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Opinión

¿Cómo podemos fortalecer la expresión oral en séptimo año básico?


 Por María F. Valenzuela Baeza (*)

Udec

En la cultura escolar, se asume que el lenguaje oral es parte del currículo del primer ciclo y que se adquiriría en forma natural, casi sin necesidad de enseñanza sistemática. Sin embargo, no solo es necesario desarrollar las habilidades de comunicación oral durante la Educación Básica, sino también durante la Educación Media y durante la Ed. Terciaria.  Por eso es uno de los ejes de los programas de Lenguaje y Comunicación de la Ed. Media, aunque habitualmente es poco y mal tratado en las aulas de segundo ciclo básico.

Pero las y los estudiantes de séptimo año básico presentaban problemas en la expresión oral, específicamente en la fluidez verbal, incluso les costaba pronunciar  palabras polisilábicas. Al no poder leer bien estas palabras, tienden a reemplazarlas por otras que tengan menos sílabas, a no hacer las pausas indicadas por los signos de puntuación, la acentuación de las sílabas tónicas, a darse cuenta del ritmo de los enunciados, a no marcar las preguntas y las exclamaciones; un tema de prosodia, una dimensión comprehensiva de la fluidez lectora, en que se proyecta la fluidez verbal. En general, se evidencia en la generación de enunciados que distan bastante del texto original y por ende la comprensión de la lectura es menor e incluso errónea; lo que afecta el entendimiento posterior de las lecturas relacionadas, donde el alumno debe volver a leer el texto que no entendió o bien responder preguntas con información que no es la que se está pidiendo, generando una desmotivación constante y mala disposición frente a las actividades planificadas en la asignatura.

La expresión oral es una competencia que incluye aspectos diversos y complejos como la pronunciación, la prosodia, la gramática, el léxico y los contenidos pragmáticos y socioculturales; una actividad indispensable en la didáctica de la lengua materna.

Nos focalizamos en la expresión oral formal, que es parte de la comunicación oral, junto con la comprensión oral o auditiva; elemento esencial de la competencia comunicativa. Decidimos diseñar e implementar  una innovación didáctica de 20 sesiones de 90 minutos durante 8 semanas, centrada en actividades interactivas de juegos lingüísticos y dramáticos, cuentacuento, declamación, debate y cortometraje, desde la vida cotidiana del estudiantado, lo que favorecería el desarrollo de la expresión oral formal de los y las escolares de séptimo año básico de una escuela municipal urbana de alta vulnerabilidad social de Los Ángeles.

Evaluamos el impacto de la innovación didáctica  a través de la comparación entre el pretest y postest con una pauta de la expresión oral formal, junto con  evaluaciones formativas para cada una de las actividades desarrolladas. En el pretest de evaluación de expresión oral,  los y las estudiantes lograron  19 puntos (37,3%) mientras que en el postest el porcentaje alcanzado fue de 39,7 puntos (77,84%) de un máximo de 51 puntos. Los resultados demuestran que los y las  estudiantes alcanzaron un avance significativo en los aspectos evaluados de expresión oral formal.

Se le ha dado una escasa importancia a las estrategias de enseñanza en el ámbito de la comunicación oral, debido a que la competencia se encuentra limitada a los contenidos de medición nacional, como la lectura comprensiva de textos escritos y algo de escritura, sin darse cuenta que hay una estrecha dependencia ente la comprensión de textos escritos, los orales, el saber hablar, el saber escuchar, un proceso de aprender haciendo y sintiéndose bien de participar en actividades interactivas, con turnos de habla de los y las escolares, donde haya diálogo y no solo escuchar y anotar el discurso docente.

María F. Valenzuela Baeza (*)

Magíster en Didáctica para el trabajo metodológico de Aula

Escuela de Educación, U. de Concepción Los Ángeles

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