lee nuestro papel digital

Opinión

El camino del buen morir


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo

Luis Rozas Mardones

La vida propiamente tal tiene el sentido que tú le das, con lo que hagas, con lo que te apasiones, con tus ilusiones, tú eres el arquitecto, el que construyes el universo a tu medida…pero no olvides que nada podría tener sentido en la vida, si te olvidas que todo termina con la muerte.

De esta manera, la vida se transforma en una sucesión de lecciones, las que, para entender su significado, deben experimentarse y atesorarse, pero no se preocupe, ya que si bien es cierto hablaré de vida y de muerte, sólo lo quiero llevar a un tema no menor, reflejado en la Ley N°21.375, en actual vigencia, que busca el reconocimiento y protección de los derechos de las personas con enfermedades terminales o graves y que además aborda el buen morir.

Pero ésta no será para nada una prosa jurídica, sino que más bien, darle una segunda mirada al tema, donde el enfermo puede recibir una atención integral, conocida con el nombre de “Cuidados Paliativos”, los cuales ayudan a las personas que realmente lo necesitan a sentirse mejor, al prevenir o tratar los síntomas y los efectos secundarios de la enfermedad y el tratamiento de ella, considerando una intervención de múltiples profesionales de la salud -donde destaca el Psicólogo-, todos los cuales, con su experticia, ayudan a sobrellevar los problemas físicos, emocionales, sociales, prácticos y espirituales, que plantea la enfermedad.

Es precisamente en la salud mental y estabilidad emocional, donde quiero centrar mí ya comentada reflexión, ya que cuanto mejor se sienta la persona, más contenida, más escuchada, orientada y cuidada, su calidad de vida, en esos momentos  adversos,  mejorará sustantivamente. Esto incluye también su familia, que puede enfrentar un fuerte periodo de estrés durante una enfermedad acarreando miedo, ansiedad, desesperanza e incluso llevar a la depresión

Convengamos, que nadie está preparado para un escenario tan difícil, más aún cuando su corazón se divide entre el brindar los cuidados y no abandonar los deberes de su propia vida privada, apareciendo en lo cotidiano, términos tan nuevos como dolorosos, tales como alivio del dolor, afrontamiento emocional, soporte familiar, duelo o de pre duelo y apoyo psicológico para el paciente, son muy necesarios para una mejora calidad de vida, que padece de alguna enfermedad terrible o terminal.

En esta nueva realidad, las funciones del psicólogo en cuidados paliativos ponen el foco en la atención en el final de la vida, con el objetivo básico de minimizar o canalizar el impacto en la persona, ante la proximidad de la muerte, propiciando la aparición de emociones negativas, como miedo, ansiedad, rabia e incluso enfermedades psicosomáticas, derivadas del constante estrés e incertidumbre que todo el proceso conlleva, por eso es importante propiciar un espacio para que el paciente pueda expresar sus necesidades, sus deseos, su verdad y ser escuchado con atención, ya que su valor y calidad humana no desaparecen con esta etapa, sino que deben ser respetadas con mayor fuerza.

Al finalizar, sólo quiero dejar en tu retina, palabras para mi muy potentes, como humanidad, respeto, solidaridad y empatía, que deben encontrarse envueltas en una gran y mágica palabra, que se llama Amor… nunca lo olvides, cuida tu vida, cuida a quienes te dieron la vida, cuida tu vivir diario y si lamentablemente estas pasando por momentos como los expuestos, trata de que siempre con ternura, compasión y dignidad, puedas brindar un buen camino hacia el final, sin olvidar que tú también algún día partirás. ¡Que tengas un día maravilloso!

Luis Rozas Mardones, psicólogo


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes