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Opinión

Voluntades


 Por Gastón Saavedra Chandía
Diputado, Senador electo

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Escuchar que personas han muerto esperando una interconsulta de especialidad en el sistema público, o que los pacientes deben trasladarse a las ciudades o capitales provinciales o regionales para acceder a especialistas, parece no asombrar a nadie. Eso es una realidad que no podemos, como ciudadanos y como autoridades, dejar pasar.

Es cierto que la actual situación sanitaria ha obligado a cambiar las prioridades, pero también sabemos que la pandemia nos acompañará por un periodo bastante largo. Mientras quienes padecen otras enfermedades o patologías -en el decir de los médicos/as -, aumentan y las listas de espera para horas de especialistas crecen en número. ¡Algo tenemos que hacer!

En nuestra región del Biobío, existe un gran hospital de referencia – el más grande del país- es el Los hospitales Guillermo Grant Benavente de Concepción y  Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles son de mediana complejidad pero no alcanzan a cubrir la necesidad de atenciones, al tiempo que se sobrecargan con la llegada de personas de otras localidades que buscan solución a sus problemas de salud.

Hemos, usted y yo, escuchado que es urgente descongestionar los hospitales y ofrecer una red que proporcione solución a la demanda. Junto con lo anterior, se ha propuesto y diseñado proyectos para construir hospitales de mediana complejidad en otros centros urbanos que proporcionen servicios en ciudades más alejados de las capitales provinciales o regionales, cumpliendo con ello dos objetivos: descongestionar los hospitales de mayor complejidad y acercando la salud a las personas.

En el caso puntual de Mulchén, el gobierno del presidente Piñera, anunció en agosto de 2018, la construcción de un Hospital de Mediana Complejidad para Mulchén, favoreciendo con ello,  a más de 100 mil personas que residen en Negrete, Quilaco, Quilleco, Santa Bárbara, Alto Biobío, Tucapel y Mulchén. Además, ante la congestión de otros centros, y las mejoras en la conectividad y accesos a la comuna también se estima podría atender a pacientes provenientes de la provincia de Malleco, región de la Araucanía.

A tres años del anuncio, la situación poco ha cambiado. Pues es necesario contar con un terreno donde realizar las obras. Hasta ahora, ese anhelo no se ha concretado, pese a las gestiones realizadas.

Hoy, el problema – según se ha dicho- es la falta de un terreno para emplazar el proyecto. La Municipalidad, en la búsqueda de un espacio que reúna condiciones de accesibilidad y espacio, ha propuesto que la construcción se realice en terrenos del antiguo sector Estación, propiedad de EFE, que hoy son ocupados de forma irregular por un grupo de familias.

Se requiere voluntad, porque si bien EFE como empresa del Estado no está posibilitada de donar este terreno o traspasarlo al municipio, sí puede permutarlo con un terreno de valor similar que esté bajo la administración de Bienes Nacionales.

Me pregunto por qué es tan difícil que personas bien intencionadas unan sus voluntades y logren acuerdos que permitan que proyectos tan relevantes como este hospital de mediana complejidad para la zona sur de nuestra región se concreten.

Quienes hemos abrazado la política como una forma de trabajar en pos del Bien Común, debemos comprometernos con el desarrollo de proyectos que beneficien a las personas.

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