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Opinión

¿Qué vamos a hacer con este circo?


 Por René Luis Núñez Ávila. Profesor de Derecho Procesal. Universidad de Chile

Rene Nuñez

¿Qué vamos a hacer con este circo?, le dijo el secretario de la Convención Constitucional (CC) a su presidenta, en un momento de mucha presión. Luego, el convencional Núñez vota a viva voz mientras se duchaba.

Estos adefesios y muchos otros han generado en las personas: rabia, frustración y desesperanza con un proceso histórico que es una gran oportunidad para generar una Constitución moderna, inclusiva, no partisana -como lo pidió el Presidente Boric. Pero, como el texto no está quedando como “la casa de todos”, se está imponiendo el sesgo ideológico de una mayoría circunstancial, se la está amarrando con cerrojos ante cualquier cambio futuro, con más de 300 artículos aprobados -uno de los textos constitucionales más largos del mundo-, ya podemos avizorar lo complejo del escenario que se viene.

Hoy en día, todas las encuestas reflejan un aumento de la postura “rechazo” para el 4 de septiembre de 2022, lo que refleja que el proceso va mal pero, al mismo tiempo, una gran mayoría de la población desea una nueva Constitución.

Se vislumbra, al menos, tres momentos en el futuro inmediato. Un periodo hasta el cierre del trabajo de la CC (4 de julio 2022), un periodo hasta el día de la votación (4 de septiembre 2022), y, un periodo posterior a la votación apruebo/rechazo (5 de septiembre 2022) en el cual el poder constituyente soberano se pronunciará. Si gana la opción apruebo, ésta puede ser con una gran votación y, en ese caso, el proceso estará legitimado.  Si gana la opción rechazo, se iniciará un nuevo proceso, desconocido, porque no está previsto (salvo que se estime que no pasa nada: sigue rigiendo la Constitución aprobada en el gobierno de Ricardo Lagos).

Entonces, aún existe tiempo para reaccionar y enmendar el rumbo, pero, ya no serán los convencionales sino aquellos que firmaron el acuerdo del 15 de noviembre de 2019, quienes tienen el deber de reaccionar, de la misma manera en que frenaron el estallido social, mediante un gran acuerdo político y dar instrucciones precisas del rumbo que tendrá un eventual texto rechazado: un insumo que debe ser corregido por al actual Congreso (depositario del poder constituyente derivado). La opción más racional, eficiente y rápida sería designar una Comisión Técnica paritaria, que se abocará a la corrección de todos los aspectos que sean indispensables para lograr un texto bajo la lógica de la “casa de todos” y volver a someter dicho texto a un nuevo plebiscito, en un breve plazo, este año 2022. La opción de una nueva CC sería optima, por su legitimidad, pero es costosa y lenta per se.

Esta ventana histórica de cambios estructurales a la institucionalidad de Chile no puede perderse. La CC no pudo modularse, no fueron razonables, y, como Chile necesita esos cambios, para todos aquellos que hemos pensado en un plan alternativo, hoy es el propio presidente Boric quien nos dice que deben verse opciones para el caso que gane la opción “rechazo”. Basta con estudiar el acuerdo político del proceso de Bolivia para dar luces sobre el tema.

Hoy todos somos políticos y el privilegio de escribir esta columna es simplemente explicitar una opinión basada en argumentos y soluciones. Hoy, todo es opinable y discutible más nadie puede ser indiferente al momento histórico que vive y vivirá nuestra democracia.

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