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Opinión

8M: la década que retrocedimos en pandemia


 Por Paz Aqueveque Beltrán. Coordinadora de carrera Servicio Social Instituto Profesional Santo Tomás Los Ángeles

Paz Aqueveque

Es la discusión que cada 08 de marzo se torna en la conversación colectiva, pues durante mucho tiempo hemos visto la versión romantizada donde los medios de comunicación y el comercio vuelcan sus esfuerzos en mostrarnos el lado “bonito” y “bueno” de ser mujer, pasado a segundo plano el sentido real.

En mundo de hombres donde las mujeres hemos sido consideradas el sexo débil, tal como en la letra la canción de los prisioneros “ciudadanas de segunda clase, sin privilegios, sin honor” relegadas a un mundo invisible y de dominación, mujeres en todas partes y a lo largo de la historia han alzado la voz en busca de la igualdad y equidad. Es así como la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1977 proclama el 08 de marzo como el día internacional por los derechos de la mujer y paz internacional, fecha que tiene como propósito mantener en la memoria colectiva, entre otros hechos históricos a un grupo de mujeres trabajadoras de una fábrica de textiles de Nueva York que murieron calcinadas luego de exigir mejores condiciones laborales.

Marzo invita  a hacer un recorrido de todos los logros alcanzados por las mujeres en materia de derechos humanos, que nos ha llevado a ganar espacios públicos, terreno históricamente dominado por hombres; el derecho a voto, derecho a la educación, a insertarse en el mundo laboral, a la representación política, son algunos de ellos y la base para centrarnos al presente , este presente que nos tiene con un sabor amargo, pues la pandemia dejó entrever que los pasos dados no fueron lo suficientemente firmes retrocediendo en al menos diez años en materia igualdad de género.

Las mujeres han perdido más de 47.000 puestos de empleo y es que durante dos años se tuvo que priorizar entre el trabajo o el cuidado de los hijos e hijas, aun cuando éstas tuvieran un ingreso más alto, pero esta situación no detuvo a ninguna, nacieron los emprendimientos que si bien cumplen el objetivo de generar ingresos para el hogar deja lagunas importantes que impactan en las futuras pensiones de vejez y por ende en el nivel y calidad de vida.

Por otra parte, las llamadas telefónicas de auxilio por la violencia de pareja se incrementaron en un 43,8%, las formas de violencia más duras y crueles y una cifra de femicidios que no cesó.  El retiro de los 10% nos entregó una radiografía de cuantas mujeres jefas de hogar solventan las necesidades de sus familias sin el aporte del padre, así como también la violencia psicológica que estos deudores no tuvieron reparos en ejercer cuando se les tocó el bolsillo.

Erradicar cualquier tipo violencia por el solo hecho de ser mujer es el gran desafío que tienen los gobiernos y nuestra sociedad, educar desde la primera infancia libres de estereotipos que son la base de las desigualdades entre hombres y mujeres, acceder a una educación sexual integral, mejorar sustancialmente las políticas de salud mental, reconocer, aceptar y legislar sobre la libertad de las mujeres de decidir por nuestros propios cuerpos, disminuir las brechas salariales y mejorar las condiciones laborales que permitan conciliar la vida laboral, personal y familiar son parte de los temas que deben estar en la agenda pública.

Conmemoramos un hecho histórico para las mujeres y celebramos tener la libertad de nunca más silenciar nuestra voz.

Paz Aqueveque Beltrán

Coordinadora de carrera Servicio Social

Instituto Profesional Santo Tomás Los Ángeles

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