reforzamos múltiples habilidades que están dentro de la formación escolar. El juego hace bien, da felicidad, se pasa bien y se da de manera natural en las etapas tempranas de desarrollo. Esta combinación de factores es altamente positiva cuando de aprendizaje se trata, pues al conectar cerebro y emoción el aprendizaje se instala casi de manera inamovible.

El juego fomenta la creatividad, la fantasía, la exploración, y el desarrollo de habilidades relacionales tan importantes para la vida adulta. Por todos estos beneficios es que se hace necesario que los padres y tutores aprovechen estos espacios donde los niños y niñas están ávidos de actividades distintas y que estén fuera de su rutina escolar. Una actividad muy simple pero muy enriquecedora son las salidas y caminatas al aire libre.

El entorno nos brida una infinidad de estímulos que favorecen la interpretación de sensaciones a través de los sentidos, el lenguaje oral se enriquece mediante la conversación y la descripción de la exploración, la convivencia y desarrollo de habilidades sociales se fortalece tanto con el grupo familiar, como con grupos de amigos cercanos y así muchas habilidades más. Por ejemplo, si luego de la salida, llegamos a casa y hacemos juegos de recordatorios o creación de historias con lo vivido, estaremos trabajando la memoria, la concentración, la temporalización y las habilidades discursivas.

Por otro lado, es muy importante involucrarlos en las actividades diarias de la rutina familiar, donde puedan participar desarrollando habilidades de pensamiento lógico; por ejemplo, resolver situaciones problemáticas que se dan en el día a día, entregar responsabilidades, realizar conteo de elementos, practicar medidas al realizar recetas de cocina etc.

Para finalizar el día, es recomendable mantener conversaciones espontáneas y diversas entre todos los integrantes de la familia, para fortalecer los lazos de amor y con el fin de fortalecer también la capacidad verbal de nuestros niños y niñas. Al ir a dormir, siempre será muy recomendable la lectura de cuentos, pues es una actividad tranquilizadora, luego del trajín del día y que además permite a nuestros niños y niñas activar la fantasía y creatividad tan importante a esa edad.

Lilian Poveda Fonseca, directora de carreras área Educación, CFT Santo Tomás Concepción


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