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Opinión

El impacto del conflicto en nuestra economía


 Por Denis Muñoz Figueroa (*)

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Transcurridas apenas unas horas desde la invasión rusa a Ucrania comenzaron a evidenciarse los primeros efectos en la economía global. El ataque llega en un momento en que la economía se veía ya deprimida y presionada como consecuencia de dos años de pandemia. Hoy, la inestabilidad y la incertidumbre por la guerra suman una nueva barrera a la ansiada recuperación.
En el contexto de la globalización, incluso estando tan lejos, el conflicto bélico nos golpea, no sólo desde lo humano al ver las cruentas imágenes, sino también en lo económico. América Latina podría ver los efectos de este conflicto entre Rusia y Ucrania en sus finanzas.
Incluso antes de la acción armada, cuando el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anticipó medidas y sanciones contra Rusia el martes 22, el precio del petróleo alcanzó su valor máximo en siete años. La razón del movimiento del precio del petróleo se debe al temor a que, en algunos países, incluidos los latinoamericanos, se interrumpiera el suministro de crudo generando escasez de petróleo en América Latina.
Esto, principalmente porque Rusia es el segundo país mayor exportador de petróleo después de Arabia Saudita. Además, se ubica en el puesto número tres como el mayor productor de crudo. Por lo tanto, si se cierra el grifo a la distribución de petróleo ruso en todo el mundo, algunas industrias y la población en general podría ver un impacto inmediato ante la falta de suministro de combustible.
El efecto será desigual entre los países de la región, ya que se tiene que considerar la situación económica de cada uno, pero sí se puede decir que aquellos con una deuda muy alta tendrán consecuencias mucho más complejas, pues será difícil frenar la subida de los combustibles en sus mercados locales.
Pese a esto, algunos países productores de petróleo de América Latina, como Brasil y México, podrían beneficiarse ante la falta de crudo importado, no obstante, los precios se dispararían, como se está viendo ahora.
En el caso chileno los efectos también se pueden dejar sentir, debido a que la nuestra es una economía abierta y dependiente en términos energéticos del resto mundo. Se espera un alza en el precio del petróleo, una caída en las bolsas internacionales lo que, a su vez, va a generar una caída en el crecimiento mundial. Por lo tanto, caerán los precios de las materias primas, como el cobre y otros, lo que impactará a Chile, donde el cobre representa aproximadamente la mitad de las exportaciones de nuestro país. A su vez, el fuerte incremento en el precio del petróleo, generará un incremento en el precio de los combustibles y el transporte, presionando aún más la inflación interna.
De todos modos, hay que estar atentos y ver cómo seguirá desarrollándose este conflicto para dimensionar su alcance y consecuencias.
(*) Denis Muñoz Figueroa
Académico Ingeniería comercial UNAB
Magister en Economía Aplicada

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