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El (la) jefe de Gabinete


 Por Mario Ríos Santander

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Hasta el fin del Gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, existía en Chile un solo “jefe de Gabinete”. Era el Ministro del Interior. En efecto, tal cargo, se suponía el más cercano al presidente de la República, cumplía también funciones de Vicepresidente y tenía la capacidad de, “citar al gabinete” a fin estudiar en conjunto materias de interés institucional, sin solicitar la autorización previa del Presidente.  Luego, bajo la administración de Frei Montalva, a alguien, (no sabemos quién), se le ocurrió que los ministros de Estado requerían de un “jefe de Gabinete”, que les administrara sus tiempos y fuesen colaboradores directos en la función encomendada, labor que la secretaria, por la funciones que cumplía, no era capaz de asumir tal obligación. De esta forma, el ministro del Interior ya no era el único en ser el jefe de Gabinete. Cada Ministro designo inmediatamente a una persona de su confianza e imprimió rápidamente las “tarjetas de visitas” en que figuraba el nombre respectivo y de paso, en letras superiores, impreso “…del Ministro” agregando el respectivo nombre.   

Hoy los jefes de Gabinete, hacen nata. Hay por todas partes y algunos(as), son francamente insoportable. Otros tantos, bastante inútiles. Generalmente estos(a) últimos(a) se “agarran” con las secretarias. Hay de por medio celos laborales.

Cuando cambia un gobierno, los jefes de Gabinete, “tiritan”. Son los primeros que deben irse. Algunos, con perjuicios evidentes por este desalojo institucional expresan con desgano, “el problema para buscar pega es que todos saben que fui jefe de Gabinete de…”, y mencionan al occiso del caso. Y en verdad, eso les complica mucho. Además, que es la única función de la administración pública, que las más de las veces, se instalan en dicha cuestión sin que aparezca su cargo en ningún listado estatal. Un buen ejemplo de esto son los actuales parlamentarios. Hay unas 200 personas que ya se mandaron a imprimir sus tarjetas de jefe de Gabinete. Están felices.

En el ámbito privado, no existen los jefes de Gabinete. Ni los habrá. Basta la secretaria y punto.

Las noticias, nos trajeron los nombres de quienes serán los ministros o Secretarios de Estado que, bajo el alero del “Primer Mandatario” (Mandado), entregarán las “políticas públicas” que en cada área ministerial, le corresponde disponer. Tales políticas, no serán aplicadas por ellos mismos, sino que por los servicios bajo su mando que tienen las funciones ejecutivas que corresponde. Los Jefes de Servicio a su vez, designarán inmediatamente el o la jefe de Gabinete y nominaran a los Jefes Regionales que designarán otros tantos jefes de Gabinete y ellos conocerán de los Jefes provinciales que rápidamente nominarán jefes de Gabinetes.

Señalo, “conocerán” porque tradicionalmente estos últimos, los provinciales, son patrimonio del “cuoteo” parlamentario que instalan a sus activistas electorales más instruidos.

El nuevo gabinete, ya no tendrá a un(a), jefe de Gabinete. Ese cargo ya no la destaca la ministra del Interior. ¿Para que si ya hay tantos? Sin embargo, en los hechos, es el jefe de Gabinete del presidente y debe ser considerada como tal.

Y de la calidad ministerial de estos nuevos componentes, estoy repleto de inquietudes, pero no todas son negativas. Más bien tengo las dudas de los “porqué”. Que hubo detrás de algunas designaciones. Ahí está la cuestión. Lamentablemente no tengo jefe de Gabinete para consultar mis dudas.

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