lee nuestro papel digital

Opinión

Leer, comprender y decidir


 Por Bryan Smith. Cientista Político.

bryan smith (6)

Desde el 14 de mayo pasado – fecha en que la Convención entregó el primer borrador – y con todas las certezas desde el 5 de julio – fecha en que la Convención entregará la propuesta de Constitución definitiva, de cara al plebiscito del 4 de septiembre – nosotros, la ciudadanía, tenemos el deber, la responsabilidad, y por qué no decirlo, la ¡obligatoriedad! de informarnos respecto a los contenidos de dicho documento, para así tomar una de las decisiones más importantes de nuestra historia política.
Por estos días, mucha gente se encuentra leyendo el documento a conciencia, así también otros buscando lo que es conveniente – o no – para sus posturas, pero la realidad respecto a una Constitución Política de la República, es que no basta con solo leer, mucho menos leer fragmentos convenientemente escogidos.
La constitución de un país democrático, es el repositorio del espíritu de esta. En ese libro magno descansan no solo los fundamentales derechos y deberes de quienes habitan el país, sino también la forma en que estos se organizan y toman decisiones respecto a su futuro conjunto, es decir, el alma política y jurídica de dicha sociedad.
Hay quienes se inclinan por leer qué dice el borrador de la convención respecto a esto o aquello, acorde a sus intereses personales o próximos. Por ejemplo: una persona que – por diversas razones – tiene especial interés en concretar el sueño de la casa propia, pondrá especial atención en el capítulo y los artículos que hacen mención al derecho a la vivienda y los principios que rigen al Estado en dicha materia. Lo mismo sucederá con alguien con intereses respecto a educación, salud, medioambiente, derechos de agua, diversidad, integración, etc. Pero acotarse a lo que es de interés individual para tomar una decisión, es sin duda un error, pues la Constitución, en su misión de ordenar nuestra sociedad, debe tener un armónico dialogo entre organización del Estado, derechos y deberes.
Sin un Estado organizado y equilibrado, no hay derecho social que se pueda cumplir a cabalidad y en armonía, sin afectar los derechos de unos y otros.
Sin duda que en una carta fundamental los derechos y deberes sociales son fundamentales, pero en función de estos, el Estado debe estar organizado con equilibrio justiciero y sensatez curtida primero, pues de otro modo, se transforma en un mero discurso incumplible, pues el motor – la forma en que nos organizamos y tomamos decisiones – no funciona como debiese, para satisfacer los deseos y sueños materiales y espirituales de la ciudadanía que aguarda.
Estimadas conciudadanas y conciudadanos, la invitación no es solo a leer, ni mucho menos a la lectura de lo conveniente a los intereses propios… la invitación es a entender y comprender la propuesta de Carta Magna, como un todo que definirá la forma en que, desde entonces y hacia el futuro, habitaremos conjuntamente nuestro Chile… nuestro porvenir depende de este ejercicio individual, único e irrepetible, pero por sobre todo, cívico.


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes