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Opinión

Para nosotros son 365 días del agua


 Por Jorge Rivas Figueroa. Alcalde de Mulchén, vicepresidente AMRBB

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El 26 de enero los alcaldes de Biobío y el Gobierno Regional hicimos público en esta tribuna el inicio de una mesa de trabajo cuyo principal objetivo es proteger el agua para consumo humano, sin olvidar por cierto que el recurso también es usado por otras industrias que hoy son fuertemente cuestionadas por su uso indiscriminado.

El trabajo de esa mesa ha tenido ya sus primeras instancias y mientras se intenta proteger los caudales de nuestros ríos, en paralelo se ha entregado una invitación para que la nueva administración del Estado se sume a esta mesa.

En las últimas horas como Asociación de Municipios de la Región del Biobío nos reunimos con la Delegada Presidencial del Biobío, Daniela Dresdner a quien expusimos los 4 ejes de trabajo que son fundamentales para el desarrollo de las comunas que componen el territorio.

Si bien, las preocupaciones de la AMRBB apuntan a la seguridad, a la conectividad (caminos e internet) y al fortalecimiento institucional de las municipalidades, lo cierto es que existe un punto especial y muy importante que dice relación con la escasez hídrica.

Nuestras cuencas han sido intervenidas en el nombre del desarrollo del país, con ello no solo se ha afectado el ecosistema, sino también se ha pasado por alto la presencia de nuestros pueblos originarios.

El robo de agua se ha sumado a la sequía y como nunca, los más viejos hemos recurrido a las fotografías para mostrar a nuestros hijos y nietos la belleza de los caudales rodeados de todo tipo de vida.

En el norte han comenzado con los racionamientos de agua y en nuestro territorio la prensa ya inició sus pregunta acerca de cómo nos preparamos los líderes comunales para enfrentar una sequía que podría llegar a niveles nunca antes vistos en nuestra región.

A sabiendas que este recurso no es manejado ni administrado por los cuerpos edilicios, se nos pregunta a los alcaldes y alcaldesas qué haremos para garantizar el agua a nuestros vecinos y una vez más nos cuestionamos el manejo de un tema tan importante, tan fundamental.

Sin agua no hay vida, el tema es así de simple, pero nosotros solo podemos alertar, denunciar lo que ya hemos hecho una y mil veces.

Ya acusamos que el mono cultivo ha secado nuestros campos, obligando la desaparición o pronta extinción de asentamientos rurales donde antes había agua, posta, escuelas y vida de campo.

También creamos cuadrillas que recorren río arriba los caudales ancestrales, hemos hecho las denuncias a Medio Ambiente, a la Dirección General de Aguas y a la Dirección de Obras Hidráulicas por culpa de algunos agricultores sin escrúpulos que siguen robando agua, nuestros peces siguen muriendo y nuestros ríos siguen siendo base de proyectos energéticos, otra vez en favor del desarrollo y desmedro de la vida.

Ya casi han desaparecido los estudiados glaciares presentes en la Sierra Velluda, todos los ríos tienen alguna intervención, todos los sectores productivos siguen usándola sin conciencia y lo que es peor, se carga al vecino común y corriente la responsabilidad del cuidado del este vital recurso.

Hay esperanza y fe en que un nuevo articulado constitucional comience a proteger el agua como se debe, pero también existe un poco de fe en que las grandes industrias comprendan que la sobre explotación nos puede hacer desaparecer.

Es nuestro trabajo proteger el agua, y si bien los alcaldes y alcaldesas valoramos  este “Día mundial del agua”, debemos decirles que hace décadas que estamos tratando de cuidarla, de protegerla, de respetarla. Ahora que todo parece llegar al final se suman otras fuerzas y eso está bien, al menos un día al año.

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