lee nuestro papel digital

Opinión

El derecho a cambiar de opinión


 Por Bryan Smith. Cientista Político

bryan smith (6)

Existe una frase que apunta a la rectitud valórica o ideológica de una persona y que, convenientemente, siempre viene desde muy cerca, que dice: “yo soy de una sola línea”.

No hay para que dudar sobre la lealtad que cada persona tendrá para con sus propias palabras, ideas o pensamientos, pero, ¿es eso necesariamente rectitud?

La rectitud es una cualidad, un principio humano universal que se refiera a la persona que es recta o justa moralmente, es decir, que aborda con justicia las diversas situaciones y, por el hecho de existir infinitos escenarios, contextos, que además están sujetos al dinamismo y evolución de la sociedad, se confunde el hecho de ser justos, con la intransigencia y el no cambio.

El principio humano de la rectitud radica en considerar siempre el contexto y reflexionar sobre lo que es bueno y malo, porque incluso los valores pueden mutar, acorde a los cambios de paradigmas sociales, que nos van mostrando nuevos horizontes, nuevas formas de vivir, pensar y sentir, por lo tanto, cuando no somos capaces de hacer hincapié en estos cambios a la hora de juzgar, no estamos siendo rectos, sino intransigentes.

Por otra parte, es importante comenzar a interiorizar que nunca se es demasiado viejo para aprender y que no retractarnos por simple orgullo no beneficia a nadie, ni a uno mismo, ni a la sociedad como un todo.

Durante los pocos meses de gobierno del Presidente Gabriel Boric, hemos visto como él y varias personas de su círculo político – coalición – y de gobierno, se han retractado o cambiado posiciones respecto a temáticas importantes versus la posición que tenían cuando eran oposición. Asuntos como retiro del diez por ciento, Estado de excepción constitucional en la Macrozona sur, críticas a la gestión de la pandemia del gobierno anterior, por mencionar algunos, son cambios de opinión o posición inesperados, muy bien recibidos por algunos y muy criticados por quienes advirtieron sobre “otra cosa es con guitarra” en reiteradas ocasiones, pero lo cierto es que es virtuoso.

Cuando eres capaz de retractarte, cambiar de opinión o derechamente reconocer lo equivocado, torpe, ciego o destemplado que fuiste frente a tal o cual situación, es una clara muestra de madurez y, en estos casos en particular, de altura política. Por eso, llama poderosamente la atención que cuando la derecha – que siempre ha sido más reticente a los cambios y sobre todo negativa a los cambios constitucionales – se muestra disponible para cambiar quórums y abrir los caminos a cambios constitucionales y estructurales, a promover reformas, o derechamente, preparar un acuerdo para que si gana el rechazo, el proceso constitucional continúe y, por esta disposición, este cambio de opinión, se les acuse de “poco creíbles” o de “ahora quieren los cambios”, o sea, ¿Cuándo ellos se retractan o cambian de opinión es virtuoso, pero cuando los otros lo hacen es poco creíble y deshonesto?…

Hoy más que nunca en nuestra historia, necesitamos de la más alta política, para tener un debate honesto, porque lo que vamos a cambiar es la Constitución Política de nuestro país. Es responsabilidad de toda la clase política, desde el presidente hacia abajo, subir el nivel del debate y reconocer lo bueno del otro, e invitar al debate serio y transparente, las descalificaciones infantiles de tipo “dime y te diré” no contribuyen a la compleja situación política del país.

“No hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio”… Konrad Adenauer.”


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes