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Opinión

El terrorismo de la macrozona sur impide la plurinacionalidad del nuevo texto constitucional


 Por René Luis Núñez Ávila Profesor de Derecho Procesal Universidad de Chile

Rene Nuñez

El terrorismo que estamos viviendo en el año 2022 en la macrozona sur de Chile impide la plurinacionalidad que propone el borrador de nueva Constitución.
Sin duda alguna, los grupos terroristas que operan en dicha zona están siendo los mejores promotores para el rechazo al nuevo texto constitucional ya que éste propone que Chile sea un Estado Plurinacional. En efecto, el primer artículo estipulará que “Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico…”
El Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas, de octubre del 2008, nunca habló de plurinacionalidad, sino que dijo: “se recomienda que se declare la existencia de los pueblos indígenas, que forman parte de la nación chilena, y que reconozca que poseen culturas e identidades propias” (pág. 535).
La plurinacionalidad significa que el Estado está compuesto de distintas naciones con un contenido cultural que se asume como propio, distinto a otras tradiciones culturales tanto sustantiva como históricamente. Ello provoca lógicamente reivindicación y refundación.
Con la nueva Constitución tendremos, además, un doble sistema de Justicia para la justicia indígena, autonomías, autogobierno y restitución de tierras.
Dice el texto que los pueblos y naciones indígenas preexistentes, en virtud de su libre determinación, tienen derecho al pleno ejercicio de sus derechos colectivos e individuales. En especial, tienen derecho a la autonomía y al autogobierno, a su propia cultura, a la identidad y cosmovisión, al patrimonio y la lengua, al reconocimiento de sus tierras, territorios, la protección del territorio marítimo, de la naturaleza en su dimensión material e inmaterial y al especial vínculo que mantienen con estos, a la cooperación e integración, al reconocimiento de sus instituciones, jurisdicciones y autoridades propias o tradicionales y a participar plenamente, si así lo desean, en la vida política, económica, social y cultural del Estado.
Agrega que es deber del Estado Plurinacional, respetar, garantizar y promover con participación de los pueblos y naciones indígenas, el ejercicio de la libre determinación y de los derechos colectivos e individuales de que son titulares. En cumplimiento de lo anterior, el Estado debe garantizar la efectiva participación de los pueblos indígenas en el ejercicio y distribución del poder, incorporando su representación en la estructura del Estado, sus órganos e instituciones, así como su representación política en órganos de elección popular a nivel local, regional y nacional. Junto con ello, garantizará el diálogo intercultural en el ejercicio de las funciones públicas, creando institucionalidad y promoviendo políticas públicas que favorezcan el reconocimiento y comprensión de la diversidad étnica y cultural de los pueblos y naciones indígenas preexistentes al Estado.
Existe el “derecho a las tierras, territorios y recursos” y señala que el Estado reconoce y garantiza conforme a la Constitución, el derecho de los pueblos y naciones indígenas a sus tierras, territorios y recursos. La propiedad de las tierras indígenas goza de especial protección. El Estado establecerá instrumentos jurídicos eficaces para su catastro, regularización, demarcación, titulación, reparación y restitución. La restitución constituye un mecanismo preferente de reparación, de utilidad pública e interés general. Conforme a la constitución y la ley, los pueblos y naciones indígenas tienen derecho a utilizar los recursos que tradicionalmente han usado u ocupado, que se encuentran en sus territorios y sean indispensables para su existencia colectiva.
Hoy la CAM, los órganos de resistencia territorial y Liberación Nacional Mapuche, están liderando el caos.
Como ya sabemos, este gobierno, que se negaba a usar la Ley Antiterrorista y los Estados de Excepción Constitucional, ahora los utiliza porque la situación es gravísima ante estos grupos armados. Existen reivindicaciones territoriales, robo de madera, tráfico de droga, etc.
De esta manera, la plurinacionalidad aumentará las diferencias entre chilenos y los mapuches, y, necesariamente habrá un enfrentamiento armado porque las tomas ya comenzaron. El alcalde de Lumaco fue el primero que lo dijo ante el hartazgo, abandono e inacción de la autoridad responsable. En algún momento, vendrá el caos institucional alentado por este texto constitucional transcrito. Si hoy tenemos terrorismo, sin el reconocimiento de tierras, es fácil imaginar la situación con dicho reconocimiento. Miles de chilenos perderán en el tiempo su actual dominio sobre sus tierras.
La normativa constitucional indígena se inclinará en favor de estos grupos violentos y la autotutela será la norma general en la macrozona sur, afectando la paz en el sur de Chile.
Sepa la Ministra del Interior que civiles chilenos y mapuches seguirán muriendo en los próximos meses, y, es previsible esperar que la resistencia mapuche, tarde o temprano, se encontrará con la resistencia chilena.


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