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Opinión

Pasitos de niño… pasitos de grande


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo.

Luis Rozas Mardones

Rapidito sus sutiles pasitos, hacen rechinar las viejas maderas del piso de la casa, su energía pareciera no tener fin, sus risas inundan a cada rato el silencio del hogar, los añosos adornos pasan susto, no pudiendo evitar que esas manos chiquititas, las tomen y jueguen con ellas; las paredes están adornadas con sus obras de arte y los espacios se encuentran plagados de pañales, juguetes y accesorios, que han venido a invadir de nuevos colores la casa, sí… me refiero a la llegada de un niño a casa y de esa contagiosa simpleza con la que tienden a ver la vida.
Si nos fijamos con atención, podremos descubrir que dentro del hogar y fuera de él, los niños nos dan tremendas lecciones, son maestros que vienen a enseñarnos con sus acciones y emociones. Entre otras cosas nos educan para disfrutar de cosas simples, a ponernos contentos sin motivo, a estar siempre ocupados con algo y a saber exigir con todas las fuerzas aquello que se desea. En un cuerpo tan pequeño, cabe mucha sabiduría, son verdaderamente increíbles estos dulces y melosos enanitos.
No puedo perder de vista que ante nosotros, gira un mundo competitivo, superficial, muchas veces extremadamente materialista y a veces de una crueldad despiadada. Ante este escenario difícil y hostil, estamos llamados a apoyarlos con valores que aporten en su desarrollo psicoemocional, no nos olvidemos que ellos no tienen que ser necesariamente los mejores, pero si tienen que vivir en plenitud la felicidad, disfrutando cada etapa, la idea es lograr la mejor versión de ellos mismos, es decir que esa competencia sea para superarse, con sus virtudes y potenciando positivamente la superación de sus debilidades.
Cuando me preguntan en la consulta del psicólogo, ante todos los factores difíciles, ¿Cómo debe ser la crianza?, creo firmemente que el motor de ello es el amor, sin olvidar aportar en lo siguiente:
– Afecto, ternura, abrazos.
– Respeto y valoración.
– Educación y estímulos.
– Buenos ejemplos.
– Límites con razones.
– Todo el tiempo que tengas para ellos, enfócate plenamente en su mundo y en su corazón.
Es así entonces, que la convicción de padres, debe llevarnos a propender a que la niñez sea un perfecto sinónimo de la felicidad; si las cosas no salen como quieres, si la adversidad parece una montaña infranqueable, si los problemas te abruman, ve las cosas con optimismo y energía…valora la parte medio llena del vaso, atrévete a luchar por lo que quieres….no te digo que será fácil, pero sin duda alguna valdrá totalmente la pena hacerlo, porque cuando haces las cosas con amor y pensando en hacer el bien al otro, tú nunca pierdes, siempre ganas y el futuro será el momento y lugar donde los buenos adultos del mañana, te darán las gracias con la luz de su sonrisa.
Finalmente, una última reflexión, haciéndote volar hacia una linda pero posible utopía, en donde si pudiéramos apreciar el mundo con los ojos de un niño, veríamos la magia en todo y en todos. De vez en cuando, naveguemos con su punto de vista para disfrutar más la vida y encontrar realmente el valor de las cosas sencillas, pero valiosas, para aportar desde ahí a la felicidad, ¡¡que tengas un día maravilloso y un mejor cierre de semana!!
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