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Opinión

La tercera vía


 Por Bryan Smith. Cientista Político.

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Por estos días, mucho se habla sobre una tercera vía, sobre todo por el aumento en la inclinación de la ciudadanía hacia la opción rechazo que muestran las encuestas, a lo cual cabe preguntarnos, ¿por qué una tercera vía? Y ¿cuál podría ser esa tercera vía?
Respondiendo a la primera pregunta, es preciso concordar y establecer que Chile necesita si o si una nueva constitución por dos grandes razones. La primera y más evidente, es por legitimidad. El pecado de origen – más allá de toda modificación o reforma –es una mochila pesada que, en tiempos democráticos, es posible cambiar. En esta misma línea, si bien el estallido social presionó con fuerza de protesta hacia una salida de nueva constitución, esta resulta legitimada en un plebiscito democrático y reconocido por la comunidad internacional, en la cual casi un 80% de los chilenos y chilenas optaron por la opción apruebo. Y si bien, podrán argumentar algunos, es solo un “momento político” o una “subida de temperatura”, fue la puerta de entrada a este proceso vigente.
En segundo lugar, cabe mencionar el hecho de que necesitamos una constitución que responda a las problemáticas presentes y futuras de nuestra sociedad. El mundo ha cambiado abruptamente en los últimos 10 años y especialmente en los últimos dos años de pandemia, dejando obsoletas muchas formas de ver y abordar el mundo, pues el avance de las tecnologías de información, alteró la forma de relacionarnos. Sumado a esto, el calentamiento global se acelera problemática y preocupantemente cada día; tampoco podemos obviar los ribetes del consumo a nivel social y ambiental, así también la forma de vivir, pensar y creer de las nuevas generaciones, el envejecimiento de la población, la pobreza, aislamiento, soledad y desvalidez que afecta a la población adulta mayor. Todas materias que deben ser replanteadas a nivel constitucional, para abordar un mundo cambiante.
Ahora, respondiendo a la segunda pregunta, una tercera vía debe sanear los vicios de la misma convención, la cual responde a un fenómeno político y no a la normalidad ideológica de Chile. Giovani Sartori, maestro de las ciencias políticas sostenía que si un fenómeno electoral, se repetía por más de tres elecciones consecutivas, ya no era solo un fenómeno, sino una nueva generalidad… la expresión de una realidad política.
En el caso del fenómeno electoral relativo al proceso constitucional, desde su inicio con un 80/20 en el plebiscito de entrada, luego un 70/30 en la elección de convencionales y luego un 51/49 en las parlamentarias, e incluso un 56/44 en las presidenciales, nos muestran que solo fue eso, un fenómeno político que respondió a un momento político. En ese sentido, el parlamento responde mucho más a la lógica histórica y asociada directamente a los últimos 20 años de equilibrios políticos de Chile, por lo tanto, si es que se discutiese una tercera vía, esta tiene que ser una modificación al rechazo, que permitiese evitar que el borrador de la convención se deseche o se transforme directa e inmediatamente en la nueva carta magna y que en cambio, este documento pase al parlamento a ser discutido por fuerzas políticas que, en su distribución, no responden a un fenómeno, sino a la realidad ideológica de Chile.
Este proceso requiere de la más alta sensatez posible, porque esto no es un juego, este proceso es el futuro mismo.

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